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miércoles, 21 de octubre de 2015

EL MÉTODO BIOGRÁFICO



REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA   
               UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
                 INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
    VICERRECTORADO DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
       SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
      DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMERICA LATINA Y EL CARIBE

CURSO: INVESTIGACIÓN CUALITATIVA.
Profesora: Dra. Gabriela Angulo
Caracas, 19 de mayo de 2015


     “Lo importante es reconocer que no es en los nombres, sino en las cosas mismas, donde es preciso buscar y estudiar las cosas”, (Platón, tr.1871, Cratilo o De la Propiedad de los Nombres, p. 470)

     “Como lo paradigmas son construcciones humanas, innegablemente refleja los valores de sus constructores… El diálogo no es para determinar cuál paradigma debe ganar finalmente. Más bien es para llevarlos a otro nivel en el cual todos esos paradigmas serán reemplazados por otro paradigma que no vemos ahora… Ese paradigma no será una aproximación más cercana a la verdad sino simplemente más informado y sofisticado que lo que ahora conocemos”. (Guba, 1981, El Diálogo del Paradigma Alternativo, pp.8, 12)


                        APROXIACIÓN AL MÉTODO BIOGRÁFICO

     Palabras Iniciales. Tema de Estudio y Paradigma. Antes de entrar en detalles en relación a lo que me ocupa aquí —método biográfico—, necesariamente, por razones de lo que implica una investigación como la manera de adquirir conocimiento, me veo en la obligación de señalar, partiendo de la situación  objeto de estudio, el paradigma a adoptar, los aspectos teórico-epistémico-ontológico, para poder considerar qué método es el más conveniente emplear en una investigación. Sobre esta idea, Kaplan y Manners, (1979) citado por Márquez Pérez, (2007) señalan: “Las metodologías no se desarrollan en un vacío conceptual; detrás de la mayor parte de ellas, explícita o implícitamente, hay una teoría que aporta racionalidad al enfoque”, (p.128). Profundizando este razonamiento, este autor citando a Guba, (1991); Ibáñez, (2000); Sánchez y Wiesenfeld, (2000) refieren que el método y la metodología no deben ser separados del contexto general del proceso de investigación. Márquez Pérez, (2008) señala que abordar el tema objeto de estudio exige una perspectiva múltiple que considere la revisión teórica-conceptual, la perspectiva de quien investiga, sus vivencias, discursos cotidianos y de sus actores.

     En este mismo sentido, Martínez, (1991) expresa que el método está inserto en el paradigma escogido  en el estudio, éste va a determinar su método de investigación, de algún modo.  Pero el paradigma a su vez está en una estructura cognoscitiva o marco general filosófico o socio histórico. Pero antes avanzar en lo relacionado en el propósito de este ensayo, es conveniente revisar el concepto de paradigma. Para Kunh (1970) citado por Pérez Serrano, (1998) señala que toda investigación se lleva a cabo con arreglo a conceptos o paradigmas, no obstante, el que adoptemos  va a condicionar los procedimientos de estudio que rigen la investigación en el sentido de cómo se investiga, qué investigar y para qué sirve la investigación. Este autor no admite criterios absolutos de demostración del criterio de ciencia. Para Martínez, (1999) un paradigma es un principio de distinciones, relaciones, opiniones fundamentales entre algunas nociones de matrices que generan y controlan el pensamiento. Es oportuno señalar a este respecto lo apuntado por Wiesenfeld, (2001) para escoger un paradigma se deben considerar vivencias, formación intelectual, experiencia, ideología, motivación  del investigador, entre otras. Para ahondar este punto, Morín, (2001) hace una advertencia: todo investigador debería considerar, al afirmar que nunca se ha podido resignar al saber parcializado, ni aislar el objeto de estudio de su contexto, de sus antecedentes ni de su devenir.

     Cabe acotar que el paradigma escogido no debe ser empleado de manera reduccionista y dogmático, pretender convertirlo en una regla general para la ciencia, sino  un camino sin más pretensiones que sirva para el propósito particular del objeto de estudio de la realidad particular que se desea investigar. En el caso que nos ocupa aquí, el paradigma cualitativo, que naturalmente debe tener coherencia con la técnica y el método y con la fundamentación teórico-epistémica-ontológica que orienta la investigación. Sobre este enfoque citando a Martínez, (ob. cit.) este vocablo proviene del latín qualitas y éste de qualis (cuál, qué, qué es, cómo es); se refiere en general a un conjunto de cualidades, características o esencia que distingue una sustancia de otra. Para Martínez no se trata de un estudio de cualidades separadas o separables, sino más bien de un estudio de un todo integrado que forma una unidad de análisis  y que hace que algo sea lo que es. Cabe resaltar que las cosas las vemos desde nuestro punto de vista, que es de alguna manera nuestro punto de observación de la (realidad). El enfoque cualitativo, según este autor, reencausa la investigación dándole un sentido lógico, dialéctico, sistémico, interdisciplinario, constructivista, ecológico, humanista, y sobre todo que tenga entre sus propósitos la justicia social; naturalmente, sin dejar de ser rigurosa en los aspectos de sistematicidad y criticidad.

     Pérez Serrano, (1998) en relación al enfoque cualitativo apunta que surge como paradigma alternativo al racionalista, y como enfoque agrupa una amplia gama de tendencias dentro de las corrientes del pensamiento y métodos. Para Martínez, (ob. cit.) este enfoque es de naturaleza dialéctica, sistémico, porque ontológicamente nuestra realidad no es lineal ni en lo físico, químico, biológico, psicológico y sociocultural. En lo epistemológico se orienta hacia un modelo especular que postula que no existe una realidad totalmente acabada, plenamente externa y objetiva, donde nuestro aparato cognitivo es un espejo que la refleja dentro de sí. El diseño cualitativo es un enfoque emergente, no lineal. De modo que lo que me propongo en este estudio no es agotar el tema ni pretender dar recetas o fórmulas mágicas, sino más bien una serie de consideraciones que puedan ser útiles al momento de abordar una investigación empleando el método biográfico. Por ello el planteamiento inicial aquí es revisar aspectos conceptuales, teóricos, epistemológicos, ontológico, y metodológicos, y en este último ámbito lo relacionado con la entrevista en profundidad y el grupo de discusión.

     Referencias Teóricas del Método Biográfico. El método biográfico naturalmente tiene como fundamento el paradigma socio construccionista o construccionismo social o sencillamente construccionismo. Wiesenfeld, (2001) considera esta teoría como una postura que se opone al positivismo, por tal motivo niega la objetividad epistémica y lingüística, rechaza que la realidad es externa al sujeto y la verdad científica como una manera privilegiada del conocer. Esta autora citando a Lincoln y Guba, (1985) considera que la realidad es una construcción mental obtenida a través  de la interacción social, cuya esencia son las subjetivaciones de los actores involucrados en la investigación, es decir, como expresa Moreno, (s. f.) son coparticipes de un horizonte en el que producen conocimiento en igualdad de condiciones y en diversidad de preparación y apertura intelectual, por lo que propone sustituir los términos: investigador e investigado por el de historiador y cohistoriador. Para Lincoln, citado por Wiesenfeld, (ob. cit.) el socio construccionismo debe reunir  tres aspectos fundamentales: ontología relativista; epistemología transaccional/subjetivista y metodológicamente hermenéutica/dialéctica.

     Es por ello que en el construccionismo el conocimiento se da a partir de las interpretaciones de las construcciones de los sujetos, a partir de la cual se producen nuevas construcciones relacionadas y más profundas. Ibáñez, (2001) rechaza también la postura teórica de la modernidad que él llama mitos. Estos mitos son: la concepción representacionista del conocimiento fiable de la realidad; la dicotomía radical objeto y sujeto; que la realidad es independiente del sujeto; y la verdad científica como criterio decisorio. Aunque Ibáñez reconoce que debe existir un criterio práctico de verdad que informe nuestra vida cotidiana, pero de ningún modo puede ser un dogma.

     Por otra parte, el construccionismo de  Gergen, (2007), arranca de una feroz crítica a la psicología moderna racionalista e individual, determinista-objetivista, para lo que propone como teoría del conocimiento, la generación del saber a través de la interacción social, ya que de esta manera comunicamos nuestros valores, en el sentido que cada uno de “nosotros” hereda de la sociedad las tendencias que nos moldean, estar consciente de ello nos evitaría asumir posiciones reduccionistas y dogmáticas. Con respecto a este punto, Bridman, citado por Martínez (1999), señala que no existe un método científico como tal, el rasgo distintivo más fértil del proceder científico ha sido el utilizar la mente de la manera más eficiente y sin freno alguno.

    Además de estos elementos, cabe referir lo expresado por Gergen, citado por Bravo (2002), quien considera que el conocimiento es una construcción de las prácticas socioculturales, rechazando la creación de conocimiento de manera individual seriamente cuestionada hoy, en el sentido que su fundamentación arranca de la confianza excesiva  en las instituciones educativas, religiosas, económicas, normativas, y naturalmente las científicas fundamentadas en el empirismo lógico (Psicología Conductual) y el racionalismo (Psicología Cognitiva), ya agotadas en su pretensión de elevar a carácter científico los procesos mentales individuales dejando de lado los procesos sociales, por lo tanto, lo individual pierde su estatus ontológico y sus constituyentes racionales,  emocionales, las motivacionales, los rasgos personales, que son de alguna manera los ingredientes del “yo”. El construccionismo aborda los problemas desde la perspectiva del discurso de las experiencias.

    A este respecto acota Ferrari, (2015) citando a Gergen, (1991, 1994, 1999) que el construccionismo opera como una corriente del pensamiento como alternativa y como crítica al positivismo y a la psicología moderna, esencialmente al individualismo ontológico en que se sustenta. El construccionismo es en cierta manera una nueva psicología social, que entre otras cosas, cuestiona tres aspectos de la psicología moderna: el marcado énfasis en la mente individual; la idea de un mundo cognoscible de manera objetiva; y la realidad como portadora de la verdad. De allí que uno de los caminos que propone Gergen es salir de la razón individual a la razón comunal; del mundo objetivo, a uno construido socialmente, para superar la concepción del lenguaje de la representación a uno pragmático.

     En lo que se refiere a esto último, Sandoval, (2010) expresa, y cabe como una advertencia, que la palabra “construcción”  es empleada para referirse a los fenómenos psicológicos y sociales; pero el inconveniente es la pluralidad de su extensa forma de ser empleada en los campos de la Filosofía y las Ciencias Sociales, por tal razón, apunta Sandoval, (ob. cit.) refiriéndose a Ibáñez, quien la considera como una verdadera “galaxia constructivista” por lo heterogénea del empleo de este vocablo, que es no obstante, difícil de encuadrarlo en una disciplina pura y particular, paradigma o corriente teórica. Cabe aclarar en este punto, que sería un  error entenderla como una teoría en el sentido clásico, es decir, dentro de unas proposiciones articuladas sobre un aspecto de la realidad  social o psicológica, sino al contrario, el construccionismo responde más bien a un conjunto de perspectivas que no son por cierto necesariamente un todo coherente y homogéneo  y contrastables; por ello, es conveniente ampliar el término: “perspectivas” —en plural— para dejar claro que no es un enfoque uniforme, por lo tanto, si necesitamos ver las cosas de manera más homogénea tendríamos que emplear un “caleidoscopio”. De modo que hay que aprender a lidiar con este problema, el camino es un pensamiento dialéctico, emergente y fenomenológico, para darle sentido coherente a nuestro discurso.

