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jueves, 12 de noviembre de 2015

Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Método Biográfico)




Salvador “Chito” Aguilar Pérez
Autor: Hernández Víctor A.
Octubre-Noviembre 2015


Salvador “Chito” Aguilar Pérez. En el bautizo del libro de su autoría “Los Nadie” el 08-10-2015. Fotografía Andrés Ramón Velásquez Espinoza. Plaza Bolívar, Los Teques, estado Bolivariano de Miranda (08-10-2015)

     El 06 de octubre de 2015, estando en la puerta del edificio Nazareth, calle Guaicaipuro,  sector El Pueblo,  Los Teques, previa concertación de la cita vía mensaje de texto — es de hacer notar que con Chito uno se puede comunicar mediante mensajes de texto, correo electrónico, Facebook, celular, etc.—, ya que él no es un negado a la tecnología, conserva una apertura poco usual para aprenderlas y utilizarlas, no como otros más jóvenes que él o de su edad, que se escudan en ella para no aprender el uso cotidiano de los nuevos medios de comunicación y las nuevas tecnologías, es una de la razones por la cual “Chito” le lleva una ventaja considerable a otras personas. El hecho es que cuando llegué al edificio donde reside, Chito venía bajando de su apartamento con Benito Chapellín, otro baluarte  de Los Teques, en este caso en la Pintura, y su esposa, después del acostumbrado y ameno saludo, me quedé conversando con Chito y, lo primero que me relató es que se dedicó a vencer el cáncer que lo ataca, como parte de la estrategia de salud dejó de comer carne, en todos sus tipos, además se alejó del pan de trigo y comenzó a tomar guarapos (infusiones) de Mapurite Colombiano y otro monte cuyo nombre no recuerda y como alimento principal, sopa de vegetales,  eso, y además una actitud mental de vencedor, serán sus armas para derrotar al maligno enemigo. El primer resultado de ese tratamiento es que desapareció el sufrimiento de tensión arterial alta, ahora más bien se le baja, según dice.

Edificio Nazareth, Avenida Guaicaipuro. Los Teques, estado Bolivariano de Miranda. Fotografía Digital: Víctor A. Hernández (07-10-2015)

         Continuando con el ameno momento me cuenta que:
— Me levanto a las cinco de la mañana, me baño y empiezo a escribir, hasta las nueve, hora del desayuno. Llevo unos veinte cuentos de almas en pena, todos tequeños, basados en lo que dijo el Papa Francisco; ya Juan XXIII (de enero) había sentenciado que no existe el cielo ni el purgatorio, entonces los muertos que me visitan, están preocupados y quieren ir a la huelga, algunos argumentan que si el Cielo no existe, entonces deben tomarlo por asalto, entre una y otra cosa, me nombraron para llevar el caso a la Corte Celestial y defender sus derechos como muertos legítimos de Los Teques.
        Entre otras molestias de los muertos, está el hecho de que a muchos de ellos los botaron del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y ellos estaban cobrando su dinerito y, además que los botan, no les han cancelado sus Prestaciones Sociales, otro grupo de muertos los sacaron del Consejo Nacional Electoral (CNE), negándoles el derecho a la participación, al protagonismo y al voto, como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , así que la molestia es grande y hasta están pensando en prohibir el derecho a morir, como medida de presión.
—Se hace necesaria la pregunta: Chito ¿Dónde habéis nacido?
        —En Valencia, estado Carabobo, en El Morro, en San Blas, en 1933, octubre 08, mi Papá Salvador Aguilar Toro era una guía, Papá, según decían sus amigos no era un hombre, era un hombrón, su profesión era chofer, manejaba autobuses y después camiones, en ese tiempo habían los Forcitos, que llamaban los llorones, porque hacían un sonido peculiar, parecido al llanto de un niño cuando iban forzados en una subida, podían hasta con tres mil kilogramos, tenían  un departamento donde traían rolos, para “rolear”, que era ir colocándoles rolos a las ruedas (neumáticos) del eje trasero, mientras iban poco a poco ascendiendo por una subida fuerte, para que no se fueran para atrás, además Papá era poeta, echador de cuentos y jefe de familia desde los quince años, estuvo preso en los años 20, por revolucionario, cuando le pusieron los grillos, el mismo carcelero mandó a que no se los pusieran, porque era delgadito y no podía con los grillos.


Salvador Aguilar Toro, padre de Salvador “Chito” Aguilar Pérez, según aparece en la libreta de Conscripción del Servicio Militar Obligatorio de los Estados Unidos de Venezuela del año 1943. (Digitalización y edición del autor: 06-11-2015)

Mi mamá Carmen Pérez Olivares de Aguilar, dedicada a los oficios del hogar y a la alta costura. Fue, como las tradicionales mujeres de su tiempo, una dama del hogar, que al quedar viuda con seis hijos que criar, dio la cara como la mujer venezolana sabe hacerlo y nos sacó adelante. Años después apareció un hombre en su vida, en nuestras vidas y, aquí estamos los Aguilar Pérez pie firme en esta hermosa tierra. Mi madre, una dedicada trabajadora que tenía su máquina de coser, una guillotina para cortar grandes volúmenes de tela, para confeccionar muchas clases de vestimentas, inclusive ropas para vestir muñecas. Ella se marchó a los 93 años de edad, en paz, sin hacer ruido, era libre pensadora. Recuerdo que me contaba que a los nueve años, en Barquisimeto, vio a la Divina Pastora y desde ese momento no creyó más en Santos, Santas, ni Vírgenes. Siempre estaba de buen humor además de tener mucho sentido del humor, quizás eso me influyó para que mis cuentos, casi siempre, tengan algo humorístico.

