viernes, 22 de septiembre de 2017

EL REY AZÚCAR Y SUS SÚBDITOS ESCLAVIZADOS NEGROS




REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA EXPERIMENTAL LIBERTADOR
INSTITUTO PEDAGÓGICO DE CARACAS
SUBDIRECCIÓN DE INVESTIGACIÓN Y POSTGRADO
DOCTORADO EN CULTURA Y ARTE PARA AMÉRICA LATINA Y ELCARIBE
Curso de Postgrado no conducente a Título:
Culturalidad Africana Latinoamericana y Caribeña
Profesor: Dr. José Marcial Ramos Guédez
Participante: Manuel Bas
Caracas, 11 de julio de 2017
EL REY AZÚCAR Y SUS SÚBDITOS ESCLAVIZADOS NEGROS


"La esclavitud no nació del racismo; más bien podemos decir que el racismo fue consecuencia de la esclavitud. El trabajo no libre en el Nuevo Mundo fue moreno, blanco, negro, amarillo, católico, protestante y pagano. La servidumbre de los blancos fue la base histórica sobre la que se construyó la esclavitud de los negros. La razón era económica , no racial; no tenía que ver con el color del trabajador, sino con los bajos costos de su trabajo.  (Eric Williams, 2011, pp. 34 y 49).

"La servidumbre de los blancos fue la base histórica sobre la que se construyó la esclavitud de los negros. La razón era económica, no tenía que ver  con el color del trabajador, sino con los bajos costos de su trabajo". (Eric William, 2011, p. 49).

"El negro, también, iba a tener su lugar, aunque no lo pidiera: era el sol abrasador de las plantaciones de azúcar, tabaco y algodón del Nuevo Mundo". (Eric Williams, 2011, p. 30).

"La vida humana, dice Ortega, es un gerundio. Es decir una forma progresiva: un estar siendo, y un  participio pasivo. La identidad, como la vida, es un gerundio, un continuo hacerse del ser". (José Ortega y Gasset, citado por Miguel Rojas Mix, 1991, p. 32).

Introducción

     El título de esta investigación, algo sugestivo, es una metáfora de lo que significó la azúcar en América Latina y el Caribe en el sentido de la demanda de este producto en Europa; y que a su vez demandó grandes contingentes de seres humanos para trabajar como esclavos en las plantaciones, no obstante, ambos elementos (plantaciones de caña de azúcar y mano de obra esclavizada negra africana), contribuyeron a redimensionar el concepto de esclavitud que se conocía en  mundo antiguo, pasando a ser a partir de la modernidad, una cuestión de color de la piel, en la que la Iglesia Católica y los Estados hegemónico de Europa impusieron a la gente de piel negra la esclavitud y la servidumbre por mandato divino, la gente de color estaba maldita por Dios; construyendo de esta forma una metanarrativa, donde tomaron parte clérigos, eruditos, académicos, teniendo la biblia como respaldo y las obras de intelectuales para justificar el acto vil  de la esclavitud negra. Esto, naturalmente contó con la anuencia de los líderes políticos del continente africano que vieron en el comercio del ébano humano una rentable industria. Sin embargo, sin proponérselo, el binomio Iglesia-Estado crearon las bases para la difusión a nivel intercontinental de la cultura humana de África Occidental, que hoy es lo verdaderamente meritorio como aporte a la cultura latinoamericana y caribeña, que es de algún modo, el objetivo de esta investigación, difundir estos valores universales.

    Al binomio Iglesia-Estado, se le unió más tarde el capitalismo europeo, que si bien no escribió el macrorrelato que justificaba la "trata de negro" su actitud pasiva e hipócrita, es igualmente condenable. Quizá, los elementos diferenciadores de la esclavitud de la antigüedad con la de la modernidad radica en las siguiente variables: la condena divina a través de la maldición bíblica, en la que los individuos de piel negra debían de ser esclavos, dogma no existente antes del Renacimiento; otro factor fue el tráfico intercontinental a gran escala de numerosos contingentes de seres humanos para trabajar en las plantaciones en América como mano de obra esclavizada, que casi despobló a África Occidental, en la que seres humano pasan a ser objeto de cambio, cosa no ocurrida en el mundo clásico, al menos no en esa magnitud, pues en aquel entonces,  el esclavo se obtenía como botín de guerra. Y la participación del capital europeo en la manufactura de la azúcar, que dependió fundamentalmente de la mano de obra esclavizada, este rubro a su vez jugó un papel de importancia en la Revolución Industrial en Europa, y al desarrollo de empresas navieras y puertos o factorías en el viejo mundo y en la costa occidental de África..