     Lo Epistémico y lo Ontológico. A este respecto Márquez Pérez, (2008) explica: “La dimensión  epistemológica  se refiere a las relaciones que el investigador  establece  para producir conocimiento. La diversidad de estas relaciones en las ciencias sociales se explican a partir de las concepciones ontológicas asumida por cada paradigma”, (p. 392). Para este autor la selección del paradigma, en este caso, el cualitativo, debe tener una congruencia con lo ontológico, lo epistemológico y lo  metodológico que se piensa emplear en la investigación. Veamos las cosas ahora con más claridad, con sentido práctico. Lo ontológico se refiere a la realidad social, es decir a los fenómenos educativos, culturales, políticos, históricos, económicos, es decir el lugar donde se van a dar el conjunto de interacciones entre el investigado y los actores sociales. En cambio lo epistemológico, en la investigación cualitativa, es la reflexión  que hace el investigador cuando adopta una relación de intercambio con los investigados para compartir saberes e incluir la subjetividad como la manera de generar conocimientos. Para finalizar este punto quiero dejar claro, que el método está vinculado con los supuestos epistémicos y ónticos y éstos a su vez con el paradigma seleccionado para realizar la investigación.

     Una Polisemia Terminológica. En líneas precedentes referí lo expresado por Ibáñez citado por Sandoval, (2010) que el paradigma construccionista es una “galaxia constructivista”, por lo difícil que resulta encuadrarlo en una disciplina particular. En mi opinión es un torrente de ideas donde confluyen  afluentes teóricas de las más diversas tendencias que tributan ideas muy diversas a la investigación, de igual modo resulta con el método biográfico, que naturalmente encajen en nuestro propósito investigativo. Sandín, (2003) advierte la variedad de términos existentes que se adjetivan de esta manera, inclusive; el uso polisémico de la expresión “historia de vida”. Para entrar más en detalles, solo para ilustrar, señalo la extensa jerga lingüística empleada por diversos autores en el método biográfico. Investigación narrativo biográfica (Sandín, 2003); cultura biográfica (Rusque, 2001); perspectiva biográfica (Bertaux, 1993); método biográfico “Peneff, 1979); enfoque biográfico (Ferrarotti, 1993); citado por Rusque, (2001); documento personal (Allport, 1942) citado por (Sandín, 2003); investigación narrativa (Connelly y Clandein, 1995);  estudios biográficos (Pujadas, 1998), entre otros.   
                 
    Esto naturalmente pone en evidencia un problema de carácter lingüístico, que no pretendo resolver en este ensayo, sino más bien advertirlo, que no es nuevo tampoco ni en la ciencia ni en la filosofía. En la antigüedad clásica Platón en su obra “Cratilo o De la Propiedad de las Palabras” (360 a. C. aproximadamente) centra el debate sobre el lenguaje, de las palabras, y sus significados, su etimología,  si es natural o convencionalismo. Platón deja claro que los nombres no expresan la esencia de las cosas; éstas pueden ser reemplazadas o modificadas por otros términos, si los que emplean determinadas palabras así lo acuerdan, de modo que concluye el filósofo griego que la relación entre el nombre y lo nombrado viene dado por  la costumbre, la convención o acuerdo entre los hablantes. Es por ello que tenemos que tener claro que el lenguaje no expresa la realidad tal cual es; sino tal cual la interpretamos.

     Sobre la variedad de terminología que existe en relación al método biográfico señala Bertaux, (1980) citado por Rusque, (2001): “…existe una gran variedad de estudios sociológicos que se pueden considerar bajo esta perspectiva, aunque respondan a diversas corrientes del pensamiento y de distinto objeto sociológico”, (p. 59). Desde esta visión, apunta Rusque se puede  citar diversos enfoques, escuelas de pensamiento que entran en la investigación biográfica, tales como: marxismo sartreano (Ferrarotti); neo materialismo (Wallerstein); estructuralismo (Bertaux); empirismo (Lefebre); teoría de los roles (Luchther); hermeneuta (Kohl); interaccionismo simbólico (Denzim) y tantas otras teorías…, a esto tengo que añadir el acento particular que cada investigador le pone a cada estudio, en el sentido de que resaltamos de cada aspecto de la personalidad del individuo o institución según sea el caso, por ejemplo aspectos psicológicos, artísticos, deportivos, entre otros, que trazan la trayectoria de su  vida. Es por ello que en mi opinión, debemos tener cuidado en caer en posturas mecanicistas y reduccionistas, por ello Peneff, citado por Rusque, (2001) nos dice que el método biográfico es la “ciencia de la mediación”. Por ello, hay que tener presente que las razones de la escogencia de este método debe responder a las vinculaciones profundas que el investigador tenga relacionado con su formación profesional y vocación, naturaleza del estudio, y del respeto que tiene el investigador por los actores involucrados en el estudio, las relaciones intersubjetivas, el lenguaje y la forma de narrar lo acontecido.

     El Método Biográfico. Antes de entrar en consideraciones conceptuales sobre el método biográfico, debo advertir que mi propósito no es dejar señalamientos concluyentes sobre este método, ni mucho menos agotar la extensa gama de definiciones que un sin número de investigadores connotados nos han dejado, como un aporte en esta área. El tema que me ocupa aquí más bien es cómo utilizar satisfactoriamente uno u otro pensador —o varios de ellos, si es el caso—, sin caer en contradicciones. No se trata aquí de conciliar, sino de escoger el más idóneo cuando nos planteamos una investigación cualitativa empleando este método. Sabemos que entre otras característica no es un método homogéneo, es multifacético, emplea múltiple fuentes. Sumado a ello, no existe un consenso general acerca de qué es el método biográfico, con ello de entrada tenemos que aprender a lidiar como investigadores. Entonces ¿qué criterio emplear para escoger un determinado autor? ¿Cómo lograr un discurso coherente a lo largo de la investigación? ¿Es posible emplear diferentes puntos de vista y unificar una estrategia? Antes de entrar en detalles es conveniente revisar algunas definiciones.

     Bolívar y Domingo, (2006) consideran el método biográfico como un juego de subjetividades basado en el diálogo que busca un resultado, donde privilegia la construcción de significados. Esto naturalmente supone una narrativa cuyo objeto son las vicisitudes humanas, el individuo no la sociedad, aunque a través de él se puede aproximar a los significados simbólicos de ellas. Por ello, hablar de verdad en la investigación biográfica, es absurdo e incongruente con el propósito mismo de ella, debido a que cada individuo es un universo particular, y no es posible hacer consideraciones generalizables, ni encontrar una fórmula general para investigar por su naturaleza inductiva; por ello el camino es emergente , dialectico, hermenéutico, fenomenológico. El camino es dinámico, y sirve del estímulo para generar procedimientos creativos que nos permita construir un relato coherente, ecuánime que refleje la manera de pensar de los investigados. Esto naturalmente en mi opinión se adquiere además  con la formación académica, con la experiencia, es decir haciendo investigación. En la literatura, existen buenos consejeros al momento de dar orientaciones de cómo o de qué manera debemos hacer tal o cuál investigación, pero muchos de ellos no han realizado ninguna, están vacías sus experiencias. Esto además necesita de otras destrezas como la escritura y saber llevar bien, bajo apuntes o registro fílmico o de otra naturaleza el camino emprendido en la investigación. No olvidar nunca que el centro de gravedad del método biográfico es el individuo. Bolívar, Domingo y Fernández, (1998) citado por Bolívar y Domingo, (ob. cit.) consideran como postulados básicos para aplicar con éxito este método, las siguientes características: narrativo, construccionista, contextual, interaccionista, dinámico.

     Es conveniente reflexionar sobre la definición que hace Moreno, (s. f.) sobre el método biográfico, quien considera que refiere directa o indirectamente a una parte o totalidad de la vida de una persona o varias personas que incluye fuentes tanto orales como escritas, por lo que se puede investigar de distintas maneras, no existe para este autor ni investigador ni investigados; sino historiador y cohistoriador, considera además que la historia de vida empieza antes de comenzar la investigación, lo que él denomina la “prehistoria de la investigación”, por ello sostiene que ambos —investigador e investigado— producen conocimientos en igualdad de condiciones. Allport, (1942); Pujadas citados por Sandín, (2003) en este sentido argumentan que queda de lado la intervención del investigador, privilegiando la información suministrada por el investigado. Sanz, (2005) nos habla de un juego de intersubjetividades que emergen de la persona y de su testimonio, ya sea oral o escrito, que es en mi opinión la esencia del método biográfico. Es por ello que Desmarais, (2009/2010) señala que el hilo conductor del método biográfico es la búsqueda de significados de las experiencias vividas, si no hay experiencias vividas no es posible aplicar en método biográfico porque carecería de sustancia. Hay una opinión del filósofo español José Ortega y Gasset, (1947) citado por Bolívar y Domingo, (2006) muy ilustrativa al respecto: “Frente a la razón pura físico-matemática hay pues, una razón narrativa. Para comprender algo humano, personal o colectivo es preciso contar una historia. El hombre no tiene naturaleza sino historia”, (p. s/n.). Creo que esta afirmación de Ortega y Gasset deja claro la importancia y el propósito del método biográfico.

     Álvarez, (2012) por su parte considera este método como holístico, ecológico, estructural, sistémico, humanista y de diseño flexible. El fin de este método—apunta esta autora— es mostrar el testimonio subjetivo de una persona o grupo de personas o instituciones en la que se recogen sucesos de su vida,  que los informantes valoran  lo cual contribuye además a conocer el contexto social de ello. De tal modo, interpretar la información, por parte del investigador carece de sentido y en todo caso la investigación carece de propósito, pues no privilegia la información que nos  da el informante, sino la interpretación del investigador contaminada  por su visión particular.

     No quiero dejar de lado aquí un aspecto importante como lo es el relacionado con sus orígenes que la literatura lo ubica a principios del siglo XX, que en mi opinión se remonta a la antigüedad clásica. Jan Szczepansnki (Sociólogo), (1978) citado por Huchim y Reyes, (2013); Taylor y Bogdan, (1994) ubican sus comienzos en la tradición de la Psicología y las Ciencias Sociales en los Estados Unidos, en la Escuela de Chicago  (primera escuela, principios de los años veinte hasta 1935) con  William Thomas y Florian Znaniecki (1918-1920) con su estudio: “El Campesino Polaco en Europa y América” [The Polish Peasant in Europe and America] publicada entre 1918 y 1920 donde emplean una serie de  fuentes documentales tales como cartas, diarios, documentos personales para conocer de qué manera fueron influenciados los grupos, las familias en sus comportamientos y costumbres, los campesinos que emigraron de Polonia a los Estados Unidos. De modo que este tipo de estudio es muy útil, en mi opinión, sobrepasa lo estrictamente biográfico para convertirse en un aporte fundamental para los estudios histórico, sociológico, psicológico, educativo para hurgar más a fondo en los estudios migratorios y los aspectos sociales, culturales y profesionales, entre otros.