Carmen Pérez Olivares de Aguilar. Madre de Salvador “Chito Aguilar. Colección: Chito Aguilar. (Digitalización del autor: 05-11-2015)

El jueves 08 de Octubre de 2015 cumple años de muerto Ernesto Che Guevara, Benito Chapellín cumple 72 años y yo cumpliré 82, una trilogía interesante y una fecha propicia para el bautizo del libro “Los Nadie”, en el que echo cuentos de gente cuya presencia resaltó en Los Teques y que han sido olvidados por la mayoría, en mi caso quedan los libros, que de alguna manera constituirán un recuerdo.
         —Amigo y ¿De dónde salió el echar cuentos?
        —Papá era un echador de cuentos, vivíamos en una casa donde está ahora las residencias Da Silva, en El Cabotaje, de allí mi Papá me llevaba a lo que ahora es Trajes Roberto, en la calle Miquilén, que era donde estaba la bodega almacen de Alberto Serrano,  para llegar a la entrada había que subir un par de escalones desde la acera, en esa entrada se reunían cinco o seis echadores de cuento, entre ellos mi Papá, cuando tenía doce años, mi viejo murió, un día fui a escuchar  los cuentos de los amigos de Papá y me dijeron: carajito echa un cuento, a lo que respondí: yo no sé echar cuentos. Ellos insistieron, conté uno, que era verídico, papá lo narraba: el teniente Molina cogió el revolver para joder a un hombre y, el hombre blandió el machete y le cortó la mano en la que tenía el arma, fue a coger el revolver con la otra mano y también se la cortó, el teniente Molina fue pal cementerio y el hombre a la cárcel, se armó la discusión entre los presentes acerca de la valentía de uno y de otro y de que no debió morir ninguno de ellos, porque eran hombres de verdad, en eso comienzan a salir los asistentes del cine Apolo, muchos de ellos se fueron quedando a escuchar las argumentaciones y, a mí no se me acabo nunca esa pasión de contar cuentos.

Tienda Trajes Roberto, en la calle Miquilen, Los Teques, estado Bolivariano de Miranda, donde quedaba la bodega almacen de Alberto Serrano, lugar de reunión de los echadores de cuento. Fotografía Digital: Víctor A. Hernández: 10-10-2015.

—Chito háblame de tus libros
—Hay varios: Del Pueblo al Llano de Miquilén, Don Abundio y sus Fantasmas, Concierto de Pájaros y otros Cuentos, Guaicaipuro, La Leyenda y, Los Nadie, porque son gente que como no existieron, ya nadie se recuerda de ellos.
        —Y tu Víctor, ¿te recuerdas del primer cuento que te conté?
        —Sí, por supuesto amigo, eso fue hace unos veintisiete años, andaba con mi abuelo adoptivo Alfredo Mendoza (él me adoptó como nieto y me enseñó acerca del béisbol, la música clásica, la literatura y muchas lecciones de vida) y nos encontramos contigo en la Plaza Bolívar y me dijiste: tenía yo (Chito) cinco a seis años y el General Juan Vicente Gómez Chacón  pasó por Los Teques, camino a Maracay y se detuvo en una casa y pidió el baño prestado, al salir caminó por la Plaza Bolívar revisándola, luego se montó en su carro y fue a la Plaza Guaicaipuro para ver como se encontraba, allí estaba yo con papá y, ese hombre impresionante, con cara de acero, inmaculado bigote blanco e impecable uniforme militar paso frente a mí, se detuvo y me puso la mano en la cabeza y me dijo: hijo dedícate al trabajo honrado y a hacer lo que más te gusta, mira que ese don que tienes no lo tiene todo el mundo, giro 90 grados y siguió su camino, no sé si fue real o si fue un sueño, pero, más adelante en mí vida, me dedique al trabajo y a echar cuentos, luego a escribirlos, y a esta vida sana que me ha llenado tanto de satisfacciones.
—Y tú Víctor tu andas echando un cuento acerca de mí por ahí, cuéntamelo.
—Claro, ocurrió una vez, no hace muchos años, que en un evento te encontraste con un gerente de Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima  (PDVSA), quien conversó contigo y te dio una tarjeta de presentación para que pasaras por el Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo  (INTEVEP) para que te dieran un trabajito, fuiste para esa Filial de PDVSA y te atendió un muchachito que por su edad, unos veinte años, parecía tu nieto, después de ver tus papeles, se sonrojo y estaba apenado, con palabras entrecortadas te informó que no podías trabajar  ahí porque no eras Bachiller, tú te sonreíste y le preguntaste: ¿Hijo cuántos libros has escrito tú? A lo que el muchacho respondió:-ninguno señor, tú le respondiste: bueno yo he escrito varios, metiste la mano en el bolso y sacaste un ejemplar de “Del Pueblo al Llano de Miquilén” y se lo regalaste, y le dijiste: —hijo, un buen trabajador no lo define que tenga o no un papelito, sino sus ganas y amor por el trabajo, buenas tardes y disculpa por haberte hecho perder el tiempo—. Ese es el cuento. Chito se ríe y dice: -buen cuento, ya me gradué de bachiller integral y de Licenciado en Educación, Mención Cultura, pero por ahora no trabajaré en ese sitio, sigamos con las preguntas, hoy estoy de ánimo.
—Y sabes Chito que eres famoso por tú elegancia, siempre modesta.
—Bueno es que tengo un estilista personal, Fidel Zapata, barbero que para hacer su trabajo no necesita de electricidad, lo hace manualmente, nunca falla, Fidel es el que se encarga del arreglo de mí cabello hace muchos años, por eso que siempre me ves bien afeitado y mis padres me enseñaron que un hombre decente siempre debe andar presentable y limpio y así me gusta andar. Fidel trabaja en el Parque “Los Coquitos” (Gustavo Snoop) o cuando inexplicablemente lo botan del parque “Los Coquitos” lo busco en el parque de Los Nuevos Teques, habitualmente me doy una buena caminata buscándolo para que me corte el cabello y así hago ejercicio, me gusta caminar.

Salvador “Chito Aguilar” recibiendo un corte de cabello de Fidel Zapata en el Parque de Los Nuevos Teques. Fotografía Digital: Hernández Víctor A.: 09-03-2013

