jueves, 12 de noviembre de 2015

Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Método Biográfico)




Salvador “Chito” Aguilar Pérez
Autor: Hernández Víctor A.
Octubre-Noviembre 2015


Salvador “Chito” Aguilar Pérez. En el bautizo del libro de su autoría “Los Nadie” el 08-10-2015. Fotografía Andrés Ramón Velásquez Espinoza. Plaza Bolívar, Los Teques, estado Bolivariano de Miranda (08-10-2015)

     El 06 de octubre de 2015, estando en la puerta del edificio Nazareth, calle Guaicaipuro,  sector El Pueblo,  Los Teques, previa concertación de la cita vía mensaje de texto — es de hacer notar que con Chito uno se puede comunicar mediante mensajes de texto, correo electrónico, Facebook, celular, etc.—, ya que él no es un negado a la tecnología, conserva una apertura poco usual para aprenderlas y utilizarlas, no como otros más jóvenes que él o de su edad, que se escudan en ella para no aprender el uso cotidiano de los nuevos medios de comunicación y las nuevas tecnologías, es una de la razones por la cual “Chito” le lleva una ventaja considerable a otras personas. El hecho es que cuando llegué al edificio donde reside, Chito venía bajando de su apartamento con Benito Chapellín, otro baluarte  de Los Teques, en este caso en la Pintura, y su esposa, después del acostumbrado y ameno saludo, me quedé conversando con Chito y, lo primero que me relató es que se dedicó a vencer el cáncer que lo ataca, como parte de la estrategia de salud dejó de comer carne, en todos sus tipos, además se alejó del pan de trigo y comenzó a tomar guarapos (infusiones) de Mapurite Colombiano y otro monte cuyo nombre no recuerda y como alimento principal, sopa de vegetales,  eso, y además una actitud mental de vencedor, serán sus armas para derrotar al maligno enemigo. El primer resultado de ese tratamiento es que desapareció el sufrimiento de tensión arterial alta, ahora más bien se le baja, según dice.

Edificio Nazareth, Avenida Guaicaipuro. Los Teques, estado Bolivariano de Miranda. Fotografía Digital: Víctor A. Hernández (07-10-2015)

         Continuando con el ameno momento me cuenta que:
— Me levanto a las cinco de la mañana, me baño y empiezo a escribir, hasta las nueve, hora del desayuno. Llevo unos veinte cuentos de almas en pena, todos tequeños, basados en lo que dijo el Papa Francisco; ya Juan XXIII (de enero) había sentenciado que no existe el cielo ni el purgatorio, entonces los muertos que me visitan, están preocupados y quieren ir a la huelga, algunos argumentan que si el Cielo no existe, entonces deben tomarlo por asalto, entre una y otra cosa, me nombraron para llevar el caso a la Corte Celestial y defender sus derechos como muertos legítimos de Los Teques.
        Entre otras molestias de los muertos, está el hecho de que a muchos de ellos los botaron del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS) y ellos estaban cobrando su dinerito y, además que los botan, no les han cancelado sus Prestaciones Sociales, otro grupo de muertos los sacaron del Consejo Nacional Electoral (CNE), negándoles el derecho a la participación, al protagonismo y al voto, como lo establece la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela , así que la molestia es grande y hasta están pensando en prohibir el derecho a morir, como medida de presión.
—Se hace necesaria la pregunta: Chito ¿Dónde habéis nacido?
        —En Valencia, estado Carabobo, en El Morro, en San Blas, en 1933, octubre 08, mi Papá Salvador Aguilar Toro era una guía, Papá, según decían sus amigos no era un hombre, era un hombrón, su profesión era chofer, manejaba autobuses y después camiones, en ese tiempo habían los Forcitos, que llamaban los llorones, porque hacían un sonido peculiar, parecido al llanto de un niño cuando iban forzados en una subida, podían hasta con tres mil kilogramos, tenían  un departamento donde traían rolos, para “rolear”, que era ir colocándoles rolos a las ruedas (neumáticos) del eje trasero, mientras iban poco a poco ascendiendo por una subida fuerte, para que no se fueran para atrás, además Papá era poeta, echador de cuentos y jefe de familia desde los quince años, estuvo preso en los años 20, por revolucionario, cuando le pusieron los grillos, el mismo carcelero mandó a que no se los pusieran, porque era delgadito y no podía con los grillos.