     No solo los aportes de estos autores son importantes, cabe citar además los de John Dewey, William James, Pierce, George Mead; naturalmente los realizados por Paul Radin relacionados con los indígenas de Norteamérica dentro de los que cabe destacar: “La Autobiografía de un Indio Winnebago” (1923); Denzin (1970) con sus relatos de vida, que centra su interés en recoger el relato de la persona tal cual cuenta lo vivido. Este autor la discrimina de la metodología de historia de vida en el sentido de que en ésta, además del relato de la persona, incluye documentos de variada naturaleza; y solo para casos particulares. Bertaux (1980) con sus estudios biográficos de las personas marginadas en Francia, acontecimiento que contribuyó a posicionar este tipo de método en el ámbito académico como metodología de investigación. En 1981 Ferrarotti con su obra Storie i Storie di  Vita (Historia e Historia de Vida, trad. del autor).

     Por otra parte, quiero hacer algunas aclaraciones sobre los orígenes del método biográfico. Si bien es cierto que la contribución de los autores antes comentados ha sido trascendental en el campo de la investigación, en el sentido de su introducción en el mundo académico y su difusión como metodología de investigación. No es un método que tiene sus orígenes a principios del siglo XX; lo que ocurre es que fue en este tiempo, como señalé, que se populariza en las universidades. Este método se remonta al mundo griego, Diógenes Laercio (siglo III a. C.), historiador de la filosofía griega antigua, escribió un conjunto de biografías de los filósofos griego desde Tales de Mileto hasta Sexto Empírico, lo que pudiéramos llamar una biografía de la filosofía; además, Laercio refiere en la obra otros trabajo de igual naturaleza de más vieja data que no llegaron hasta nosotros. De igual manera, Plutarco (siglos I-II d. C.) escribió un conjunto de biografías que él denominó  “Vidas Paralelas” en la que contrasta la vida de un personaje de griego con uno romano, por ejemplo Alejandro Magno-Julio César. De igual forma, Suetonio (siglos I-II d. C.) con la Vida de los Doce Césares, donde nos deja las biografías de los doce primeros emperadores romanos desde Julio César hasta Domiciano. Y la obra Giorgio Vasari (1511-1574 d. C.) “Vida de los más Excelentes Pintores, Escultores y Arquitectos” publicada entre 1550 y 1568 donde nos dejó las biografías de los más connotados artistas del Renacimiento, documento invalorable para estudiar la historias del arte y quizá la primera dedicada a este tema. Sin el aporte de estas biografías comentadas, conoceríamos menos de la filosofía antigua, de la Roma imperial con sus intrigas y de las vidas de las personas más célebres que ha dado la humanidad, por ello haciendo justicia, el método biográfico es de más vieja data de la asignada por algunos investigadores.

     Investigador/Informante, Información/ Resultados. Es vital para el método biográfico el informante y en consecuencia la información, que éste suministre al investigador en términos investigativos. El carácter interactivo e intersubjetivo de este método se cristaliza a través de la entrevista cualitativa o en profundidad y los grupos focales o grupos de discusión. En estas actividades, para obtener información privilegia, la  aportada por el informante, al investigador, quien  previamente selecciona [el o los informantes] que van a ser actor(es) o participante(s) fundamentales en el proceso investigativo. El entrevistado desarrolla un papel protagónico basado en la relación horizontal, a través de la cual se construye el conocimiento en función de lo que el investigador escucha del entrevistado, por tal razón co-construyen el conocimiento.

      En relación al método biográfico Moreno, (s. f.) propone emplear los términos cohistoriador e historiador para referirse al informante y al investigador, inclusive la historia  e información de los informantes existe antes de iniciarse la investigación en lo que él llama la prehistoria, es decir en la memoria del informante, que luego comparte con el que investiga, por ello es copartícipe de la investigación, produciendo conocimiento en igualdad de condiciones y en diversidad de preparación y apertura intelectual. En este tipo de entrevista y en los grupos focales queda de lado la relación separatista investigador-investigado, pasando a  otra extendida y horizontal donde el objetivo no es la búsqueda de la verdad, sino construir un relato subjetivo, relativista, interactivo… Pujadas, (1992) citado por Sandín, (2003) nos dice que el investigador mediante entrevistas sucesivas tiene como objetivo dar a conocer el testimonio subjetivo de una persona tanto de sus valoraciones y acontecimientos que hace de su propia vida.

     Ahora bien entraré en más detalle en relación a la entrevista en profundidad. Conceptualmente en torno a ella existe una polifonía conceptual, claro está mi interés en este ensayo no es resolverla, porque donde existe puntos de vista de variadas visiones, ya está probado en la historia de la ciencia que esto no se puede cambiar; pero sí señalar algunas consideraciones acerca de su empleo, que es mi propósito. Cosa que advertí en un principio cuando abordé lo relacionado con los paradigma y la metodología biográfica, sugiriendo además que el camino en este terreno es: dinámico, relativista, hermenéutico, dialógico, fenomenológico, emergente, esto de principio hay que considerarlo en la investigación cualitativa, y naturalmente en el método biográfico; sin dejar de lado los aspectos ontológicos y epistemológicos.

      Por     ello considero desde mi subjetividad, que no necesariamente deben ser los autores aquí tratados por mí, ni seguir a ciegas de manera dogmática y reduccionista la constelación de teorías que pueblan a la investigación cualitativa y, desde luego al método biográfico. Creo que este terreno debe privilegiar las reflexiones que haga cada investigador en relación a cual paradigma es más conveniente desde su realidad, donde investiga, sabemos que no hay una u otra teoría que pudiéramos aplicar a ciegas sin ningún criterio reflexivo. Es necesaria una revisión previa de la literatura —que yo llamo de sondeo— para tomar una decisión de cuál teoría o método son  los más indicados, y así además enriquecemos nuestro punto de vista. No nos olvidemos de lo que plantea Delautiers, (1991) citado por Rusque, (2001) cuando argumenta: “…la entrevista de investigación es una interacción limitada y especializada conducida para un objetivo específico y  centrada sobre un sujeto particular, (p. 181). Lo más importante de la entrevista en profundidad es saber de algún modo lo que piensa la persona independientemente si estamos de acuerdo o no.

      En este mismo orden de ideas Ruíz e Ispizua, (1989) citado por Márquez Pérez, (2007)  considera la entrevista como un proceso comunicacional, en el transcurso del cual ambos actores— investigador e informante— se influyen mutuamente de manera consciente e inconsciente. Es importante resaltar en este contexto que los entrevistados hablan por sí mismos y son partícipes  de la investigación, en la cual tienen un papel protagónico, por lo tanto es un discurso dual co-constructivo oralmente donde el informante expone su situación personal y de su contexto. Por tal motivo la entrevistas en profundidad en mi opinión encuadra con los principios ontológicos, epistemológicos y metodológicos del paradigma cualitativo del enfoque socio construccionista y con el método biográfico.

     Por otra parte, es conveniente señalar algunos aspectos intrínsecos de la entrevista: se realiza entre dos y sólo dos personas —entrevistador/entrevistado— incluir más participantes puede desviar su propósito en el sentido de la interferencia que puede ocasionar  al relato, el testimonio, se puede contaminar con el cruce de información de los actores entrevistados y desvirtuar su contenido. Claro la desventaja de este tipo de entrevista es que se requiere de más tiempo por el tratamiento individual que se le da a los actores sociales, cuando son varios a los que hay que entrevistar se requiere de más esfuerzo. Es conveniente antes de comenzar el proceso de las entrevistas crear un clima de empatía, de familiaridad, que pareciera al principio un tiempo desperdiciado, pero que será fructífero en el futuro, pues garantiza el bienestar anímico que influirá en el relato testimonial que nos ofrecerá el entrevistado, en el sentido que nos abre su corazón. El número de entrevistas lo determinan las circunstancias, así como también los procedimientos que orientan el proceso, el tiempo de duración oscilan entre una o dos horas (lo aconsejable), sin embargo, si se extiende más de ese tiempo, que nos es recomendable, lo determina el clima y la atmósfera de acercamiento que logren las partes involucradas. En algunos casos es necesario más de un encuentro, depende del requerimiento que nos plantee el estudio.  Taylor y Bogdan, (1996) sugieren emplear unas veinticinco sesiones, y de cincuenta a cien horas para las historias de vida. Naturalmente esto no es una “camisa de fuerza”, no recomiendo tomarlo al pie de la letra, esto pudiera variar dependiendo del tipo de informantes con que interactuamos, debemos tomar el punto de vista de estos autores de manera referencial.

      Otro aspecto de interés en relación a la entrevista en profundidad es la que aporta Ruíz, (1996), quien la clasifica en: holísticas, es decir, abocadas a temas generales; y las enfocadas a temas particulares, esta última se emplean para esclarecer determinados aspectos de una situación. También este autor nos habla de las entrevistas dirigidas y no dirigidas, en el primer caso, lleva la iniciativa el investigador; en el segundo, el investigado. De aquí se puede deducir un cruce de entrevistas: holísticas dirigidas y no dirigidas; y enfocadas dirigidas y no dirigidas. Es importante, además de lo que he venido comentando, el investigador debe emplear este tipo de entrevistas en algunos casos con sentido práctico.

     Ahora bien, este tipo de entrevista tiene la ventaja de proveer al investigador una información rica, profunda, pero la desventaja es que requiere más tiempo a la hora de entrevistar varias personas, no así los grupos de discusión que permite entrevistar varias personas en tiempo simultáneo. Otro problema que puede generar la entrevista en profundidad es que el entrevistado puede tener problema en algunos casos para expresar sus puntos de vista relacionados con un tema concreto. En todo caso aquí debe privilegiar dos cosas: la empatía y la familiaridad, y el respeto y la conexión intersubjetiva que permita una conversación fluida donde exista una transacción de puntos de vistas que resulte como una síntesis o resultado de esa situación dialógica.

     En términos prácticos, la entrevista en profundidad, según Ruíz, (1996) pasa por tres procesos básicos: inicial, de contacto con las personas, nos relacionamos con ellas; la entrevista, donde nos focalizamos hacia el propósito de la obtención de la información (a través de un proceso interactivo) y de registro. Aunque algunos autores hablan de confiabilidad o fiabilidad; no creo, en mi opinión, que en el paradigma cualitativo  sea necesario como en el paradigma positivista, en el sentido de que el acercamiento inicial con los actores sociales, la empatía lograda, la familiaridad, el respeto al subjetividad y la  intersubjetividad garantiza por sí misma unos resultados óptimos esperados por el investigador, obtenidos desde la visión de los actores cohistoriador-historiador. Así como hemos visto  una forma de entrevista individualizada existe una de carácter grupal: grupos de discusión o grupos focales de los que me ocuparé en adelante.