        — ¿Cuál es tú opinión acerca de la religión?
—Para mí la religión es humor del más alto nivel.
—A parte de cuentos, ¿Qué más expresan tus libros?
—Desde muchacho me gusta contar y a través de los cuentos, el lector se va encontrando con la ciudad vieja, así era, parte de la vida.
— ¿Has probado con otras formas de expresión para difundir tus relatos: pintura, teatro, música, poesía, etc.?
—Sólo se contar y  tratar de conservar la tradición oral, por su riqueza histórica. En algún momento comencé a escribirlos para que permanecieran en el tiempo.
— ¿Qué proyectos tienes para el futuro?
—Vencer el cáncer, seguir escribiendo y tratar de que Los Teques sea elevada en la realidad a su condición de Capital de estado.
— ¿Qué significa para ti ser un escritor silvestre? ¿De dónde salió esa clasificación de “silvestre”?
—No fue por la comiquita de Tom y Jerry. Fue un título concedido por la Licenciada Iraida Rojas, ante las críticas (que hacían) hacía mí intelectuales afamados que nunca han hecho nada.
— ¿Cómo se llama tú esposa?
—Luisa Elena Navas García, obrera, bedel en la escuela Alberto Ravel, sector El Tanque, Santa Eulalia. Hoy en día justamente jubilada. Con quien me casé en 1976, tengo un matrimonio de 39 años, ya es maduro.
—Tus hijos e hijas
—Saibeth Auxiliadora Aguilar Tosta, hija, bibliotecóloga de la UCV; Salvador José Aguilar Tosta, hijo, taxista y viudo de Enna Linares González; Sadia Aguilar Linares, hija, historiadora de la UCV, que falleció.
—Tus hermanos y hermanas
—Napoleón de 83, Cecilia de 78, Andrés de 75, Alejandro de 74 y Alberto de 73 años.
— ¿Cómo se desarrolló tú vida académica?
—En la década de los 40 había logrado llegar al cuarto año de Bachillerato, se aprendía mucho en aquella época, se estudiaba todo el día y los Profesores eran muy exigentes, lo que era bueno porque se aprendía, deje los estudios y me dedique a trabajar, en el 2003 me inscribí en la Misión Ribas,  y me gradué de Bachiller Integral en el 2005. Inmediatamente entre en la  Misión Cultura, convenio UNESR- Ministerio del poder popular para la Educación Universitaria y nuestras sesiones educativas, que eran maravillosas por la cantidad y calidad de temas que se trataban allí, eran en el complejo cultural Cecilio Acosta, en un lugar donde hay una Cúpula, ahí obtuve el título de Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural en el año 2009. Me correspondía dar el discurso por parte de los estudiantes o triunfadores, por ser el de mayor edad, 76 años para aquel entonces, marca no superada, hasta hoy no se ha graduado en esa Licenciatura y Mención alguien de más edad que yo, pero hubo un cambio en el acto de grado y no pude dar el discurso, tampoco asistió el Presidente Chávez, como estaba programado. En el del años siguiente, que fue la Promoción Bicentenario, si estuvo el Presidente.
—Pero tienes otros Títulos otorgados por el pueblo
—Si, que recuerde: Presidente del Congreso Mundial de Embusteros; Cronista Silvestre de Los Teques; Fabulador: reconocido por el Doctor Idelfonso Leal como “el más grande fabulador de todos los tiempos, con la excepción de Homero, el de La Ilíada y la Odisea.”; Filosofo creador de la tesis del Chitismo en lo filosófico, científico y económico; Fundador y líder fundamental de los Partidos Alternativos: PANALACYS: Partido Nacional de Ladrones, Anexos, Conexos y Similares; PANARAT: Partido Nacional de Rateros, PND: Partido Nacional de Difuntos, PNST: Partido Nacional de Buscadores de Tesoros, PNE: Partido Nacional de Embusteros; Animador de Velorios; Orador Fúnebre a boca de Tumba; Orador de orden o desorden según sea el caso; Hacedor de Discursos Ajenos o por encargo; Conversador con espíritus; Abogado Callejero: Litigante ante La Corte Celestial e Historiador Insurgente.
— ¿De dónde salió esa conexión tan fuerte con el Cacique Guaicaipuro?
—La conexión de Guaicaipuro no se cómo ni cuándo se dio, sino que se dio. Iba a la Plaza Guaicaipuro y observaba los petroglifos y la estatua del Cacique que mando a colocar ahí el Presidente General Juan Vicente Gómez Chacón y de repente, un día cualquiera, perdido en el tiempo comencé a hablar con él; le hacía preguntas y él me las respondía. Fíjate uno de los casos fue el martes 4 de febrero de 1992, ante la confusión de noticias, me fui a la Plaza Guaicaipuro y le pregunté al Cacique: ¿Qué está pasando? Y él me respondió: quédate tranquilo hermano, estoy renaciendo en Hugo Rafael Chávez Frías. Y fíjate que Hugo Rafael fue un luchador, o al menos lo intentó, por liberar al país de la dominación de las potencias foráneas, por eso es que afirmo, entre otras razones que hay una conexión Guaicaipuro-Bolívar-Chávez, los tres compartieron ideales y modos de actuar en diferentes momentos de la historia.
El 12 de octubre de 2015, en horas de la mañana, Chito se tomó un tiempo para leerme dos petroglifos de la Plaza Guaicaipuro, trataré de reproducir la explicación que me dio lo más fielmente posible, para ello me ayudaré con unas fotografías de los petroglifos:
  

Salvador "Chito" Aguilar Pérez explicando el significado del petroglifo que él llama "El Acta de Defunción" de Guaicaipuro. Fotografía: El Autor (12-10-2015)
        En la imagen se pueden observar tres zonas marcadas con letras amarillas, que significan:
A: El entierro del Cacique Guaicaipuro
B: Una línea segmentada, simboliza los períodos de tiempo
C: Una E, que simboliza el Este, por donde a diario renace el Sol.
Este animal raro, en su conjunto, es el guardián de la tumba de Guaicaipuro, este es el petroglifo más importante, es la partida de defunción de Guaicaipuro y a la vez es su profecía, el sentido común nos dice que si la piedra estaba orientaba al este (punto A) lugar de su tumba, y como el Sol nace por el este (punto B), en este caso Guaicaipuro se fue por el este, y por ahí regresará por el este, renacerá después de un tiempo (punto C), como lo hace el Sol.


Salvador "Chito" Aguilar Pérez explicando el significado del petroglifo que él llama "La Batalla" de Guaicaipuro. Fotografía: El Autor (12-10-2015)

La clave de este otro petroglifo está aquí en esta horqueta (punto B), ¿para qué sirve la horqueta?, para bajar lo que está en lo alto, este es Terepaima (Lado izquierdo del petroglifo), este es Guaicaipuro (Punto E)  y abajo se observa a la Caciqua Urkia (Punto H), este que no tiene orejas, que no oye es Francisco Fajardo (Punto F), este es Juan Rodríguez Suárez (punto A), a este es que hay que bajar, ¿Quién lo va a bajar?, Guaicaipuro (puntos  E), los azuza, se lo traen aquí (lado derecho de la piedra), y aquí les cae una lluvia de bombas lacrimógenas lanzadas por los indios (punto G y similares), yo hice una con puros productos naturales, manzanillo, pica pica, guaritoto y pringamoza, con eso, los indios jodieron a los perros (punto I y similares) y a los caballos (punto D y similares) de los conquistadores, ahí también se ven los indios junto  a Terepaima, que esperaban listos para la emboscada, estaban escondidos, por eso solo se le ven los ojos y la nariz (punto C). Esto es un libro, el hombre que hizo esto era  historiador, periodista, cronista y un visionario, tenía sentido común. Zamora vio esto y los indios que andaban con él, lo entendieron y se lo explicaron y Zamora planificó la batalla de Santa Inés con esta información, por eso es que la gana.