Salvador Aguilar Toro, padre de Salvador “Chito” Aguilar Pérez, según aparece en la libreta de Conscripción del Servicio Militar Obligatorio de los Estados Unidos de Venezuela del año 1943. (Digitalización y edición del autor: 06-11-2015)

Mi mamá Carmen Pérez Olivares de Aguilar, dedicada a los oficios del hogar y a la alta costura. Fue, como las tradicionales mujeres de su tiempo, una dama del hogar, que al quedar viuda con seis hijos que criar, dio la cara como la mujer venezolana sabe hacerlo y nos sacó adelante. Años después apareció un hombre en su vida, en nuestras vidas y, aquí estamos los Aguilar Pérez pie firme en esta hermosa tierra. Mi madre, una dedicada trabajadora que tenía su máquina de coser, una guillotina para cortar grandes volúmenes de tela, para confeccionar muchas clases de vestimentas, inclusive ropas para vestir muñecas. Ella se marchó a los 93 años de edad, en paz, sin hacer ruido, era libre pensadora. Recuerdo que me contaba que a los nueve años, en Barquisimeto, vio a la Divina Pastora y desde ese momento no creyó más en Santos, Santas, ni Vírgenes. Siempre estaba de buen humor además de tener mucho sentido del humor, quizás eso me influyó para que mis cuentos, casi siempre, tengan algo humorístico.

Carmen Pérez Olivares de Aguilar. Madre de Salvador “Chito Aguilar. Colección: Chito Aguilar. (Digitalización del autor: 05-11-2015)

El jueves 08 de Octubre de 2015 cumple años de muerto Ernesto Che Guevara, Benito Chapellín cumple 72 años y yo cumpliré 82, una trilogía interesante y una fecha propicia para el bautizo del libro “Los Nadie”, en el que echo cuentos de gente cuya presencia resaltó en Los Teques y que han sido olvidados por la mayoría, en mi caso quedan los libros, que de alguna manera constituirán un recuerdo.
         —Amigo y ¿De dónde salió el echar cuentos?
        —Papá era un echador de cuentos, vivíamos en una casa donde está ahora las residencias Da Silva, en El Cabotaje, de allí mi Papá me llevaba a lo que ahora es Trajes Roberto, en la calle Miquilén, que era donde estaba la bodega almacen de Alberto Serrano,  para llegar a la entrada había que subir un par de escalones desde la acera, en esa entrada se reunían cinco o seis echadores de cuento, entre ellos mi Papá, cuando tenía doce años, mi viejo murió, un día fui a escuchar  los cuentos de los amigos de Papá y me dijeron: carajito echa un cuento, a lo que respondí: yo no sé echar cuentos. Ellos insistieron, conté uno, que era verídico, papá lo narraba: el teniente Molina cogió el revolver para joder a un hombre y, el hombre blandió el machete y le cortó la mano en la que tenía el arma, fue a coger el revolver con la otra mano y también se la cortó, el teniente Molina fue pal cementerio y el hombre a la cárcel, se armó la discusión entre los presentes acerca de la valentía de uno y de otro y de que no debió morir ninguno de ellos, porque eran hombres de verdad, en eso comienzan a salir los asistentes del cine Apolo, muchos de ellos se fueron quedando a escuchar las argumentaciones y, a mí no se me acabo nunca esa pasión de contar cuentos.

Tienda Trajes Roberto, en la calle Miquilen, Los Teques, estado Bolivariano de Miranda, donde quedaba la bodega almacen de Alberto Serrano, lugar de reunión de los echadores de cuento. Fotografía Digital: Víctor A. Hernández: 10-10-2015.