     El grupo de discusión, Arboleda, (2008); Ruíz, (1996) o grupos focales Aigneren, (2009), según Arboleda, (2008); Ireta, Berttolini y Díaz, (2014) sus orígenes están es las Ciencias Sociales y después de la Segunda Guerra Mundial en la mercadotecnia luego se extendió a otros campos del saber.     Sin embargo otros autores: Morgan, (1991, 1998); Ibáñez, (1979); Goldman y Mc-Donald, (1987) citados por Arboleda, (ob. cit.) además de la investigación de mercado le asignan su origen a la psicoterapia. En los Estados Unidos la introduce Paul Lazarfield a principios de los años cuarenta, en este país está más enfocada en la mercadotecnia y en los estudios de opinión mientras que en Europa (España) en la Sociología y en los estudios culturales y comunicacionales.

     La mayor parte de la literatura coincide en atribuirle a Mertón, Fiskey y Kendall su empleo en el campo de la investigación, de los grupos focales, Arboleda, (ob. cit.), en la que ha predominado la visión europea en las investigaciones sociológicas vinculadas a un marco ontológico, epistemológico, teórico y de técnicas como procedimientos de estudio. Galeano, (2004) la concibe como una estrategia interactiva; Callejo, (2001) como una  práctica de investigación; Ibáñez, (1999), Johnson, (1996) la problematizan en un marco epistémico y ontológico; Cervantes, (2002) la considera un método, un diálogo, un resultado, un discurso, citados por Arboleda, (ob. cit). Como vemos la opinión acerca de los grupos de discusión es muy diversa, pero no nos debe preocupar, creo que nos debemos ocupar más bien de construir un discurso coherente, claro está, de acuerdo al autor(es) seleccionado, en el caso que adoptemos más de uno.

     Siguiendo  una línea conceptual como hemos visto, encontramos un universo de definiciones, que de ningún modo en este ensayo me propongo agotar, sino señalar más bien, algunos aspectos de interés, porque no olvidemos que cada investigador debe seleccionar los autores que consideren más idóneos en relación al método biográfico y a la entrevista en profundidad y a los grupos focales. Todo grupo de discusión debe tener un moderador, en ello coinciden todos los autores, para darle coherencia y propósito a la investigación y obtener la información deseada. Por ejemplo Alonso, (1996) citado por Arboleda, (ob. cit.) afirma que el moderador es el motor del grupo de discusión, quien propicia una conversación socializada o comunicación grupal para analizar el discurso ideológico y las representaciones simbólicas del grupo en estudio, asociado a un problema social determinado.

     Además de lo señalado, esto requiere reunir un grupo de individuos seleccionados por los investigadores para lo que se necesita que estén los actores sociales de la comunidad, para que por su experiencia le sugiera los más idóneos, para elaborar desde la exposición de las personas el hecho social como investigación. Para abreviar palabras, el punto central del grupo de discusión es la participación dirigida, interactiva para lograr los resultados esperados, que en el caso del método biográfico es relatar de manera fidedigna la vida de la(s) persona(s) o institución o instituciones que nos ocupa. El papel del investigador cuando emplea el grupo de discusión es registrar la elaboración grupal de la realidad y la experiencia del grupo. Morgan, (2014) citado por Ireta, Berttolini y Díaz, (2014) por su parte comparte la idea de que el grupo focal en una entrevista grupal cuyo objetivo es confrontar opiniones, ideas y sentimientos de los informantes para revelar sus experiencias.

     Ahora bien, quiero hacer algunas reflexiones en relación de lo que Ruíz, (1996) denomina validez y confiabilidad. Yo no emplearía estos términos en investigación cualitativa, y de manera particular en el método biográfico ni en sus técnicas empleadas. En el paradigma de investigación cualitativa su objetivo no es la búsqueda de una verdad universal como en el paradigma positivista, sino más bien de un resultado, que termina siendo la experiencia de vida de sus actores. Pero además debo agregar, varias razones en que sustento esta opinión muy personal. Es conveniente antes de entrevistar el futuro grupo de discusión, conocerlos, crear un clima de amistad, estrechar lazos de cordialidad y acercamiento, esto rompe el hielo, allana el camino para no hacer preguntas sesgadas o comprometedoras que el grupo se vea en la necesidad de omitir o sencillamente  mentir. Este clima inicial es favorable aunque parezca poco significativo porque se puede caer en la creencia de que es tiempo perdido, a largo plazo producirá  dividendos en términos de resultados de investigación. Si seguimos estas consideraciones, los criterios de validez que puede preocupar a algunos investigadores queda fuera de lugar.

     De la misma manera, hay que tener cuidado con el lugar  que se selecciona para dicha actividad—grupo de discusión— es conveniente acordarlo con los informantes, nunca imponerlo. Se debe confiar en la buena voluntad del grupo, que solo se puede lograr a través de la cordialidad. No está de más recordar que el lugar debe estar lejos de agentes perturbadores como ruidos o interrupciones de parte de personas, porque esto puede afectar la calidad de la información. No creo necesario hacer  análisis de contenido, el relato es el relato, modificarlo carecería de sentido, pues se modifica la esencia de la información y naturalmente de la investigación. El consenso general entre investigadores es que el grupo no debe ser mayor de ocho personas y la duración de la discusión no mayor de dos horas. En el caso que se necesite obtener más información es conveniente acordar otra sesión con el grupo. En mi opinión y en mi experiencia, los grupos muy grandes reducen el tiempo de participación de los informantes, y naturalmente la información, así como también se puede salir de nuestro control el grupo. En todo caso si el número de informante es grande sugiero organizar varios grupos de discusión en sesiones distintas previamente acordadas. Para finalizar este tema creo que una entrevista bien llevada no necesita, técnicas de validación, en este punto el mejor consejero es el consenso del grupo, y la información que salga de él. Si uno de los temas a tratar en el grupo puede tocar directamente a una o varias personas, es mejor obviarlo con esta técnica, y quizá la entrevista en profundidad sea la mejor opción. Claro está no debemos dejar de lado el aspecto ético.

     Por esta razón cada investigador aboga por tener un buen informante, pero dibujar su retrato antes de hacer la investigación en términos ideales nos pude traer decepciones, no conozco una regla general para captar un buen informante; esto es casi igual que decir que tengo una regla general para tratar a las personas. En este territorio el camino es inductivo, y su mayor consejero es la experiencia acumulada durante los años, así como nuestra reputación como investigador. Sabemos que hay individuos que manifiestan sus experiencias y sentimientos de distintas maneras. Aunque Rusque, (2001) expresa que resultan ser mejor informantes las personas que no se conocen con anterioridad, sin embargo en mi opinión, hay que tener cuidado con no hacer un dogma de ello, sabemos que en la literatura, existen miles de casos que argumentan que la empatía no necesariamente depende del tiempo, sino de la conexión emocional que se establezca, de los intereses de los grupos y de las comunidades. Existen personas que se conocen por años, sin tener ningún tipo de acercamiento, y basta que aparezca una situación, que los ponga a ambos en el camino de la solución, para ver que en poco tiempo luchen juntos por un objetivo en común. Por ello no creo en términos absolutos que esta argumentación sea cierta; que el éxito de la entrevista o de los grupos de discusión dependa o no, que se conozcan es relativo.

      Lo que sí es seguro es que hay que tener mucha paciencia para hacer la entrevista tanto individual como grupal, tratar de llevar el hilo conductor de la información que se desea para el propósito de la investigación. El tiempo es en alguna medida el mayor aliado y esto amerita un gran esfuerzo por parte de las personas involucradas—entrevistador e informantes—, y no olvidar que queremos penetrar en su mundo, no en el que nosotros como investigadores queremos o nos conviene recrear, no se trata de buscar la verdad, sino sencillamente develar una experiencia de vida que es la razón de ser del método biográfico como componente de la investigación cualitativa.

     Palabras Finales. Lo expuesto aquí es mi visión del método biográfico, de ningún modo pretendo que hagan un dogma o credo de ello, son algunas consideraciones que hago de él, por esto es una aproximación. Lo que sí creo es que la naturaleza y el punto de donde vemos el mundo son cambiantes, su contexto, la formación intelectual del investigador, las relaciones inter subjetivas investigador-investigados, las teorías, entre otras   posiciona al investigador en un paradigma determinado, en este caso: el cualitativo. La palabra misma paradigma es una perogrullada, Kuhn  nos ha dejado unas veintiuna definiciones, y no creo que esto se detenga. La investigación cualitativa es de carácter inductiva, de naturaleza holística, los investigadores se identifican con las personas que estudian para poder comprender cómo ellos ven las cosas. No busca la verdad, sino la comprensión de las perspectivas de otras personas, por ello los métodos cualitativos son humanistas.

     En este particular—lo que aquí me ocupa es el método biográfico—, además de lo ya señalado, tiene como referentes teóricos el enfoque socio construccionismo, que por cierto no es un constructo homogéneo, sino al contrario, es un aluvión de tendencias que en algunos casos difieren entre ellas. El construccionismo es interactivo, el investigador y el investigado crean una diada donde el conocimiento es consecuencia de la actividad humana, es una construcción humana, nunca una verdad certificable como única verdad universal, sino como algo cambiante, su ontología es relativista, su epistemología subjetivista, se fusionan en él los puntos de vista del investigador y de los informantes, su metodología es hermenéutica, dialéctica (comparable y contrastable), para generar construcciones sobre la base del consenso, porque lo importante es entender los fenómenos sociales desde la perspectiva de los actores-informantes y del investigador como síntesis.

     Por ello el método biográfico encaja con el paradigma cualitativo y con el enfoque socio construccionista en el sentido de que su base es dialógica, la verdad consensuada, donde privilegia la construcción de significados de los actores sociales involucrados, es de carácter multifacético, tiene los siguientes postulados básicos: narrativo, contextual, interaccionista, dinámico;  cuyo objetivo es mostrar el testimonio subjetivo de una persona o institución, de sus propias visiones y valoraciones de su vida, que pendula entre lo individual y lo colectivo. Por ello es fenomenológico, porque entiende los fenómenos sociales desde la perspectiva de la gente. El método biográfico es de más vieja data de la que le asigna la literatura del siglo XX, que la ubica a principios de los años veinte en el seno de la sociología y de la psicología, en mi opinión, el método biográfico se remonta al mundo grecolatino entre los historiadores, en el siglo pasado lo que ocurre es que es introducido en el ámbito académico como metodología de investigación.

    El método biográfico se sirve de la entrevista en profundidad para lograr aprendizajes sobre acontecimientos y actividades que no se pueden observar directamente. Y por su coherencia con el paradigma cualitativo el entrevistador y el entrevistado desarrollan un papel protagónico en un plano horizontal. De igual manera el grupo de discusión, es una entrevista grupal, una conversación socializada empleada para captar el imaginario de un grupo de personas para elaborar desde su experiencia personal, un relato donde el  propósito del investigador es registrar como los participantes elaboran grupalmente su realidad. Sin desmerecer las fuentes escritas secundarias (cartas, diarios personales, fotografía u otro documento de interés para la investigación de carácter público o privado).