El autor recibiendo la interpretación de los petroglifos de la plaza Guaicaipuro de parte de Chito Aguilar (12-10-2015)

—Cuéntame de tu vida laboral
—Del 48 al 53 fui Gerente de la Funeraria La Milagrosa, ahí perfeccioné el arte de hablar con los muertos, que había desarrollado desde los diez años cuando contrapuntee con el difunto Pedro Díaz, que es un muerto que tiene trato de amistad conmigo y con mi hermano Andrés. Estudie topografía en la vía, mí segundo padre era un topógrafo extraordinario, el me llevó de ayudante, se llamaba Pedro José María López Romero, tenía yo 18 años, me enseño lo básico: manejar los instrumentos, tomar medidas, medir los ángulos, leer la brújula, hacer y leer planos, después fui progresando, trabajé en carreteras, en la Pan Americana, de Caracas a Los Teques y de Los Teques a Tejerías y trabajé en muchas obras así, pero me hacía mucho daño el polvo y comencé a trabajar en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) en la parte de Acueductos, Cloacas y Drenajes, trabajé en los marginales de 108 pulgadas del río Guaire y en la construcción del sistema de cloacas y drenajes de Los Teques, en el acueducto de Los Teques en la Mariposa, vía El Jarillo,  dirigía y hacía esos trabajo, luego de treinta y pico de años me botan y no me jubilaron, entonces comencé a trabajar en la Gobernación del estado Miranda con Arnaldo Arocha y al final de sus andanzas me jubiló, me reconocieron los años en el INOS.
Yo era bueno en mí trabajo, a mí me entregaban unos planos, unas máquinas, un grupo de obreros y yo hacía los trabajos. Laboré en la sanitización del Guaire, en esos años había pocos ingenieros, entonces nosotros aprendimos ingeniería práctica con ingenieros que nos daban instrucciones y nos iban enseñando ingeniería, ahora es diferente, hay más bien muchos ingenieros.
El último trabajo lo hice en el Metro, yo no estaba actualizado, tenía que hacer un trabajo y vino un topógrafo joven que lo hizo, un trabajo que yo me habría tardado una semana como mínimo, el muchacho lo hizo en una hora y al observar eso, entendí que mi tiempo ya había pasado, no estaba adaptado a la nueva tecnología, y me retiré, como le pasó a otros topógrafos cuando yo llegué, es la cadena de la vida, uno debe entender que ya no puede seguir en esa labor, el tiempo lo supera a uno.
 En el INOS trabajé desde el año 1959 hasta el 1991, fueron 32 años, ocho meses y diez y seis días, fecha en que me botaron. Del INOS no me jubilaron por que hice un reclamo justo y me botaron y me propusieron que si pedía perdón por mí pecado me reenganchaban, como a mí me enseñaron que un hombre de verdad no debe pedir perdón por lo que es justo, me marche y nunca más volví.
—Chito y lo de Cronista de Los Teques
—El pueblo, la gente de Los Teques, los tequeños como es nuestro gentilicio, recogió más de cinco mil firmas, postulándome para el cargo, en vista del apoyo popular,  el Concejo Municipal me nombró Cronista de La Ciudad, en el mes de septiembre de este año 2015.



Juramentación de Salvador “Chito” Aguilar Pérez como Cronista de la Ciudad de Los Teques por el Presidente del Consejo Municipal,  Ramón Madriz, el 24-09-2015. Salón de Sesiones de la Cámara Municipal, en el Palacio Municipal Obispo Mariano Martí.

—Bueno Víctor, voy a descansar un rato, hemos tenido conversaciones a través de los años, pregunta lo que quieras y escribe, tienes mi permiso, no me traigas tu trabajo para corregirlo, estoy seguro que quedará bien, cuando lo traigas, será para disfrutarlo.

Compartiendo en la Plaza Guaicaipuro, en el sector el Llano de Miquilen. Fotografía: Mahel Argenis Sáez Gavidía (Domingo 08-11-2015)

Chito, es un hombre de caminar pausado, siempre con guayabera o con la camisa por fuera, sencillo pero elegante, últimamente siempre acompañado por su bastón, encontrárselo es habitualmente ameno, a menudo hará una observación interesante sobre la vida local, municipal o nacional o recordará alguna deleitable historia sobre un personaje, lugar o acontecimiento que transmuta cualquier encuentro con él, mínimo en agradable. Es muy observador y con sentido analítico y, con una memoria realmente envidiable. Nunca esta apurado y siempre tiene tiempo para compartir una tomada de cafecito con los amigos, pero eso sí, todo el tiempo pendiente de cumplir con sus compromisos, si falla en alguno, seguro que será por motivos de salud o por alguna otra causa de fuerza mayor.   

Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Método Biográfico)
 (bi) TSU-Esp. Víctor  A. Hernández.

Revisión y Corrección de Texto: M. Sc. Manuel Bas y M. Sc. Armando Hernández Quintero
Autoría, Edición y Montaje Electrónico: (bi) TSU- Esp. Hernández Víctor A.

martes, 28 de julio de 2015

LA CIENCIA DE LABORATORIO DE REGRESO A LA DE LA VIDA COTIDIANA






                            REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
              UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
                              INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
                VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
     DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE


CURSO: Teoría del Conocimiento
PROFESORA: Dra. Aura Orta
PARTICIPANTE: Manuel Bas
Caracas, 30 de junio de 2015


     “… una mente filosófica, por amplios que sea sus intereses e investigaciones, logra en definitiva  una sola percepción fundamental de la realidad, una sola iluminación decisiva sobre la cual gira todo lo demás, y que es la parte de verdad que se atribuye al filósofo”, (Maurice Natanson, p. 15)

     “… sólo con el diálogo y con el intercambio con los otros espectadores—especialmente con aquellos ubicados en posiciones contrarias— podemos lograr enriquecer y complementar nuestra percepción de la realidad. No sería, en consecuencia, apropiado hablar de ‘tolerancia’  hacia las ideas de los demás. Debemos más bien, implorarles que nos ofrezcan sus puntos de vistas para enriquecer el nuestro”, (Miguel Martínez, s. f. Base Epistemológica de una Sociología Postmoderna. [Principio de complementariedad], p. s/n.).