—Chito háblame de tus libros
—Hay varios: Del Pueblo al Llano de Miquilén, Don Abundio y sus Fantasmas, Concierto de Pájaros y otros Cuentos, Guaicaipuro, La Leyenda y, Los Nadie, porque son gente que como no existieron, ya nadie se recuerda de ellos.
        —Y tu Víctor, ¿te recuerdas del primer cuento que te conté?
        —Sí, por supuesto amigo, eso fue hace unos veintisiete años, andaba con mi abuelo adoptivo Alfredo Mendoza (él me adoptó como nieto y me enseñó acerca del béisbol, la música clásica, la literatura y muchas lecciones de vida) y nos encontramos contigo en la Plaza Bolívar y me dijiste: tenía yo (Chito) cinco a seis años y el General Juan Vicente Gómez Chacón  pasó por Los Teques, camino a Maracay y se detuvo en una casa y pidió el baño prestado, al salir caminó por la Plaza Bolívar revisándola, luego se montó en su carro y fue a la Plaza Guaicaipuro para ver como se encontraba, allí estaba yo con papá y, ese hombre impresionante, con cara de acero, inmaculado bigote blanco e impecable uniforme militar paso frente a mí, se detuvo y me puso la mano en la cabeza y me dijo: hijo dedícate al trabajo honrado y a hacer lo que más te gusta, mira que ese don que tienes no lo tiene todo el mundo, giro 90 grados y siguió su camino, no sé si fue real o si fue un sueño, pero, más adelante en mí vida, me dedique al trabajo y a echar cuentos, luego a escribirlos, y a esta vida sana que me ha llenado tanto de satisfacciones.
—Y tú Víctor tu andas echando un cuento acerca de mí por ahí, cuéntamelo.
—Claro, ocurrió una vez, no hace muchos años, que en un evento te encontraste con un gerente de Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima  (PDVSA), quien conversó contigo y te dio una tarjeta de presentación para que pasaras por el Instituto Tecnológico Venezolano del Petróleo  (INTEVEP) para que te dieran un trabajito, fuiste para esa Filial de PDVSA y te atendió un muchachito que por su edad, unos veinte años, parecía tu nieto, después de ver tus papeles, se sonrojo y estaba apenado, con palabras entrecortadas te informó que no podías trabajar  ahí porque no eras Bachiller, tú te sonreíste y le preguntaste: ¿Hijo cuántos libros has escrito tú? A lo que el muchacho respondió:-ninguno señor, tú le respondiste: bueno yo he escrito varios, metiste la mano en el bolso y sacaste un ejemplar de “Del Pueblo al Llano de Miquilén” y se lo regalaste, y le dijiste: —hijo, un buen trabajador no lo define que tenga o no un papelito, sino sus ganas y amor por el trabajo, buenas tardes y disculpa por haberte hecho perder el tiempo—. Ese es el cuento. Chito se ríe y dice: -buen cuento, ya me gradué de bachiller integral y de Licenciado en Educación, Mención Cultura, pero por ahora no trabajaré en ese sitio, sigamos con las preguntas, hoy estoy de ánimo.
—Y sabes Chito que eres famoso por tú elegancia, siempre modesta.
—Bueno es que tengo un estilista personal, Fidel Zapata, barbero que para hacer su trabajo no necesita de electricidad, lo hace manualmente, nunca falla, Fidel es el que se encarga del arreglo de mí cabello hace muchos años, por eso que siempre me ves bien afeitado y mis padres me enseñaron que un hombre decente siempre debe andar presentable y limpio y así me gusta andar. Fidel trabaja en el Parque “Los Coquitos” (Gustavo Snoop) o cuando inexplicablemente lo botan del parque “Los Coquitos” lo busco en el parque de Los Nuevos Teques, habitualmente me doy una buena caminata buscándolo para que me corte el cabello y así hago ejercicio, me gusta caminar.

Salvador “Chito Aguilar” recibiendo un corte de cabello de Fidel Zapata en el Parque de Los Nuevos Teques. Fotografía Digital: Hernández Víctor A.: 09-03-2013