     Los investigadores deben abstenerse de estudiar los escenarios en los cuales tengan participación personal o profesional porque pueden ver las cosas desde un solo punto de vista de la información que le den los informantes, al menos que prevalezca el intercambio subjetivo en la conversación cara a cara, horizontalmente en igualdad de condiciones y respeto. Se debe evitar como una recomendación final, la manipulación  ideológica en ambos sentidos—de investigador a informante y viceversa— Toda investigación tiene riesgos que saltar, y este en caso, el primero que hay que solventar, es que el investigador se gane el corazón de los informantes.

Muestra Visual

Juan de Dios Campos (1924-2002) Soledad, estado Anzoátegui
Todos mis hijos politicos se reunieron en Carabobo y si hablaron esos muchachos, (1993)
Esmalte industrial/cartón
Colección y fotografía: Manuel Bas, Caracas, D. C. 


Referencias

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EDICIÓN ELECTRÓNICA: Esp. Víctor A. Hernández (Nota: por instrucciones especificas del autor, éste trabajo se subió al blog, tal y como fue enviado por el autor, sin revisión ni corrección) 


Los Teques, octubre de 2015

miércoles, 24 de junio de 2015

LA HERMENÉUTICA COMO INTERPRETACIÓN EN EL MÉTODO BIOGRÁFICO




                      REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
       UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
                         INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS  
              SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO 
        DOCTORADO  EN  CULTURA  Y  ARTE  PARA  AMÉRICA  LATINA  Y  EL  CARIBE

Curso: Teoría del Conocimiento
Profesora: Dra. Aura Orta
Participante: Manuel Bas                                                                                                 
Caracas, 9 de junio de 2015 


     “Con la postmodernidad hemos descubierto que la ciencia también está hecha de carne y hueso de sus representantes, carne y hueso que están formados de historicidad, de cultura, de lenguaje,  socialidad y que hace todo aquello no remita sino a la contingencia y a la finitud del ser humano”, (Tomás Ibáñez, 2002, p.8).

     “Por su esencia, el mundo de la vida equivale a una pluralidad de horizontes, y con ello, a un conjunto altamente diferenciado en el que sin dudas encuentra también su lugar la pretensión de validez objetiva, la cual, sin embargo, está desprovista ya de su monopolio”. (Gadamer, 1998, p. 150)


  LA HERMENÉUTICA COMO INTERPRETACIÓN EN EL MÉTODO BIOGRÁFICO


     Palabras Iniciales. El propósito en este espacio es hacer una reflexión en relación al empleo de la hermenéutica de Gadamer como interpretación en el método biográfico; para lo cual se revisará los contextos: modernidad,  postmodernidad, transmodernidad, tardomodernidad; el concepto de paradigma y los paradigmas: cuantitativo (positivista), cualitativo (emergentes), la teoría construccionista en sus aspectos ontológico, epistemológico y metodológico coherente con el método biográfico y sus técnicas de recolección de información: entrevista en profundidad y grupo de discusión y su interpretación hermenéutica.

     Cabe acotar que tanto el método biográfico como el método hermenéutico están emparentados con la investigación cualitativa, ésta tiene entre sus características, ser dialéctica, hermenéutica, fenomenológica, intersubjetiva, contextual, emergente, no contempla dentro de ella un cuerpo teórico monolítico ni homogéneo, ni siquiera en la teoría socio construccionista, donde habitan las más variadas tendencias, no obstante,  los métodos de investigación cualitativa no son tampoco un constructo unificado, están permeados entre sí, claro, naturalmente, existe uno de mayor presencia que le da la caracterización particular, mayor énfasis, como es el caso que me ocupa aquí: se emplea el método hermenéutico como apoyo al método biográfico, porque cualquier método, busca interpretar, lo que viene a justificar su uso en el relato de vida o en la historia de vida, claro está, sin perder la coherencia paradigmática, ontológica, epistémica y metodológica.

     He aquí el propósito de este breve ensayo, que de alguna manera, el reto está en encausar sabiamente en  la investigación cualitativa: teoría, epistemología, ontología, metodología dentro del paradigma respectivo dándole coherencia, ilación y sentido.

     De la Modernidad a la Postmodernidad, Transmodernidad y Tardomodernidad. Paradigmas de Investigación. De la modernidad solo voy a hacer referencia sobre algunos aspectos que guarden más bien relación con el propósito de esta disertación— la ciencia y el conocimiento—, sus aspectos subyacentes, en términos de sus implicaciones en la vida social. Entrando en el tema, Ibáñez, (2001, 2002) sobre la modernidad dice que nace a la par de un conjunto de innovaciones  tecnológicas que darán origen a un nuevo modo de producción y en la razón científica que le otorgó la potestad de decir que es verdad y que no es, que a su vez se articula como elemento clave del proceso social. Más allá de la fecha atribuida por la historiografía de carril — Caída de Constantinopla, Imperio Romano de Oriente, 1453; Descubrimiento de América, 1492— o con el Renacimiento, que Nietzsche denominó la “muerte de Dios” , que naturalmente marcaron hito en la historia humana; no es menos cierto, que éstas son consecuencias visibles, de causas que hay que ir a buscar en el desarrollo de la ciencia y de la tecnología, que va a tener, en este contexto,   según Ibáñez, (2001) es el legado cartesiano que diferencia claramente dos mundos: interno y externo al sujeto, como dicotomía radical. Sobre esta idea dice Boaventura de Sousa Santos, (2009): “El rigor científico se calibra por el rigor de las mediciones… lo que no es cuantificable es científicamente irrelevante… el método científico se basa en la reducción de la complejidad. Conocer significa dividir y clasificar para después poder determinar las relaciones sistemáticas entre lo que se separó… aspira a formular leyes, a la luz de regularidades observables”, (p. 24-25). Estas ideas, continúa este autor, fueron aplicadas, sin cautela, para descubrir las leyes de la sociedad, que tuvo entre sus precursores: Bacon, Vico y Montesquieu, que se concreta con el positivismo del siglo XIX con Auguste Comte, Saint-Simon y el británico Stuart Mill. El mismo nombre de la obra publicada por Comte entre 1839 y 1842, Física Social,  que así se llamó en principio, en mi opinión, ya anunciaba el exabrupto científico del positivismo.

     Esta manera de hacer ciencia de la modernidad, según Ibañez, (2002) condujo a la hipervaloración de la razón, al universalismo y a la falsa creencia de una verdad segura y a la centralidad del sujeto y la conciencia. Este autor, (2001)   ha caracterizado la ciencia de esta época, en cuatro mitos: el conocimiento como representación; el objeto como elemento constitutivo del mundo; la realidad como independiente de nosotros y la verdad científica como criterio decisorio. A respecto Taylor y Bogdan, (1994) señalan “Los positivistas buscan en los hechos o causas de los fenómenos sociales con independencia de los estados subjetivos de los individuaos”, (p. 15). Cabe recordar los planteamientos hechos por Husserl, (1982) que el conocimiento, en todas sus formas, es una vida psíquica; es conocimiento del sujeto que conoce. Y por   Habermas, (1986) que la racionalidad de la ciencia es una forma histórica,  una acción más o menos pasiva del marco institucional de los subsistemas de la acción racional.

     Ahora bien, además de la problemática en torno a la ciencia y la tecnología que he venido comentando, Quijano, en Lander, (2000) ha dicho que la modernidad nos ha traído el capitalismo con una estructura de las relaciones de trabajo (división del trabajo) con grandes conflictos de intereses sociales y grandes contradicciones; la cultura represiva del cristianismo, que a mi juicio, fue tan abusiva como la dominación política europea, que al decir Baudrillard y Morin, (2003) el proceso de conquista de América,  fue posible gracias al desarrollo científico y tecnológico que además hizo posible la navegación alrededor del globo, con las consecuencias arriba descritas por Quijano, que viene a continuarse con la globalización, término que se acuña en 1990 para describir el desarrollo técnico-económico global que ha propiciado, entre otras cosas, el hiperindividualismo y  la pérdida de solidaridad humana. Un panorama que Sfez, (2005) califica de ficción, de relato apocalíptico, de un fenómeno  contrapuesto generados por sus dos protagonistas: tekné y polis, es decir, por los efectos devastadores de la tecnología al servicio de las causas más viles, y con la política con su juego perverso y nefasto en la sociedad, donde la ciencia dicen Baudrillard y Morin, (ob. cit.) se cohesionan para producir armas nucleares.

     Profundizando esta idea, Morin, (2001) refiere que la vida humana siente el horror del pensamiento mutilante, donde el compromiso más inmediato hoy, es la integración de los  valores aislados, disociados de las estructuras de los saberes que propicia un conocimiento donde se excluye a la sociedad, a lo humano y a la vida. En este orden ideas, Bauman, (2003, 2006, 2009) nos habla acerca de la fragilidad de los vínculos humanos y del sentido de seguridad que inspira deseos de conflictos. Son tiempos de incertidumbre, de masas migratorias (árabe, africana asiática), de injusticias y de un mercado sin fronteras que no puede ser controlado por leyes, del terrorismo musulmán, con el peligro implícito de combatirlo por los países, que los ha llevado de algún modo a la pérdida de libertad. Es la época además del capitalismo global, de la civilización del espectáculo, de lo que llama Bauman “el paraíso perdido” caracterizado por la falta de sentimiento, de seguridad,  de estabilidad en un mundo cada vez más dinámico y cambiante. Una sociedad en la que se han establecido las valoraciones más radicales, con diferencias insuperables, donde se han formulado conceptualizaciones extremas como barbarie y civilización, que naturalmente busca invisibilizar al otro, propiciando a su vez la violencia generadora de alteridades que en nombre de la razón excluye el imaginario del otro.

     Nuestra modernidad, por todas estas razones que he venido comentando, ha recibido, no sin razón, los más diversos adjetivos: “El Desierto de lo Real” (Zizek); “Modernidad Líquida” (Bauman); “Capitalismo Tardío” (Fredric Jamenson); “El Modelo Frankenstein” (Rosa María Rodríguez) para describir los grandes desequilibrios científicos, tecnológicos,  sociales, políticos, que dieron pie a los conceptos de Postmodernidad y Transmodernidad y tardomodernidad con todas una constelación de las más variadas y opuestas corrientes del pensamiento (emergentes) en el campo de la ciencia que  son impredecibles en cuanto a su planteamiento en el sentido de la falta de homogeneización de sus fundamentos, solo por citar una de ellas me referiré al construccionismo, que al respecto dice Ibáñez, citado por Sandoval, (2010) es una verdadera “galaxia constructiva” por lo complejo de encuadrarla en una teoría pura, como en los modelos clásicos; sin embargo, tiene como denominador común la reformulación ontológica, epistemológica y metodológica, cuyo fin es la emancipación, la libertad y la construcción del conocimiento en una relación sujeto-sujeto de manera dialógica.

     La postmodernidad es un término que según Vásquez, (2011) aparece en el contexto  del arte y pasa luego al campo de la filosofía, con el trabajo: “La Condición Postmoderna” escrito por Jean Lyotard publicado en 1979 que tiene  su razón de ser  en la emancipación,  la razón y  la libertad, que va a ser el norte de muchas corrientes tales como: socio crítico, socio construccionismo, estudio “decolonial”, enfoque de género, entre otros, presentándose entonces como una reivindicación  de lo individual y local frente a lo universal, naturalmente contraria a la homogeneización cultural con su intento de eliminar toda diversidad y pluralidad.