     “El mundo de la vida cotidiana en el cual nacemos es, desde el primer momento, un mundo intersubjetivo”, (Alfred Schutz, 1962/2003, p.19)


    LA CIENCIA DE LABORATORIO DE REGRESO A LA DE LA VIDA COTIDIANA
                           (EN REFERENCIA A LA INVESTIGACIÓN CULTURAL)


     La Grecia clásica dejó para la posteridad sus legados más preciados: la ciencia y la filosofía, que tienen marcada influencia hoy. No es que los otros pueblos del mundo antiguo no hayan dejado su huella en estos aspectos, naturalmente lo hicieron, pero fue la civilización griega la que aportó la sistematización del pensamiento como herencia cultural que ha marcado el camino por donde se ha encauzado el conocimiento desde aquel tiempo de esplendor, por siglos, que se ha mantenido hasta la actualidad. Proclo (410-485, d. C.) en García Bacca (Comp.) (1961), filósofo neoplatónico, conocido en la historia de la filosofía como “El Sucesor” por haber sucedido a Plotino en la dirección de la Escuela Neoplatónica que éste había fundado en Roma hacia el 244 de nuestra era, y Diógenes Laercio, (tr.1985) le atribuyen a Tales de Mileto (624-547 a. C.) haber traído de Egipto las matemáticas e iniciado la filosofía griega. Desde estos tiempos, para expresar el saber se desarrollaron dos lenguajes: el de los números y el de las palabras (cuantitativo y cualitativo); que son, por esencia, las dos maneras, desde aquellos momentos hasta el presente, que el hombre creó para referirse a las cosas del mundo.

      Pero es entre los siglos XVI y XVII que Bacon (1561-1626) con la publicación de su obra Novum Organon Scientiarum en 1620 (Nuevo Instrumento de la Ciencia, trad. del investigador) cuando se hace de la experiencia el fundamento de lo que va a ser en adelante la ciencia y filosofía moderna; y con Descartes (1595-1650) con la aparición de una de las obras más influyentes del pensamiento occidental: Discours de la Méthode (Discurso del Método) en 1637 cuando la investigación científica pone un exacerbado énfasis en la razón humana descubierta por lo griegos siglos antes. La “Diosa Razón” va a ser la madre de la época moderna y el instrumento fundamental de la ciencia vista desde la dicotomía sujeto-objeto. Este proceso de consolidación de la ciencia moderna se va a completar con Augusto Comte (1798-1857) con la obra: Cours de Philosophie Positiva (Curso de Filosofía Positiva) publicada entre1830-42. Sus postulados van a sentar las bases de la sociología, conocida también como física social. El nombre de esta nueva ciencia, deja entredicho que se ocupa del estudio de la sociedad, pero con procedimientos ajenos a ésta, traída a la “fuerza” de las ciencias naturales.

     El propósito de esta nueva ciencia en líneas generales es investigar de manera científica las leyes que rigen la sociedad, y con el ambicioso propósito de procurar el progreso de la humanidad cuya tesis central es: saber para prever, prever para prevenir. La aporía de este postulado  a nuestra manera de entender es que todo no se puede saber, por lo tanto, hay cosas que no se pueden prever; y lo que no se puede prever no se puede predecir. No olvidemos que toda creación humana esta edificada sobre un mundo cambiante, que nos trae tarde o temprano incertidumbres. Esto no se dice de manera demagógica, nuestra actualidad es el mejor ejemplo, para constatar esta afirmación.

     Sobre la Época Moderna por razones de espacio, se puntualizarán algunos aspectos básicos para ponerla en contexto en relación a la ciencia y el conocimiento con lo que aquí nos ocupa, la investigación cultural y los paradigmas emergentes. La ciencia moderna con su infinita fe en la razón— con ello no se niegan los aportes fundamentales a la vida humana—  construyó un edificio sobre arenas movedizas, al creer que la razón humana lo puede todo, olvidando la finitud humana, no obstante, creó la dicotomía radical sujeto-objeto dejando de lado un aspecto fundamental en el devenir de las sociedades: su historicidad, es decir, el historicismo del hombre en relación a aspectos importantes, como el Estado, el derecho, la moral, la religión, el arte, entre otros, que nos hacen  ser comprensibles como parte integrante de procesos históricos.

     Estas circunstancias conllevó a lo que Ibáñez, (2001) denominó los “cuatro mitos de la modernidad” en el campo de la ciencia, simbolizados por este autor tales como: el conocimiento es la representación del mundo; el objeto como elemento constitutivo del mundo; la realidad es independiente del sujeto y la verdad como criterio universal válido e irrefutable, que es no obstante, según este autor, (2002): “La verdad de una proposición no queda establecida por su correspondencia con la realidad porque la realidad depende de convenciones que utilizamos para definirla”, (p. 54). Es en definitiva el legado cartesiano que diferenciaba dos mundos: interior y exterior, la dicotomía sujeto-objeto. Este es el legado, de lo que va a  concretar más tarde, a partir de los postulados cartesianos,  el positivismo comteano hipotético-deductivo.

     Al respecto, Guba, (1991) refiere el “sistema de creencias básicas” del positivismo de esta manera: ontología que propugna que la realidad existe fuera del sujeto; epistemología dualista/objetivista (objeto-sujeto) y metodología experimental manipulativa. Taylor y Bogdan, (1994) consideran que en el positivismo: “Los positivistas buscan en los hechos o causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos involucrados”, (p.15). Es precisamente en este punto donde radica el problema, se deja de lado la subjetividad del que conoce, tema que va a ser el planteamiento central de la postmodernidad, que retoma de Husserl como veremos más adelante. En este particular Gadamer, (1998) en este mismo planteamiento crítico de la modernidad, de Ibáñez, Taylor y Bogdan; Guba expresa esta postura crítica:

Por su esencia, el mundo de la vida equivale a una pluralidad de horizontes, y con ello, a un conjunto altamente diferenciado en el que sin dudas encuentra también su lugar la pretensión de validez, lo cual, sin embargo, está desprovista ya de su monopolio, (p.150).