        — ¿Cuál es tú opinión acerca de la religión?
—Para mí la religión es humor del más alto nivel.
—A parte de cuentos, ¿Qué más expresan tus libros?
—Desde muchacho me gusta contar y a través de los cuentos, el lector se va encontrando con la ciudad vieja, así era, parte de la vida.
— ¿Has probado con otras formas de expresión para difundir tus relatos: pintura, teatro, música, poesía, etc.?
—Sólo se contar y  tratar de conservar la tradición oral, por su riqueza histórica. En algún momento comencé a escribirlos para que permanecieran en el tiempo.
— ¿Qué proyectos tienes para el futuro?
—Vencer el cáncer, seguir escribiendo y tratar de que Los Teques sea elevada en la realidad a su condición de Capital de estado.
— ¿Qué significa para ti ser un escritor silvestre? ¿De dónde salió esa clasificación de “silvestre”?
—No fue por la comiquita de Tom y Jerry. Fue un título concedido por la Licenciada Iraida Rojas, ante las críticas (que hacían) hacía mí intelectuales afamados que nunca han hecho nada.
— ¿Cómo se llama tú esposa?
—Luisa Elena Navas García, obrera, bedel en la escuela Alberto Ravel, sector El Tanque, Santa Eulalia. Hoy en día justamente jubilada. Con quien me casé en 1976, tengo un matrimonio de 39 años, ya es maduro.
—Tus hijos e hijas
—Saibeth Auxiliadora Aguilar Tosta, hija, bibliotecóloga de la UCV; Salvador José Aguilar Tosta, hijo, taxista y viudo de Enna Linares González; Sadia Aguilar Linares, hija, historiadora de la UCV, que falleció.
—Tus hermanos y hermanas
—Napoleón de 83, Cecilia de 78, Andrés de 75, Alejandro de 74 y Alberto de 73 años.
— ¿Cómo se desarrolló tú vida académica?
—En la década de los 40 había logrado llegar al cuarto año de Bachillerato, se aprendía mucho en aquella época, se estudiaba todo el día y los Profesores eran muy exigentes, lo que era bueno porque se aprendía, deje los estudios y me dedique a trabajar, en el 2003 me inscribí en la Misión Ribas,  y me gradué de Bachiller Integral en el 2005. Inmediatamente entre en la  Misión Cultura, convenio UNESR- Ministerio del poder popular para la Educación Universitaria y nuestras sesiones educativas, que eran maravillosas por la cantidad y calidad de temas que se trataban allí, eran en el complejo cultural Cecilio Acosta, en un lugar donde hay una Cúpula, ahí obtuve el título de Licenciado en Educación Mención Desarrollo Cultural en el año 2009. Me correspondía dar el discurso por parte de los estudiantes o triunfadores, por ser el de mayor edad, 76 años para aquel entonces, marca no superada, hasta hoy no se ha graduado en esa Licenciatura y Mención alguien de más edad que yo, pero hubo un cambio en el acto de grado y no pude dar el discurso, tampoco asistió el Presidente Chávez, como estaba programado. En el del años siguiente, que fue la Promoción Bicentenario, si estuvo el Presidente.
—Pero tienes otros Títulos otorgados por el pueblo
—Si, que recuerde: Presidente del Congreso Mundial de Embusteros; Cronista Silvestre de Los Teques; Fabulador: reconocido por el Doctor Idelfonso Leal como “el más grande fabulador de todos los tiempos, con la excepción de Homero, el de La Ilíada y la Odisea.”; Filosofo creador de la tesis del Chitismo en lo filosófico, científico y económico; Fundador y líder fundamental de los Partidos Alternativos: PANALACYS: Partido Nacional de Ladrones, Anexos, Conexos y Similares; PANARAT: Partido Nacional de Rateros, PND: Partido Nacional de Difuntos, PNST: Partido Nacional de Buscadores de Tesoros, PNE: Partido Nacional de Embusteros; Animador de Velorios; Orador Fúnebre a boca de Tumba; Orador de orden o desorden según sea el caso; Hacedor de Discursos Ajenos o por encargo; Conversador con espíritus; Abogado Callejero: Litigante ante La Corte Celestial e Historiador Insurgente.
— ¿De dónde salió esa conexión tan fuerte con el Cacique Guaicaipuro?
—La conexión de Guaicaipuro no se cómo ni cuándo se dio, sino que se dio. Iba a la Plaza Guaicaipuro y observaba los petroglifos y la estatua del Cacique que mando a colocar ahí el Presidente General Juan Vicente Gómez Chacón y de repente, un día cualquiera, perdido en el tiempo comencé a hablar con él; le hacía preguntas y él me las respondía. Fíjate uno de los casos fue el martes 4 de febrero de 1992, ante la confusión de noticias, me fui a la Plaza Guaicaipuro y le pregunté al Cacique: ¿Qué está pasando? Y él me respondió: quédate tranquilo hermano, estoy renaciendo en Hugo Rafael Chávez Frías. Y fíjate que Hugo Rafael fue un luchador, o al menos lo intentó, por liberar al país de la dominación de las potencias foráneas, por eso es que afirmo, entre otras razones que hay una conexión Guaicaipuro-Bolívar-Chávez, los tres compartieron ideales y modos de actuar en diferentes momentos de la historia.
El 12 de octubre de 2015, en horas de la mañana, Chito se tomó un tiempo para leerme dos petroglifos de la Plaza Guaicaipuro, trataré de reproducir la explicación que me dio lo más fielmente posible, para ello me ayudaré con unas fotografías de los petroglifos:
  