     Es de algún modo una amalgama de planteamientos que tiene sus raíces en el pragmatismo inglés, en  Heidegger, y  Nietzsche y en los existencialistas. Lyotard, citado por Vásquez, (ob. cit.) define este tiempo con una frase simple: “…es la edad de la cultura”, (p.3). La postmodernidad centra su interés en la epistemología de la cultura, es la época que anuncia según Lyotard la muerte de las grandes narrativas o Meta- narrativas características de la modernidad. Es la era además del conocimiento y de la información, que de algún modo citando a Morín, (2001) propone una concepción  de orden, desorden y organización en el contexto de los problemas humanos, sociales y políticos, que busca además la integración de las verdades aisladas, de las contradicciones y de las dudas, entendiendo estas última, como un terreno fértil  para el desarrollo del pensamiento, para salirle al paso a la disociación de las estructuras de los saberes, y a la sobre simplificación reductora del pensamiento en una sola fórmula lógica como en la modernidad.

     Profundizando esta idea Baudrillard y Morín, (2003)  señalan que es paradójico que el período tan cruel de la historia humana—modernidad— de dominación, de injusticias nacidas en Europa,  nace también en ella, las idea de emancipación. Para Ibáñez, (2002) el planteamiento de la postmodernidad va en dos direcciones: primero, una crítica severa de deconstrucción del discurso de la modernidad y de sus supuestos ideológicos que él llama (anti modernidad) y segundo, la legitimación de una nueva época, de la aniquilación de las diferencias (desigualdades). Es una época en la cual es imposible, en términos de la ciencia elaborar modelos predictivos, debido a  que el contexto simbólico no es formalizable ni determinable. Es un tiempo, según Ibáñez, (2005) en la que hay que repensar las relaciones de poder, ir contra la retórica de la verdad que hegemoniza la razón científica y la iglesia.

     Este tiempo—postmodernidad— está de alguna manera vinculado al de transmodernidad como la realización de lo que escapó de las manos de la postmodernidad en su afán de recomponer los desaciertos de la modernidad, con la sumatoria de los problemas de la era de la globalización de los mercados sin fronteras. La transmodernidad es un tiempo de incertidumbre y de la descomposición social ya comentada en los planteamientos de Morín, (2001); Baudrillard y Morín, (2003); Sfez, (2005) Bauman, (2003, 2006,2009) que dio con lo que se ha denominado el “engendro del 11 de septiembre”— el derrumbe del World Trade Center—, centro de comercio mundial en los Estados Unidos.

     En lo esencial, el término transmodernidad aparece con la publicación en 1989 del libro: “La Sonrisa de Saturno, Hacia una Teoría Transmoderna” escrito por María Rosa Rodríguez, que se concreta con otra obra publicada en 1997 titulada: “El Modelo Frankenstein: De la Diferencia a la Cultura Post”; en relación a este vocablo solo voy a hacer algunas consideraciones generales, con el propósito de contextualizar y justificar la aparición de los paradigmas emergentes que surgirán a fines del siglo XX  y lo que va del XXI.

     La transmodernidad describe la situación en que nos hallamos actualmente (2015), un tiempo de egoísmo, anomalías, caos, guerra global, incertidumbre, que nace de la crisis histórica y de la descomposición  de la estructura cultural, política, económica, social,  y espiritual de la postmodernidad. La Trans-Modernidad se compone lingüísticamente de un prefijo “trans” y el vocablo modernidad lo cual implica transcender la crisis de la modernidad, reiterando los retos pendientes ético y político (igualdad, libertad, justicia) asumidos por la crítica postmoderna, que es un intento además del quiebre del eurocentrismo. La cultura del monstruo (Frankenstein), de las paradojas, del fin del petróleo, de la escasez de alimentos y del agua, del cambio climático. El gran mito de la transmodernidad es el “superhombre”;  por ello de alguna manera retorna el planteamiento  de Nietzsche del superhombre; contrario al de Frankenstein.

     En el marco de la filosofía de Nietzsche y de Heidegger y de las artes, particularmente la arquitectura aparece el movimiento tardomoderno, a finales del siglo XX, lo califico de movimiento, y no de época como en la modernidad, porque si bien es cierto que busca rescatar algunos aspectos de la modernidad, no penetra profundamente la sociedad en los aspectos económicos, político, artísticos, morales; viene a ser más bien una reacción frente a las injusticias que nacen en el seno de la modernidad, y la postmodernidad rescatando lo válido y al propio tiempo enfrentando los problemas que la postmodernidad y la transmodernidad no pudo solventar. Esta tendencia considera vigente la esencia del “movimiento moderno” con la ambición del viejo mito de la creación del “hombre nuevo”, aunque su fisonomía filosófica es borrosa, pues no enuncia características específicas en términos formales que permitan hablar como tal, lo que si es cierto que es un movimiento que busca rescatar algunos elementos de la modernidad, por ello, existen riesgos en tratarle con los mismo criterios que la Época Moderna, de —época— en virtud de aspectos económicos, sociales, históricos, políticos, filosóficos, tecnológicos y humanos,  quizá por lo pronto, en su devenir de la historia humana.

     Además de lo ya señalado, quiero advertir que algunas de sus corrientes como los estudios decolonial, en su búsqueda de la comunicación intercultural y deconstruccionista del posestructuralismo, que nos recuerda que la realidad medible cuantificable está allí, subyacente, y a su vez por la marea de corrientes (teoría crítica, construccionismo, fenomenología, hermenéutica, etc.) que tienen también su razón de ser en el “Modelo Frankenstein” se anotan en la tardomodernidad, que vienen  formar parte, algunas de ellas, del paradigma de investigación cualitativa, aunque tienen algunos rasgos de la ciencia modernidad, que se  integran gracias al milagro del pensamiento complejo de Morín; no sin recordar, que el modelo cartesiano ha sido reformulado por el pospositivismo, y de algún modo por los tardomodernista.

     Sabemos también, y esto hay que dejarlo claro, que la tardomodernidad no acepta a ultranza los postulados de la modernidad, sino más bien algunos elementos, en sentido crítico, el tardomodernismo se origina por un choque con los postulados de la modernidad y la postmodernidad, nace como diría Hegel, de contradicciones que se superan así mismas, y que tienen su raíz con la evolución de las ciudades, su gente, la arquitectura urbana, de las cuales surgen nuevas maneras de pensar, estilos de vida, entre otros.

     Desde  mediados de los ochenta, se pueden apreciar dos claras tendencias en la evolución de la tardomodernidad. El High-Tech  y la Deconstrucción. La primera, High-Tech—Alta Tecnología— su traducción literal, toma su nombre del libro: “The Industrial Style and Source Book for the Home” publicado en 1978 por Joan Kron y Suzane Slesin denominado “estilo tardomoderno”, encuadrado dentro del movimiento arquitectónico. De modo que es un movimiento que tiene en común con la postmodernidad, que nacen en el seno de las artes. La segunda tendencia, la deconstrucción, es un término creado por el filósofo posestructuralista Jacques Derrida, que basa sus postulados en el análisis  etimológico de la historia de la filosofía de Heidegger que trata de desmontar cómo se ha construido un concepto cualquiera a partir de procesos históricos acumulados, creando un discurso apoyado en la metáfora y la metonimia. Es desde aquí que podemos comprender algunos planteamientos que se vienen haciendo en América Latina en relación a su imaginario, lo simbólico, del ser, de esta parte del mundo, no estudiado por Heidegger.

     Por ejemplo, en 1995, “La Casa  de las Culturas del Mundo” de Berlín, en las personas de Gerhard Harpt y Bend M. Sherer, (colaborador) acuñaron el término: “Síndrome Marco Polo”, que naturalmente es una metáfora envuelta en una metonimia para explicar los problemas surgidos por la falta de comunicación o de comprensión intercultural, el epistemicidio, la universalidad excluyente, causado por el exacerbado eurocentrismo, como consecuencia de la dominación colonial y neocolonial  a través de la globalización, que paradójicamente, las teorías emancipadoras en boga, nacen precisamente, como apunta Morín, en los países de la Europa de la dominación imperial, como son los casos de la postmodernidad, transmodernidad y tardomodernidad.

     En lo esencial, la postmodernidad y la transmodernidad surgen  como una reacción  contra la modernidad cartesiana y los grandes problemas que en su seno alberga en el campo de la ciencia, y a la promesa mesiánica salvadora de la humanidad, que lejos de solucionarlos, generó en ella una especie de “Hidra” o “Efigie” que no sabemos cómo descifrar y enfrentar. Frente a esta realidad surge el paradigma cualitativo, que encuentra en Morin, el creador del pensamiento complejo y  uno de sus avatares. Para este autor la complejidad es una palabra problema y no una palabra solución. La teoría del pensamiento complejo se sostiene en una epistemología capaz de unir conceptos que se rechazan entre sí; que pueden ser desglosados, catalogados en compartimiento por el pensamiento no complejo, es decir, por el paradigma cuantitativo.

     El Paradigma Cualitativo. Otra Visión de la Investigación. Kunh, (1970) citado por Pérez Serrano, (1998) sostiene que toda investigación científica trabaja conforme a paradigmas. En mi opinión la palabra paradigma encierra complejidad, en muchos casos, por la diversidad de definiciones: conceptos contradictorios. Esto se debe a su carácter polisémico. Para tener una idea de lo que afirmo, Mastermam, (1970) citado por Guba, (1985) le atribuye a Kuhn unas  veintiuna definiciones. Para Guba sencillamente el paradigma es una serie de creencias que guían la acción o acciones de cada día determinado. Lo importante en todo caso, es no quedarnos atrapados en el ejercicio intelectual de buscar una definición universal, sino más bien, lo que implica en su sentido práctico: dejar de lado la “polisemia conceptual” de paradigma, y tener presente tres palabras: “visión del mundo”— no una, sino varias— independiente de las definiciones que hagamos de este vocablo, en la práctica es intrascendente.

     En este orden idea, cualquier paradigma que adoptemos, según Guba, (ob. cit.) debe responder a tres preguntas fundamentales: lo ontológico (cuál es la naturaleza de la realidad); lo epistemológico (relación entre el investigador y lo conocido) y lo  metodológico (qué debería hacer el investigador para averiguar sobre el conocimiento). Desde luego, cabe acotar que no debemos perder de vista que son construcciones humanas, por lo tanto los resultados o hallazgos están  sujetos a errores como toda acción humana. Pérez Serrano, en relación a esta afirmación, sostiene que el paradigma adoptado va a condicionar los procedimientos a seguir en la investigación.