     El Rey Azúcar quiso imponerle a sus súbditos esclavizados negros además de su opresión y su fuerza de dominación, patrones culturales ajenos a sus modus vivendi , convirtiéndose las plantaciones de caña de azúcar en mayor grado, que las de otros cultivos, no solo un escenario de humillación y abuso de todo género; sino, que fue para los negros esclavizados, un espacio, aunque de manera solapada, para que su cultura no se extinguiera, y al propio tiempo, a través de sus cantos, bailes, músicas y religiones nativas, constituyeron una especie de "catarsis" para soportar con estoicismo sus sufrimientos. Su cultura siempre estuvo encubierta con los ritos de la Iglesia Católica europea como una manera de disfrazarlos, y de esta forma se explica cómo han llegado hasta nuestros días,  su panteón ancestral, como creación fundamental de la cultura humana. Me atrevo a asegurar, sin temor a equivocarme, y la práctica lo demuestra, que las armas más poderosas que encontraron nuestros hermanos esclavizados negros, no solo para su supervivencia física, sino también para la cultural y espiritual fueron la danza, la música, el baile y la religión, muy emparentados por cierto, para que su legado cultural estuviera presente hoy en nuestra cultura y patrimonio mundial.

La Esclavitud un Concepto Polisémico

     El comercio de esclavos negros a gran escala comenzó en América a partir del siglo XV.  Burgos (s. f.) señala que en África el comercio de esclavos era una práctica normal, había un comercio local, ya existente antes del siglo XV. La diferencia de esta trata de esclavo, con la llevada a cabo por los europeos a partir del Descubrimiento de América, es que un comercio ocasional que ya existía en el Oriente Medio que procedía del botín de guerra, se convierte en una gigantesca empresa de tráfico humano que no tiene igual en la historia de la humanidad, y es  a su vez, la más documentada.

     Como se sabe, según Burgos (ob. cit.), la esclavitud desde la antigüedad hasta los siglos XV y XVI, era una institución universal, y nada tenía que ver con una cuestión racial, tampoco implicaba inferioridad racial. El esclavo en la sociedad africana existía antes de la llegada de los europeos al África Occidental como un comercio normal, en la que se podía venderse un esclavo a otra persona del lugar o a un extranjero. Esto, como es natural funcionaba con la complicidad de los dirigentes africanos de la época, el esclavo era considerado como una propiedad privada reconocida por las leyes. Para este autor, la explicación es simple, es que en África la propiedad pública de la tierra no producía renta, únicamente los frutos de ella, de allí la importancia de  la mano de obra esclava.

      La esclavitud según Díaz (2005) existía desde el mundo antiguo, era justificada por el Estado y la   Iglesia. En la Biblia aparecen episodios referida a la esclavitud de los hebreos por los egipcios, la de los babilonios a israelitas, la relación de amo-siervo era considerada como una justa gradación social, tesis sostenida por Aristóteles; pero no era un atributo exclusivo de la gente de piel negra. Para Díaz (ob. cit.): "La esclavitud del hombre por el hombre representa una etapa avanzada en el desarrollo de la Institución si se tiene en consideración que originalmente los cautivos eran, por lo general, condenados a muerte". (p. 17). Griegos y romanos de la antigüedad sostuvieron el criterio de que el sistema económico indo-europeo debería basarse en la explotación de esclavos. Las campañas militares grecorromanas en África dio paso a la entrada de negros africanos esclavos en Europa quedando reconocida como una Institución con vigencia dentro del Estado europeo.

     Según Hugh Thomas (1998), el historiador Heródoto comentaba la existencia de la trata  de negros por parte de los egipcios, sin embargo, no todos los africanos negros en el Mediterráneo eran esclavos. Díaz (ob. cit.) sostiene la tesis que tanto en Grecia como en Roma los esclavos eran cautivos proveniente de la guerra, la esclavitud representaba una de las principales instituciones de la antigüedad. Las tumbas prehistóricas del Bajo Egipto revelan que hacia el octavo milenio antes de Cristo el pueblo libio esclavizó una tribu de bosquimanos". Díaz, ob. cit., p.66). Sobre este tema, está de acuerdo también Eric Williams (2011).
     A principio del Imperio Romano uno de cada tres habitantes era esclavo, inclusive los esclavos jugaban un papel importante en el desarrollo económico del Imperio. La esclavitud de ningún modo debe ser entendida, al menos antes del siglo XVI, como sinónimo de inferioridad racial, el concepto de raza aparece en el siglo XIX europeo, ni por cuestiones relacionadas por el color de la piel. Eric Williams (2011), al respecto apunta, que el sucesor inmediato de la esclavitud del indio en América no fue el negro, sino el pobre blanco (siervos por contrato) o blancos vendidos por los dueños de los barcos, por incumplimiento de acuerdo al mejor postor. Profundizando este punto, señala Eric Williams (ob. cit.), lo siguiente: "La esclavitud no nació del racismo, más bien  podemos decir que el racismo fue consecuencia de la esclavitud. El trabajo no libre en el Nuevo Mundo fue moreno, blanco, negro y amarillo, católico, protestante, pagano". (p. 34).