      Sobre este particular, Valles, (1999) refiere que las obras de Descartes particularmente las orientadas hacia las matemáticas y la objetividad en la búsqueda de la verdad se consideran pilares fundamentales de la investigación cuantitativa, empleada en algunos casos de manera acrítica, sin ningún cuestionamiento, de manera dogmática. Por otra parte, sin ánimo de ir en defensa de Descartes recordemos que todos los pensadores son hijos de su tiempo. Hughes, (1980/1987) citado por Valles, (ob. cit.) en relación a esta idea dice que Descartes y Locke fueron grandes hombres de ciencia; pero fueron hombres de su tiempo histórico y examinaron los principios del conocimiento humano a las luz de las ideas que entonces prevalecían sobre el orden de la naturaleza y el orden que ocupaba éste. los hombres de ciencias de los siglos venideros no deben repetir los postulados sin someterlos a aquello que Aristóteles denominó demostración, sin embargo, el estagirita, no escapó de los errores de la ciencia, con la teoría de la caída de los cuerpos. Por ello hay que tener cuidado en juzgar el pasado, sólo con las consideraciones y juicios del presente, porque generalmente se llega a estudiar los problemas fuera del contexto, por lo tanto carecen de validez.

     Quizá el principal y primer crítico de Descartes fue Kant (1724-1804), sobre todo en lo que los historiadores de la filosofía denominan el “periodo crítico” que constituyen tres obras fundamentales: Crítica a la Razón Pura (1781), Crítica a la Razón Práctica (1788) y Crítica al Juicio (1790) con que de algún modo rompe con el objetivismo cartesiano, proponiendo un modelo de racionalidad  donde adquiera relevancia la interpretación  y la comprensión que trascienda a la manera de indagar empirista, dando paso a epistemologías atentas más bien a los procesos cognitivos cuyos enfoques son de carácter subjetivista, relativista e idealista. Las dos primeras posturas se remontan a Protágoras (circa 485-411 a. C.); la última a Platón (427-347 a. C.), ambos filósofos de la Grecia clásica.

     La filosofía kantiana, sobre todo la de este período, va a sentar las bases, en algún modo, de la fenomenología de Husserl. Gadamer, (1998) dice al respecto, que Husserl rompe el marco de estudio al que habría reducido el concepto de experiencia, a que se limitaba las ciencias (empirismo), y hace del modo de vida, la experiencia vivida, el tema universal de su reflexión filosófica. Este tránsito de la experiencia objetiva a la subjetiva se conoce como el “giro hermenéutico”, que se va a extender  a la totalidad de las ciencias dominadas por el ideal metodológico, que no obstante, descubre la otra cara de la cultura científica, la cultura de las humanidades, denominadas “ciencias del espíritu”. Este es el gran hallazgo de Husserl, el cual denominará “fenomenología del mundo de la vida”. Es por ello que la fenomenología adopta frente a toda construcción de conocimiento un punto de vista crítico. Por lo tanto la hermenéutica no es un método determinado que pudiera caracterizar a un grupo de disciplinas científicas frente a las Ciencias Naturales, la hermenéutica se refiere más bien a todo ámbito de comunicación intrahumana, que da paso a un cambio de orientación del conocimiento apriorístico de la ciencia hacia los fenómenos del “mundo de la vida”, es decir, dirigirse hacia las cosas mismas. Un planteamiento ya esbozado por Platón, (tr.1871) en la obra “Cratilo o De la Propiedad de los Nombres” (460 a. C.) en la que señala: “Lo importante es reconocer que no es en los nombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar y estudiar las cosas”, (p.470).

      En relación a Husserl, es oportuno señalar lo planteado por Pérez Serrano, (1998) en relación a la fenomenología sintetizada de esta manera: le otorga primacía a la experiencia subjetiva inmediata como pilar del conocimiento; estudia los fenómenos desde la perspectiva de los sujetos; muestra interés por conocer cómo las personas interpretan el mundo social que construyen en interacción. Al argumento de esta autora, en este punto, cabe agregarle lo planteado por el mismo Husserl, (1982) el conocimiento, en todas sus formas, es una vida psíquica; es conocimiento del sujeto que conoce, solo conocimiento humano incapaz de alcanzar la naturaleza de las cosas mismas, de la cosa en sí, como ya lo había argumentado Kant en el período crítico de su filosofía, donde plantea una teoría trascendental del conocimiento— un puente entre el yo y las cosas— donde las ideas de las cosas aparecen en el sujeto como fenómenos, que es lo que el sujeto puede conocer; pero la cosa en sí (noúmenos) no espaciales ni temporales, no son accesibles al hombre, no pueden ser conocidas (escepticismo crítico). Referente a Husserl, hay una frase suya que ilustra en adelante el derrotero de la ciencia en la postmodernidad: “Más lo trascendente, por principio, no es experimentable”, (p. 114).

      Referiré ahora como complemento a lo que se ha señalado de Husserl en relación al mundo de la vida (Lebenswelt) que se refiere a la experiencia vivida que incluye el mundo de los individuos y las verdades individuales, Gadamer, (ob. cit.) propone comprender el concepto de subjetividad para poder comprender el de intersubjetividad  y de sujeto y del papel que desempeña en la filosofía fenomenológica, que es un proceso dialéctico que tiene que convertirse una y otra vez en diálogo y el pensamiento tiene que mostrar su validez a través del acto conjunto de la conversación. Husserl  tiene el mérito también de haber rehabilitado la ontología al dividirla en dos categorías: universal y particular.

      Ahora bien, la preocupación en torno a la modernidad no lo es sólo en dirección a la problemática del conocimiento científico, sino también, a los engendrados en él por la falta de preocupación y por haber dejado de lado, por no ser considerados como temas  que la ciencia debe abordar. En consecuencia la modernidad ha sido etiquetada de manera crítica por adjetivaciones de raíz metonímica o metafórica para significar, sobre todo, a lo largo del siglo XX, un período de grandes incertidumbres y contradicciones, de violencias, de la ciencia al servicio de los intereses más mezquinos, creando armas de destrucción masiva, destrucción del ecosistema, contaminación de las más diversas naturaleza, que ha propiciado el terreno fértil, para que los autores de las más variadas disciplinas denominen la modernidad de diversas maneras, tales como: Desierto de lo Real (Zizek); Modernidad Líquida (Bauman); Capitalismo Tardío (Fredric Jamenson), El Modelo Frankenstein (Rosa María Rodríguez), no sin una feroz crítica.