      En la perspectiva que aquí nos ocupa, la cualitativa, antes de avanzar hacia la disertación relacionada con la hermenéutica de Gadamer como interpretación en el método biográfico, es conveniente revisar algunas definiciones. Para Martínez, (1999) la investigación cualitativa no se trata de un estudio de cualidades separadas o separables, sino de un estudio de un todo integrado que forma  una unidad de análisis que hace que algo sea lo que es: una persona, una entidad empresarial, entre otros. Para González Rey, (2006) es de carácter constructivo-interpretativo, representa una síntesis teórica, que no excluye referencias previas, solo que no puede ser entidades cerradas (camisa de fuerza). De allí su coherencia con la hermenéutica y el método biográfico. Al respecto, hay que dejar claro, que este tipo de investigación no se ciñe a etapas, pasos, ni a recetas, no es lineal, su desarrollo es dialéctico. Dice Pérez Serrano, la investigación cualitativa es muy amplia, en ella tienen cabida gran cantidad de corrientes del pensamiento.

     Además de lo señalado, hay que considerar los aspectos teórico y metodológico que tengan coherencia con el paradigma cualitativo, que el caso que me ocupa aquí, es la teoría construccionista y el método biográfico (historia de vida) empleando la entrevista en profundidad, grupo de discusión, utilizando como método de interpretación la hermenéutica, lo cual me permite conocer la vida de una persona como actor social, que a su vez es un informante-investigador.

     La Construcción de la Realidad Social e Historia de Vida. Dice Pérez Serrano, (ob. cit.) que el paradigma escogido va a condicionar la investigación. Sabemos que no existen criterios absolutos de demarcación en la ciencia. Wiesenfeld, (2001) al respecto señala que el paradigma seleccionado guarda relación con nuestros intereses personales, profesionales, intelectuales, ideológicos, investigativos, motivacionales,  etc. Además de lo señalado responde también a una profunda reflexión en relación al contexto donde se va a ser la investigación; la postura asumida por el investigador, a lo investigado y a la metodología adoptada para obtener la información (hallazgos).

     De acuerdo con el propósito que me ocupa aquí (historia de vida), la teoría más conveniente es la socio construccionista. Un concepto más o menos genérico de este paradigma no los ofrece Wiesenfeld, (2001), quien sostiene que es un enfoque que niega la objetividad lingüística  y epistémica de las teorías psicológicas, así como también que la realidad externa es independiente de nosotros, admitiendo la subjetividad como una forma privilegiada de conocer. Para Lincoln y Guba, (1985) citado por Wiesenfeld, (ob. cit.) “la realidad es una construcción mental inseparables de entidades tangibles: personas…,  pero advierte que los significados que le dan sentido y organización a tales realidades son construidas en la interacción social”, (p. 122). Dicen Lincoln, (1990), Guba, (1985) citados por Wiesenfeld, (ob. cit.) que el paradigma socio construccionista requiere de tres criterios fundamentales: ontología relativista, es decir, la realidad es una construcción mental, que de acurdo con Müller y Halder, (1976) para  el relativismo “… no existe  verdad absoluta, universal, ni una moral con vigencia perenne para el hombre, sino que todo conocimiento es sólo relativo y dependientes de condiciones”, (p. 377). Esta es una teoría muy antigua que se remonta al filósofo griego Protágoras, el más importante de los sofistas a quien Platón le dedica un diálogo con su nombre. Epistemología transaccional/subjetivista por cuanto el investigador y lo investigado se fusiona en forma (monística) y metodología hermenéutica/dialéctico, de la hermenéutica.

       De acuerdo con  Márquez Pérez, (2009) el proceso hermenéutico es una forma compleja (progresiva-regresiva) de permanente reflexión, zigzagueante, creativo que complejiza la información obtenida. Sobre la interpretación hermenéutica apunta Merleau-Ponty, (1991) citado por González Rey, (2006) es un  vaivén entre la experiencia y la construcción o la reconstrucción para darle zonas de sentido; o expresión de sentido  (Márquez Pérez, 2009);  o zona de identidad y  zonas de significado (Berger y Luckmann, 1968). En esta visión, la hermenéutica más que un método pasa a ser una manera de interpretar los hallazgos de la investigación como veremos más adelante.

     No quiero cerrar este punto sin  recordar una advertencia que nos hace Gergen, (2007) que me parece pertinente, para los que trabajamos con historia de vida traída desde el paradigma construccionista. Para este autor, los principios de la interacción humana no se pueden desarrollar fácilmente con el paso del tiempo, porque se basan en hechos, que generalmente no permanecen estables.

     El Método de Vida como Construcción de Historia de Vida. El método biográfico o perspectiva biográfica abarca múltiples enfoques tales como: relato de vida, relato autobiográfico, discurso autobiográfico, todos encuadradas en diversas escuelas de pensamiento y de distinto objeto sociológico, tales como: marxismo sartreano (neo marxismo de Ferrarotti); neo materialismo (Wallerstein); teoría de los roles (Luchtherhand);  hermenéutica (Kohl); interaccionismo simbólico (Denzim) y diversa teorías inspiradas en Max Weber,  (Bertaux, citado por Rusque, 2001). Antes de entrar directamente en la historia de vida es conveniente revisar algunas definiciones relacionadas con el método biográfico. Para Álvarez y De La Cruz, (2012) se ocupa de dar a conocer el testimonio subjetivo de una persona o grupo de personas o de instituciones relacionadas con acontecimientos trascendentes y de las valoraciones que dichos informantes hacen de su propia existencia y de su interpretación del contexto social.

     Por su parte, Bolívar y Domingo, (2012) lo consideran un método multifacético sustentados en múltiples enfoques. Sanz, (2005)  lo define como un juego de intersubjetividades que emerge esencialmente de la persona y de su testimonio ya sea oral o escrito. El relato de vida y la historia de vida se insertan en el método  biográfico.  Este juego de intersubjetividades se ordena a través de un proceso de construcción o de reconstrucción desde una postura relativista, donde el testimonio pasa a ser el centro de interés del investigador. De allí que Moreno, (ob. cit) denomine al investigador historiador y al informante (investigado) cohistoriador. Por lo tanto la historia de vida nos da a conocer la historia de una persona, grupo de personas e institución. Sandín, (2003) advierte el carácter polisémico de la expresión  de la expresión  “historia de vida”. Para Pereira, (1991) citado por Veras, (2010) “… lo importante es que sean captados las experiencias del entrevistado. Él es quien determina qué es relevante o no para ser narrado, él es quien tiene el hilo conductor. Nada de lo que relata puede ser considerado superfluo, pues todo se encadena para componer y explicar su existencia., (p. 145). Estos aspectos, a mi juicio dejan claro lo relacionado con la historia de vida, salirse de estas consideraciones, en el mejor de los casos, estaremos haciendo investigación, obviamente; pero no historia de vida.

     Del Investigador, el Informante y la Información. Hemos llegado a un punto en el recorrido de esta disertación en la  que nos estamos acercando a la realidad investigada, los hallazgos. Vamos viendo con mayor nitidez la relación intersubjetiva (investigador-investigado), de donde surge monísticamente la información requerida. Esta relación tiene como norte los aspectos: ontológico, epistemológico y metodológico propios de la investigación cualitativa y del paradigma socio construccionista. Dice Moreno, (s. f.) por los vínculos que se estrechan en esta modalidad de investigación entre el que investiga y el investigado, nos habla de historiador  y cohistoriador. Por lo tanto no hay investigador ni investigado porque se consideran miembros de un mismo mundo del que son coparticipe en el cual producen conocimiento en igualdad de condiciones y en diversidad de preparación y apertura intelectual.

     Al respecto Pujadas, (1992) nos dice que mediante sucesivas entrevistas, el investigador tiene como objetivo mostrar el testimonio subjetivo de una persona, acontecimientos de su vida y sus valores. Hay que dejar claro, que el objetivo de la investigación no es la búsqueda de la verdad, como en el paradigma positivista, sino la revelación del testimonio de vida del investigado, que se traduce en hallazgos, o sencillamente en la narración que una persona gentilmente la da a conocer por intermedio del investigador, que pasa a ser un historiador como dice Moreno, (ob. cit.)

     En relación a la obtención de la información, la técnica más conveniente empleada en el método biográfico es la entrevista en profundidad y el grupo de discusión. En esta idea Ibáñez, (2000) citado por Márquez Pérez, (2007) nos dice “… que las entrevistas cualitativas son dinámicas, flexibles,  por lo que se constituyen en una narración conversacional creada conjuntamente por el investigador y el investigado. Debe tener además coherencia con el diseño de investigación cualitativa, razón por la cual el investigador selecciona [él o los informantes] que participarán en la investigación. La entrevista cualitativa tiene carácter interpretativo en el contexto, y su propósito es que las personas estudiadas hablen por sí mismas, y que ambos (investigador e investigado) desarrollen un papel protagónico.

     En el contexto del método biográfico, particularmente en la historia de vida, se recomienda la entrevista en profundidad y el grupo de discusión. Para Ruiz e Ispizua, (1989) citado por Márquez Pérez, (2007) la entrevista en profundidad debe estar consustanciada con la ontología y la epistemología de la investigación cualitativa, y de manera muy particular en el caso que me ocupa aquí, con la teoría socio construccionista, para comprender a partir del propio actor (entrevistado) su propia visión del mundo, por lo tanto, el fin de esta técnica es comprender la perspectiva y la experiencia de las personas que son entrevistadas, sin ser aisladas de su entorno social, que en mi opinión, es la regla de oro de la entrevista en profundidad. Ruiz, (1996) nos dice algo importante al respecto, que la entrevista en profundidad nace de una ignorancia consciente por parte del entrevistador, quien valora el sentido que los individuos (actores sociales) le dan a sus actos. Para este autor, la entrevista en profundidad: “… es la entrevista profesional que se realiza entre el entrevistador y un informante sobre su vida, en general, sobre un tema, proceso o experiencia de una persona”, (p.2). Cabe advertir que no es conveniente entrevistar a más de un informante, y el tiempo de duración no debe exceder más de dos horas. Este tipo de entrevista según su propósito se clasifican en holística y enfocadas; la primera cuando el interés se centra en temas generales, la segunda, cuando busca esclarecer aspectos particulares. Para finalizar este punto, cabe recordar que la entrevista en profundidad es un discurso dual, una conversación donde los hablantes co-construyen en cada instante el discurso.

     Por otra parte, me referiré ahora al grupo de discusión. Esta técnica, es una entrevista grupal que tiene como finalidad captar y analizar los discursos ideológicos y las representaciones simbólicas asociadas a cualquier fenómeno social, (Arboleda, 2008). Para Ruiz, (1996) es un grupo simulado, manipulable, imaginado, una entrevista que se realiza a un grupo de personas. En esta tipo de técnica debe existir un moderador (investigador) que facilite recordar y expresar los detalles de una situación dada que sea útil para analizar los procesos sociales. Aigneren, (2009) lo denomina grupo focales, este autor, citando a Korman, (1986, p. 2) expresa: “… es una reunión de un grupo de individuos seleccionados por el investigador para discurrir y elaborar, desde la experiencia personal, una temática, un hecho social, que sea objeto de investigación”. Para Cervantes, citado por Ireta, Berttolini y González, (2010) y estos autores, el grupo de discusión  es un diálogo desde donde se produce unidades de sentido en la construcción discursiva de los hallazgos de la investigación. En mi opinión unos de los elementos básicos del grupo de discusión es la interacción que se produce en el seno del grupo. Galeano lo concibe como un método en sentido de estrategia de investigación. Ibáñez y Johnson, (2002) lo problematizan dentro de un marco ontológico y epistemológico, en este caso, que me ocupa aquí, dentro del paradigma socio construccionista.