     Siguiendo a Hugh Thomas (1998), apunta que en Sevilla en el siglo XV se podía encontrar igual que en otros lugares de España, moros y moriscos esclavos blancos capturados en la guerra de Granada o las del Mediterráneo. Los musulmanes, por ejemplo, creían justificada por el Corán capturar y esclavizar a cristianos. También habían hombres blancos esclavizados en Italia para esa época. De modo que la esclavitud negra, desde la antigüedad hasta el siglo XVI de ningún modo debe ser entendida como inferioridad racial, ni mucho menos por el  color de la piel. A partir de los  siglos  XV y XVI, con la "trata de negro" de los europeos con la complicidad de líderes africanos el concepto de esclavitud va a cambiar, no sin el respaldo de la Iglesia Católica, y los Estados europeos involucrados en el tráfico humano y los grandes capitales de Europa, en la que este último encontró en la explotación del azúcar una manera de justificar la esclavitud negra traída de África a gran escala, considerando además a la gente de piel negra como inferior para justificar esta aberración, en este sentido, la esclavitud negra de manera exclusiva no tiene precedente en la humanidad. Esta investigación se encuadra, desde los tres tiempos de la historia de Fernand Braudel, en el primero referido al tiempo de larga duración y estructural, debido puede ser analizado desde la antigüedad hasta la actualidad, es un fenómeno histórico que todavía tiene repercusión en nuestra sociedad actual.

Legitimadores de la Esclavitud Negra: Estado-Iglesia-Capitalismo

     El Estado, la Iglesia y el Capital han sido aliados en la justificación de la esclavitud negra promocionada a partir del siglo XV, creando todo un andamiaje teórico, para que de la manera más vil institucionalizarla, y considerar además la trata de negros como un gran emporio comercial justificado. La diferencia entre la esclavitud del mundo antiguo, con la practicada por los europeos a partir de la modernidad radica en que en la antigüedad el esclavo provenía de los botines de la guerra, y que algunos casos eran comercializados, en los tiempos modernos el esclavo negro se originaba del comercio indiscriminado, en la estigmatización de la gente de color, y el tráfico a gran escala interoceánico, patrocinada por toda una doctrina escrita por teólogos, eruditos, estadistas; toda una metanarrativa, creada, como diría Ángel Rama, por la "ciudad letrada". El estímulo principalísimo de la trata de negro, era, aunque no al principio, la producción de "oro blanco" de los árabes: el azúcar.

     La mayoría de los investigadores están de acuerdo que la caña de azúcar procede de Nueva Guinea de allí se extendió por Borneo, Sumatra e India, la literatura hindú la refiere cronológicamente 3000 años a. de C. Cristóbal Colón, en su segundo viaje en 1493 la introdujo en América, en la isla La Española (República Dominicana y Haití). En 1501 dichas plantas se extendieron por Cuba, Centroamérica y Suramérica. Este hecho va a ser trascendente, debido a que tiempo después su explotación va exigir, a gran escala, mano de obra para producir azúcar en el Caribe y América del Sur, que fue traída de África. La caña de azúcar encontró en la cuenca caribeña un clima apropiado, de allí que fue en esta región americana donde estuvo la mayor concentración de su cultivo y de población africana. Es por ello que la mayor parte de los especialistas en temas caribeños están de acuerdo que la esclavitud es clave para comprender el Caribe, a lo que yo le agregaría también, las plantaciones de caña de azúcar, dos caras de una misma moneda.

     El tráfico de esclavos negros desde África Occidental comenzó en el siglo XV (1441) por los portugueses, y se estima que desde 1492 a 1789, según André Gunter Frank  (1979) fueron traídos a América unos 13.750.000 esclavos negros del Congo, Angola, Benín, entre otras. El hombre paso a ser objeto de cambio, una mercancía más. En principio el monopolio de la trata de esclavos traídos de África Occidental la tenían los portugueses, pero esta no duró mucho tiempo. Hacia el siglo XVII se incorporaron al negocio España, Inglaterra, Francia y Holanda quienes se disputaban tal empresa. En principio un comercio ocasional, se convierte en una de las más gigantescas empresas de tráfico humano sin precedentes en la historia de la humanidad, en la que los negreros abastecedores eran los responsables de lubricar tan nefasta maquinaria. (Burgos, s. f.). Para Díaz (2005):

          ... el Negrero, el Estado y la Iglesia cooperaron con el afianzamiento de esta institución esclavista negra en Occidente. El negrero justificó su negocio acogiéndose a las doctrinas sostenidas por el Estado y la Iglesia. Arrancar al negro de las entrañas de África era una labor humanitaria y cristiana porque se estaba transformando un salvaje, un hereje, en un individuo capaz de disfrutar de los goces de la civilización occidental. (p. 18).