Salvador "Chito" Aguilar Pérez explicando el significado del petroglifo que él llama "El Acta de Defunción" de Guaicaipuro. Fotografía: El Autor (12-10-2015)
        En la imagen se pueden observar tres zonas marcadas con letras amarillas, que significan:
A: El entierro del Cacique Guaicaipuro
B: Una línea segmentada, simboliza los períodos de tiempo
C: Una E, que simboliza el Este, por donde a diario renace el Sol.
Este animal raro, en su conjunto, es el guardián de la tumba de Guaicaipuro, este es el petroglifo más importante, es la partida de defunción de Guaicaipuro y a la vez es su profecía, el sentido común nos dice que si la piedra estaba orientaba al este (punto A) lugar de su tumba, y como el Sol nace por el este (punto B), en este caso Guaicaipuro se fue por el este, y por ahí regresará por el este, renacerá después de un tiempo (punto C), como lo hace el Sol.


Salvador "Chito" Aguilar Pérez explicando el significado del petroglifo que él llama "La Batalla" de Guaicaipuro. Fotografía: El Autor (12-10-2015)

La clave de este otro petroglifo está aquí en esta horqueta (punto B), ¿para qué sirve la horqueta?, para bajar lo que está en lo alto, este es Terepaima (Lado izquierdo del petroglifo), este es Guaicaipuro (Punto E)  y abajo se observa a la Caciqua Urkia (Punto H), este que no tiene orejas, que no oye es Francisco Fajardo (Punto F), este es Juan Rodríguez Suárez (punto A), a este es que hay que bajar, ¿Quién lo va a bajar?, Guaicaipuro (puntos  E), los azuza, se lo traen aquí (lado derecho de la piedra), y aquí les cae una lluvia de bombas lacrimógenas lanzadas por los indios (punto G y similares), yo hice una con puros productos naturales, manzanillo, pica pica, guaritoto y pringamoza, con eso, los indios jodieron a los perros (punto I y similares) y a los caballos (punto D y similares) de los conquistadores, ahí también se ven los indios junto  a Terepaima, que esperaban listos para la emboscada, estaban escondidos, por eso solo se le ven los ojos y la nariz (punto C). Esto es un libro, el hombre que hizo esto era  historiador, periodista, cronista y un visionario, tenía sentido común. Zamora vio esto y los indios que andaban con él, lo entendieron y se lo explicaron y Zamora planificó la batalla de Santa Inés con esta información, por eso es que la gana.

El autor recibiendo la interpretación de los petroglifos de la plaza Guaicaipuro de parte de Chito Aguilar (12-10-2015)