      En lo esencial, como una reacción a los problemas de la modernidad en los órdenes político, social, cultural, moral, jurídico, económico que heredamos de esta época de crisis, en el contexto de las artes y luego pasa al campo de la filosofía aparece la postmodernidad, término empleado por Jean Lyotard en su obra “La Condición Postmoderna” (1979) que tiene su razón de ser en la libertad, en la reivindicación individual y local frente a lo universal,  salirle al paso a la  homogeneización  cultural  con su pretensión de eliminar toda diversidad y pluralidad cultural. Los planteamientos de la postmodernidad se sustentan en la filosofía de Nietzsche y Heidegger. Lyotard citado por Vásquez, (2011) define esta época con pocas frases: “…es la edad de la cultura”, (p.3). Época que Rosa María Rodríguez, (2014) ha denominado transmodernidad, término que aparece con la publicación de su libro: “La Sonrisa de Saturno Hacia una Teoría Transmoderna (1989) que esta autora describe como un tiempo de incertidumbre, nacida de la crisis histórica y de la descomposición de la estructura cultural, política, moral, económica y espiritual de la postmodernidad que trajo como consecuencia lo que se ha denominado simbólicamente el “Engendro 11 de Septiembre”. En este mismo contexto aparece la tardomodernidad dentro de la arquitectura, que se va a encausar por dos caminos claramente definidos: “El High Tech de Joan Kron y Suzane Slesin con la publicación de su trabajo: “The Industrial Style and Source Book for House”, (El Estilo Industrial y las Fuentes Bibliográficas para el Hogar, 1978) y el deconstruccionismo del posestructuralista Jacques Derrida basado en un lenguaje metonímico inspirado en Heidegger.

     Todo este conjunto de situaciones referidas en los dos párrafos anteriores, referente a la modernidad, engendró en el seno de ella lo que Rodríguez, (2014) denominó: el “Modelo Frankenstein”, que ha suscitado en la ciencia, reorientar sus búsquedas en otro paradigma de investigación: cualitativo. El hombre de ciencia que estaba cara a cara frente al tubo de ensayo, pasó a estar cara a cara entre sujetos en franco diálogo intersubjetivo; la ciencia salió del encierro del laboratorio, al mundo de la vida cotidiana donde había nacido. El paradigma cualitativo surge como una alternativa al racionalista-cuantitativo-hipotético-deductivo; Y busca según Martínez, (1999) una orientación lógica, dialéctica, sistémica, interdisciplinaria, construccionista, ecológica y humanista, que haga justicia social y a la vida cotidiana y que al mismo tiempo sea rigurosa en términos de sistematicidad y criticidad. Una teoría, según Pérez Serrano, (1998) reflexiva en y desde la praxis; hermenéutica e interpretativa (individual), que describa el hecho de manera intersubjetiva e interpretativa y que le dé relevancia a los hechos. En este paradigma se inscriben el socio construccionismo, o construccionismo social o sencillamente construccionismo y la teoría crítica, como respuestas a los problemas heredados de la modernidad y agravados en la postmodernidad.

      El construccionismo, según Wiesenfeld, (2001) es una postura que niega la objetividad lingüística y epistémica de las teorías psicológicas y rechaza que la realidad existe independiente del sujeto. Esta autora citando a Lincoln y Guba, (1985) “conciben la realidad como una construcción mental inseparable  de entidades tangibles: personas, eventos; pero advierte que los significados que le dan sentido y organización a tales necesidades construidas en interacción social”, (p. 122). Este enfoque, a diferencia del positivismo, entiende la realidad social como una construcción social. Para Lincoln, (1990) citado por Wiesenfeld, (ob. cit.); Guba, (1991) se fundamenta en tres aspectos esenciales que la orientan: ontología relativista, epistemología subjetivista y metodología hermenéutica-dialéctica; por ello el conocimiento es una construcción humana, el cual aspira a que se produzcan nuevas construcciones más informadas y sofisticadas que las anteriores.

     Además de lo señalado, cabe destacar lo planteado por Gergen, (2007), quien arranca con una fuerte crítica a la psicología moderna racionalista e individual, que deja de lado los problemas sociales o colectivos, en consecuencia propone una psicología que aborde los problemas de la sociedad, que pueda responder a los conflictos de la sociedad de la globalización. Es oportuno señalar aquí que el paradigma emergente socio construccionista permite la construcción del conocimiento desde las prácticas socio-culturales a diferencia de la psicología cognitiva (racionalista-objetivista) y a la psicología conductual (empírico-lógico), ya agotadas, por su pretensión de verdad inmutable que pone énfasis en los procesos mentales individuales, tiene su contrapartida en una psicología de fundamento constructiva que privilegia los procesos sociales, y es así que se convierte la producción de conocimiento, en construcciones históricamente contingentes en la cultura. Esta corriente aborda los problemas desde la perspectiva del “discurso de las experiencias”.

     Sobre este particular Sandoval, (2010) admite un aspecto importante del construccionismo que es válido para otras corrientes subjetivistas en el sentido de la pluralidad de usos extensivos en los diversos campos de la Filosofía y de las Ciencias Sociales, por tal razón Ibañez, citado por este autor, al referirse a este paradigma lo considera una verdadera “galaxia constructiva”, que por lo heterogéneo, es difícil de inscribirla en una disciplina homogénea, como en el sentido clásico, es decir, una proposición congruente, es más bien un conjunto de perspectivas, que no son siempre coherentes, contrastables, no son un enfoque uniforme conceptualmente. Para Gergen, (1991/1994/1999) citado por Ferrari, (2015) el construccionismo cuestiona los fundamentos de la psicología moderna, esencialmente, al individualismo ontológico en que se sustenta. Es de alguna manera una nueva psicología social que desconstruye a la psicología moderna. En tres principios esenciales: rechaza el énfasis en la mente individual; la idea de un mundo cognoscible de manera objetiva y la idea del lenguaje como portador de la verdad. De allí que Gergen propone salir de la razón individual y entrar en  la colectiva, ir del mundo objetivo al subjetivo y superar la idea de que el lenguaje es representación de la realidad.

      Pasaré ahora a examinar la teoría crítica. Los antecedentes de esta teoría están en Marx, Hegel, Kant, Weber (Escuela de Frankfurt). Esta teoría enfatiza su carácter ideológico de la realidad. Su objetivo principal es despertar la conciencia de los oprimidos para cambiar su destino para mejor. Este enfoque se sustenta en tres categorías esenciales, según Guba, (1991), Wiesenfeld, (2001) ontología realista crítica; epistemología subjetivista y metodología dialógica transformadora. Ideológicamente está orientada hacia las corrientes neo-marxismo, materialismo, investigación participación, entre otras.