     La Interpretación Hermenéutica de Gadamer, los Hallazgos de la Investigación. Etimológicamente la palabra hermenéutica proviene del verbo griego hermeneuin que traduce “interpretar” y está asociado al personaje de la mitología griega Hermes Trimegisto, mensajero de los dioses y los hombres. Desde la antigüedad se hablaba de los libros de Hermes, documentos de difícil comprensión, de allí derivó la palabra hermético, lo que es imposible comprender si no se tiene una clave de interpretación. En la tradición científica y filosófica este vocablo, de manera general, es entiendo como el arte de interpretar. Estuvo vinculado en un comienzo a la religión para descifrar los textos sagrados, luego pasó a la filosofía. Aquí me voy a referir más bien a la interpretación de la información obtenida  a través de la entrevista en profundidad y el grupo de discusión, presentada en términos de hallazgos en la investigación cualitativa,  de ningún modo se presenta como verdad científica. La hermenéutica  como ya señalé se basa en la interpretación. Müller y Halder, (1976) se refieren a la hermenéutica como el “arte de la interpretación”, (p.216). Esta definición puede prestarse a ser mal entendida, porque en general, el consenso hoy, es que que todo conocimiento es interpretación, subjetivación del mundo, porque las cosas no se ven sino desde distintos paradigmas y perspectivas de donde se investiga, como ya lo señalé en líneas precedentes, inclusive, la investigación cualitativa, dentro de los métodos contempla el método hermenéutico, como señala Martínez, (1999). Entonces surge la interrogante ¿qué discrimina la hermenéutica como método de investigación cualitativa a la hermenéutica como metodología en el paradigma construccionista y como técnica de interpretación de la información en el método biográfico? Este es el punto focal de que me ocupa ahora.

     Según Müller y Halder, (ob. cit.), Gadamer tiene como mérito de fundamentar en el campo de la filosofía una nueva hermenéutica cuyo propósito no es comprender el comportamiento de un sujeto con un objeto dado, sino el acontecer de una acción histórica. Gadamer deja claro dos cosas desde mi punto de vista. La hermenéutica puede transitar dos vías. Una  que arranca de una interpretación que hace el sujeto del mundo de manera unilateral, o con pretensión de objetivarlo, y otra que surge de la intersubjetividad entre sujetos de manera dialéctica. Pero antes de avanzar debo aclarar el significado de subjetividad, para ahondar aún más en el de intersubjetividad. La subjetividad es la visión particular que cada sujeto tiene del mundo, su interpretación de él y de la realidad condicionada por su experiencia, formación intelectual, militancia ideológica, entre otras. De tal manera que la intersubjetividad es una especie de vaivén donde participan al menos dos sujetos a través de un proceso de intercambio, dialéctico, de donde surge una síntesis teórica. En este contexto surge la interpretación intersubjetiva. Una tradición que se remonta al filósofo griego Sócrates con su famoso simposium (método socrático).

     En este mismo orden de ideas, Márquez Pérez, (2009) señala que el proceso de interpretación del discurso oral es una práctica humana reflexiva, sin reglas a priori, es una forma compleja de relación entre la interpretación y lo estudiado producido en la interacción investigador-participante-contexto de manera (progresiva-regresiva). De modo que la hermenéutica como [método] es más bien una interpretación unilateral-bilateral— no necesariamente bilateral— del mundo; como técnica es una interacción investigado-informante (intersubjetividad). Generalmente, la interpretación se entiende a la totalidad de la ciencia dominada por el ideal metodológico alejada de todo proceso constructivo. Porque el proceso constructivo–deconstructivo exige la interactividad, el diálogo, la intersubjetividad, la conversación inacabada que no tiene palabra de punto y final.

     El proceso deconstructivo  forma parte de la hermenéutica, el cual no constituye un método determinado para caracterizar  a un grupo de disciplinas científicas, se refiere más bien a todo un ámbito de la comunicación humana. Para Gadamer, (1998) la hermenéutica es un juego de preguntas y respuestas, una conversación que ofrece una perspectiva que no se encontraba en ninguno de los interlocutores. Juntos construyen un mundo común a través del intercambio permanente  que se produce en la conversación. Aquí la hermenéutica está vista desde el paradigma socio construccionista, donde se circunscribe el método biográfico. Es por ello que para Gadamer los seres humanos construyen un mundo interconectado, porque todo conocimiento es reconocimiento del otro.

     Como complemento a estas consideraciones, es conveniente referirse al lenguaje. Éste permite la conversación y la construcción y reconstrucción del conocimiento, por lo tanto toda conversación queda inconclusa, nunca se puede revelar completamente la realidad, por eso se habla de hallazgo, nunca de verdad o conclusiones.

     Al respecto, Márquez Pérez, (2009) dice: “La postura ontoepistemológica que sustenta los procesos de interpretación hermenéutica concibe la realidad como una construcción humana… sujeta a múltiples interpretaciones”, (p. s/n.). Lo que hay que tener claro de acuerdo con Marinas, (2007) citado por Márquez Pérez, (ob. cit.) es que los procesos de interpretación hermenéutica implican: coherencia paradigmática; enfoque teórico asumido; los procesos intelectuales del investigador en el desarrollo de sus interpretaciones y las formas complejas de interpretación.

     Profundizando este planteamiento, Márquez Pérez, (ob. cit.) nos dice que el proceso de interpretación hermenéutica trata de ir al plano subjetivo de la construcción de sentido, que según González Rey, (2006) nunca aparece explícito, él está implícito  en todas las experiencias humanas vividas cargadas de sentido para las personas, lo que Berger y Luckmann, (1968) denominan la realidad del sentido común. Lo que Márquez Pérez denomina “expresiones de sentido” y González Rey,  “zonas de sentido”. Por ello una de las actividades del investigador es crear el sentido, dar significado a la información obtenida de los informantes o actores sociales.

      Este proceso se dificulta si no se tiene la compresión del lenguaje necesaria para poder entender la realidad de la vida cotidiana, y encontrar las zonas de identidad o zonas de significados, lo cual no se puede lograr sin la interacción humana y comunicación por su naturaleza constructiva y reconstructiva, pues no hay construcción final, sino reconstrucción sobre construcciones, de esta manera se plantea la vida de los actores sociales. Es un proceso que según Márquez Pérez, (ob. cit.) el investigador complejiza la información a través de la triangulación de la información mediante diferentes fuentes (informantes-investigadores-autores) y el empleo de variados métodos, el fin aquí no es validar como en la corriente positivista, sino construir el proceso investigativo de manera consensuada que viene a constituirse en los hallazgos de la investigación. Cabe citar aquí a Rueda y Villarroel, (s. f.) la hermenéutica busca revelar los significados de las cosas, penetrar en las palabras, los escritos, los textos, la conducta humana gestual y las actitudes, conservando su particularidad en el contexto donde están inmersos los actores sociales. Cierro este punto con una frase de Márquez Pérez, (2009) “…no tenemos otra forma de vivir que la de producir e interpretar sentido”, (p. s/n.).

     Palabras Finales. Se sabe  hasta la saciedad, que el paradigma positivista dominó por un tiempo considerable el escenario de la ciencia en la producción de conocimiento enmarcado desde una postura objetivista. Se caracterizó por su postura rígida a la hora de abordar algunos problemas en el mundo científico y de la sociedad, inclusive generando problemas en el seno de esta última. Esta representación del mundo tan pretenciosa del positivismo dejó de lado una serie de problemáticas que suscitó en alguna medida la aparición en escena del paradigma cualitativo. Este enfoque investigativo postula que el conocimiento está fundamentado en la realidad,  es subjetivo, temporal, cambiante, dialéctico, inductivo, fenomenológico, holístico, dinámico; no hay un cuerpo teórico determinado por su naturaleza emergente, a través de diferentes corrientes del pensamiento (teoría crítica, construccionismo, estudios de género, fenomenología, entre otros) se desarrolla en el seno del postmodernismo, la  transmodernidad y la tardomodernidad,  cuyo fin es el abordaje de la problemática de la realidad, creada por la modernidad, para transformarla, emanciparla (teoría crítica), reconstruirla (teoría construccionista) que la que diserté en este espacio.

     Dentro de los distintos enfoques investigativos, dentro de la investigación cualitativa,  se haya el paradigma socio construccionista, de naturaleza ontológica relativista, epistemología subjetivista y metodología  hermenéutica-dialéctica. En esta teoría se inscribe el método biográfico (relato de vida), que se sustenta es tres aspectos centrales (investigador-informante-contexto). De esta manera el investigador para acercarse a la realidad (contexto investigativo) se sirve de dos técnicas para la obtención de la información que obedezca al enunciado de la teoría  socio construccionismo: la entrevista en profundidad y el grupo de discusión; ambos son diálogo, conversación interactiva, que procura descubrir el imaginario de los investigados en su propia realidad social, donde además los actores son co-participes de la producción de conocimiento  junto con el investigador. El propósito aquí no es la búsqueda de la verdad, sino el mostrar  las experiencias de vida que es determinada por los actores sociales en un clima de empatía, por lo tanto mostramos hallazgos, no resultados, desde esta perspectiva la investigación no concluye sino es un capítulo de ella.

    Para acercarnos a los hallazgos, el investigador emplea la hermenéutica interpretativa del discurso oral, de manera reflexiva, alejada de procedimientos preestablecidos y predictivos, porque este proceso es progresivo-regresivo, una especie de vaivén, de reacomodo, de zigzag, donde no se aplica los criterios de validación como en el paradigma positivista, sino que la información es triangulada a través de un proceso de complejización de la información con la participación de los actores involucrados, para complementar y balancear la información en términos de hallazgos.

Muestra Visual


...no hay construcción final, sino reconstrucción sobre construcciones, de esta manera se plantea la vida de los actores sociales...


Ramón Linares. Rostros urbanos (2011). Los Teques, estado Miranda
Pintura al frío / Tela
Colección y fotografía Manuel Bas, Caracas, D. C., Venezuela


… no existe  verdad absoluta, universal, ni una moral con vigencia perenne para el hombre, sino que todo conocimiento es sólo relativo y dependientes de condiciones...

  Alí Darias 
Velorio, (2006). Trujillo, estado. Trujillo
Pintura al frío / Yute
Colección y fotografía Manuel Bas, Caracas, D. C., Venezuela


...todas las experiencias humanas vividas cargadas de sentido para las personas... [y cada persona les da sentido desde su óptica]


 Bárbara Colmenares Óptico, (2006). Maracay, estado. Aragua
Mixta / Tela
Colección y fotografía Manuel Bas, Caracas, D. C., Venezuela.
          
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LA HERMENÉUTICA COMO INTERPRETACIÓN EN EL MÉTODO BIOGRÁFICO 

AUTOR: M. Sc. Manuel Bas
Corección de Texto, Digitalización de Imagenes, Montaje Electrónico y Edición: Esp. Hernández Víctor A.
Los Teques, junio de 2015.