—Cuéntame de tu vida laboral
—Del 48 al 53 fui Gerente de la Funeraria La Milagrosa, ahí perfeccioné el arte de hablar con los muertos, que había desarrollado desde los diez años cuando contrapuntee con el difunto Pedro Díaz, que es un muerto que tiene trato de amistad conmigo y con mi hermano Andrés. Estudie topografía en la vía, mí segundo padre era un topógrafo extraordinario, el me llevó de ayudante, se llamaba Pedro José María López Romero, tenía yo 18 años, me enseño lo básico: manejar los instrumentos, tomar medidas, medir los ángulos, leer la brújula, hacer y leer planos, después fui progresando, trabajé en carreteras, en la Pan Americana, de Caracas a Los Teques y de Los Teques a Tejerías y trabajé en muchas obras así, pero me hacía mucho daño el polvo y comencé a trabajar en el Instituto Nacional de Obras Sanitarias (INOS) en la parte de Acueductos, Cloacas y Drenajes, trabajé en los marginales de 108 pulgadas del río Guaire y en la construcción del sistema de cloacas y drenajes de Los Teques, en el acueducto de Los Teques en la Mariposa, vía El Jarillo,  dirigía y hacía esos trabajo, luego de treinta y pico de años me botan y no me jubilaron, entonces comencé a trabajar en la Gobernación del estado Miranda con Arnaldo Arocha y al final de sus andanzas me jubiló, me reconocieron los años en el INOS.
Yo era bueno en mí trabajo, a mí me entregaban unos planos, unas máquinas, un grupo de obreros y yo hacía los trabajos. Laboré en la sanitización del Guaire, en esos años había pocos ingenieros, entonces nosotros aprendimos ingeniería práctica con ingenieros que nos daban instrucciones y nos iban enseñando ingeniería, ahora es diferente, hay más bien muchos ingenieros.
El último trabajo lo hice en el Metro, yo no estaba actualizado, tenía que hacer un trabajo y vino un topógrafo joven que lo hizo, un trabajo que yo me habría tardado una semana como mínimo, el muchacho lo hizo en una hora y al observar eso, entendí que mi tiempo ya había pasado, no estaba adaptado a la nueva tecnología, y me retiré, como le pasó a otros topógrafos cuando yo llegué, es la cadena de la vida, uno debe entender que ya no puede seguir en esa labor, el tiempo lo supera a uno.
 En el INOS trabajé desde el año 1959 hasta el 1991, fueron 32 años, ocho meses y diez y seis días, fecha en que me botaron. Del INOS no me jubilaron por que hice un reclamo justo y me botaron y me propusieron que si pedía perdón por mí pecado me reenganchaban, como a mí me enseñaron que un hombre de verdad no debe pedir perdón por lo que es justo, me marche y nunca más volví.
—Chito y lo de Cronista de Los Teques
—El pueblo, la gente de Los Teques, los tequeños como es nuestro gentilicio, recogió más de cinco mil firmas, postulándome para el cargo, en vista del apoyo popular,  el Concejo Municipal me nombró Cronista de La Ciudad, en el mes de septiembre de este año 2015.



Juramentación de Salvador “Chito” Aguilar Pérez como Cronista de la Ciudad de Los Teques por el Presidente del Consejo Municipal,  Ramón Madriz, el 24-09-2015. Salón de Sesiones de la Cámara Municipal, en el Palacio Municipal Obispo Mariano Martí.

—Bueno Víctor, voy a descansar un rato, hemos tenido conversaciones a través de los años, pregunta lo que quieras y escribe, tienes mi permiso, no me traigas tu trabajo para corregirlo, estoy seguro que quedará bien, cuando lo traigas, será para disfrutarlo.

Compartiendo en la Plaza Guaicaipuro, en el sector el Llano de Miquilen. Fotografía: Mahel Argenis Sáez Gavidía (Domingo 08-11-2015)

Chito, es un hombre de caminar pausado, siempre con guayabera o con la camisa por fuera, sencillo pero elegante, últimamente siempre acompañado por su bastón, encontrárselo es habitualmente ameno, a menudo hará una observación interesante sobre la vida local, municipal o nacional o recordará alguna deleitable historia sobre un personaje, lugar o acontecimiento que transmuta cualquier encuentro con él, mínimo en agradable. Es muy observador y con sentido analítico y, con una memoria realmente envidiable. Nunca esta apurado y siempre tiene tiempo para compartir una tomada de cafecito con los amigos, pero eso sí, todo el tiempo pendiente de cumplir con sus compromisos, si falla en alguno, seguro que será por motivos de salud o por alguna otra causa de fuerza mayor.   

Salvador "Chito" Aguilar Pérez (Método Biográfico)
 (bi) TSU-Esp. Víctor  A. Hernández.

Revisión y Corrección de Texto: M. Sc. Manuel Bas y M. Sc. Armando Hernández Quintero
Autoría, Edición y Montaje Electrónico: (bi) TSU- Esp. Hernández Víctor A.