      Se puede establecer ciertas relaciones entre el construccionismo y la teoría crítica, ambas comparten los mismos criterios epistemológicos, reivindican la dimensión subjetivista, considerando la teoría como producto de la investigación y no como algo que le precede, los investigados y el investigador son coparticipes  en la investigación, persiguiendo cambios en las construcciones a partir de acciones. Estas posturas difieren sólo en la parte ontológica. (Weisenfeld, 2001).

      Para Carr y Kemmis, (1998) esta teoría reconsidera la relación entre teoría y la práctica, cuyo propósito es alimentar el razonamiento instrumental y proponer los métodos y los principios para resolver problemas sociales. Para Habermas, citado por Carr y Kemmis, (ob. cit.) se sostiene que la actividad humana está motivada por necesidades e intereses impulsados por un proceso transformador y emancipatorio orientado hacia la libertad y la autonomía racional.  Husserl citado por, García, (2000):

        hace evidente la crisis de la razón absoluta y universal, de modo que es necesario replantear de aquí en adelante la actividad filosófica con una responsabilidad social como respuesta a los problemas del mundo, que ya no se resuelven desde una razón objetiva, sino que se solucionan en el encuentro de múltiples puntos de vista, (p. s/n.).

     En relación a los aspectos ontológicos, epistemológicos y metodológicos de hacer ciencia hoy, planteado en los paradigmas emergentes en la investigación cualitativa, Schütz, (1974) propone una manera de hacerla en el mundo cotidiano, la realidad social para comprenderla, el hombre de ciencia deber acercarse a ella (cotidianidad) en la cual nacemos, no en el laboratorio, por lo que para este autor, el hombre desde el primer momento está vinculado a un mundo intersubjetivo, que es la clave según este autor para comprender la realidad social, que él simplifica en tres cuestiones básicas: la experiencia del conocimiento del sentido común de los asuntos humanos, el problema epistemológico y un método específico de hacer ciencia. Para Schütz el ser humano interpreta su mundo desde el primer momento dotado de sentido, “… interpreta una situación  dada en función de su subjetividad y corresponde, a elementos de su situación biográfica”, (pp. 23-24).

     Schütz considera el espacio natural de la ciencia la socialización del conocimiento que él resume en tres aspectos centrales: por ser de origen social; es específico en cuanto a perspectivas y debe ser distribuido socialmente. A este respecto Maffesoli, (1993) fundamenta el conocimiento en la sabiduría popular, en el conocimiento ordinario, en la trivialidad de la conversación de café en ese habla que parece no decir nada ¿A caso no era esto lo que hacía Sócrates en el ágora griega? Por ello he planteado que la ciencia está de vuelta del laboratorio a la vida cotidiana. Por ello Morin, (2001) ha expresado que no se debe conocer excluyendo la sociedad, excluyendo lo humano, lo social, la vida, porque se entra en el terreno del reduccionismo y de la sobre simplificación de la ciencia en una sola fórmula lógica, ni en lo que señala Boaventura de Sousa Santos, (2009) en calibrar la ciencia por el rigor de sus mediciones, lo que no es cuantificable no es válido, es irrelevante.

     Propone Maffesoli, citado por Martínez, (s. f.) una sociología comprensiva de la vida  cotidiana que no busque  crear una teoría  que enuncie lo que debe ser, sino que entienda y enuncie verdades relativas y de la ambigüedad  fundamental de todo hecho humano, sin dejar de lado la sabiduría popular, donde según Martínez, (2006) la individualidad pueda alcanzar también  cierta “universalidad” (temporal y espacial). Al respecto Moscovici, (1983) citado por Martínez, (ob. cit.) expresa  la manera de hacer ciencia con estas palabras: “… el sentido común es la ciencia hecha común”, (p. s/n.).

     Los elementos epistemológicos, ontológicos y metodológicos del enfoque cualitativo y particularmente los de los paradigmas: teoría crítica y socio construccionista y en general los otros considerados emergentes, son los apropiados para la investigación cultural, por ser la cultura un fenómeno de carácter polisémico, y de naturaleza variada en cuanto a características geográficas, históricas, sociales, económicas, ambientales, entre otras. El estudio del fenómeno cultural es complejo, como lo es también como creación humana, por lo que no existe una regla general para su estudio ni habrá investigaciones definitivas sobre el tema cultural, mucho menos una definición de cultura complaciente con grupos particulares o que pueda conciliar una definición única y de validez universal.

     El ser humano mismo es de naturaleza compleja, ya el hombre del mundo antiguo, en Egipto, con la Esfinge de Guiza, se  simbolizó  como un monstruo híbrido (hombre-animal), enigmático difícil de descifrar. El hombre cuando comenzó a crear cultura, lo hizo quizá con el fin de develar su misterio —qué soy—, no obstante, lo que se hizo fue más bien poner un velo y ocultar más su esencia, a lo qué somos, por ello cobra sentido la investigación cultural, para tratar de explicar, en definitiva qué es el hombre.

     El hombre de ciencia debe dejar la puerta abierta del laboratorio para que la ciencia salga a su espacio natural: el mundo de la vida cotidiana, donde están las experiencias, los saberes, modelos de pensamiento e información que necesita y que han sido transmitidos de generación en generación por la tradición, educación y los medios de comunicación. No olvidemos lo planteado por Bertrand Russell, (1975): “…el conocimiento general y particular ordinario tienen el mismo derecho a nuestra imparcial atención, ambos son reales”, (p. 89). Y entendamos que no todo puede ser cuantificable, se puede cuantificar quizá, cuántas obras pintó Pablo Picasso; lo que sí es imposible, es  medir el valor estético de sus obras.



MUESTRA VISUAL

Benito Chapellin (1995). Reflejo de Nuestro Tiempo (Autorretrato). 
Técnica Mixta: Acrílico y Carbón/Tela. 
Colección y Fotografía: Víctor A. Hernández. Los Teques, estado Miranda.


Benito Chapellin (1988). Propiedad sin Dueño. 
Técnica: Acrílico/Tela. 
Colección y Fotografía: Víctor A. Hernández. Los Teques, estado Miranda.



   
    
                
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TEXTOS: M. Sc. Manuel Bas
CORRECIÓN DE TEXTO: Esp. Víctor A. Hernández
FOTOGRAFÍA: Víctor A. Hernández y Manuel Bas
DISEÑO Y EDICIÓN ELECTRÓNICA: Esp. Víctor A. Hernández