     Al respecto, cabe destacar lo señalado por Torres en Ministerio del Poder Popular para la Cultura/Centro Nacional de la Historia/Archivo General de la Nación (2010), la Iglesia Católica empleó  los conceptos de pecado y salvación  de manera discriminativa durante los siglos XVI y XVII, teniendo a la Biblia como criterio de verdad mezclada con imaginarios y leyendas antiguas empleados como práctica de la "teología de la sumisión", para imponer una filosofía de la servidumbre acompañada de mentiras y medias verdades, deformaciones y prejuicios, para dibujar una historia de un pasado oprobioso del negro. Siguiendo esta idea, Gil y Duque en Ministerio del Poder Popular para la Cultura/Centro Nacional de la Historia/Archivo General de la Nación (2010), señala:

          ... los sermones a los esclavos trataban de inculcar la sumisión, la conformidad y la obediencia abrirán el camino a los negros al paraíso, igualmente haciendo apología sobre los negros que eran descendientes directos de Ham Caín y otros personajes malvados de la Biblia; la predicación fue un instrumento de presión  ideológica muy importante en América del Norte, en donde la inmensa mayoría de los negros eran analfabetos. (pp. 39-40)

     Según Prieto en Centro Estudios del Caribe de la Casas de las Américas (2008), a fines del siglo XVI los iberos percibían que las sociedades se dividían  en dos grandes grupos: los menos civilizados, territorios habitados por seres primitivos en la extensa cuenca del Atlántico (Verde Mar de las Tinieblas) o (Mare Tenebrarum o Mare Tenebrorum) como  lo denominaban en la Edad Media  los europeos, y los más civilizados, sociedades clasistas con Estados y aristocracias y élites dirigentes de Europa Occidental.

     Eric Williams (2011), refiere que en el año 1455 el Papa Nicolás V le otorga al Rey Alfonso V de Portugal la Bula Romanus Pontifex en la que cede de manera exclusiva todas las islas, tierras, puertos y mares conquistados en las regiones que se encuentran desde los cabos de Bojador y de Nam a través de toda Guinea y más allá hasta la orilla meridional. Esta disposición papal es complementada con la Bula Dum Diversas (1452) en la que se autoriza a Alfonso V  de Portugal a esclavizar a los infieles de África Occidental. Según Valero (2004/2005), el tráfico de esclavos negros de África Occidental obedece a que 1493 Constantinopla cae en manos de los turcos otomanos interrumpiéndose el flujo de esclavo proveniente del Mediterráneo Oriental y alrededores del Mar Negro, razón por la cual los portugueses comienzan a traer esclavos a lo largo de la costa occidental de África.

     En este mismo orden de ideas, Alejandro VI, en Cortés (Comp.) (1971), dicta el 3 de mayo de 1493 la Bula de Concesión a los reyes católicos Fernando de Aragón e Isabel la Católica permiso para tomar posesión de las islas y tierras firme descubiertas y que se descubrieran en la misma forma y con las mismas gracias dispensadas a los reyes de Portugal en lo que a descubrimiento de África, Guinea y Mina. Este mismo Pontífice, el día siguiente dicta la Bula sobre el reparto de las tierras descubiertas entre España y Portugal, donde, entre otras cosas, se puede leer con lo siguiente:

          ... querías... proseguir del todo semejante empresa, i (sic) debáis con ánimo pronto, y zolo (sic) de verdadera Fé (sic), inducir los pueblos, que viven en las tales islas, i (sic) tierras, que reciban la Religión Christiana (sic)... i (sic) de plenitud del poderío Apostólico, todas las islas, i (sic) tierras firmes halladas i (sic) que se hallaren descubiertas, i (sic) que se descubrieran azia (sic) el Occidente. (pp.5-6).

     Más tarde, en 1531 el Papa Clemente VII en Cortés (Comp.) (1971), expide la  Bula Erección del Primer Obispado de Venezuela donde se puede leer lo siguiente:

           ... mediante la las nuevas fundaciones de pueblos, nueva gente se llegue a la Santa Madre Iglesia, y la confesión  de su Cristiana Religión, y de la  Fé (sic) católica se levante, extienda y florezca, y los naturales habitantes de ellos fortalecidos con la doctrina... (p. 56)

     Las disposiciones papales no cesaron y estuvieron presentes a lo largo de los 300 años de dominación colonial. A ellas se le suman las reales cédulas con un mismo propósito mancomunado: la dominación. El Rey Carlos IV de España por intermedio de Antonio Potier el 31 de mayo de 1789 en Cortés (Comp.) (1971) expide las "Disposiciones Regias para la Educación, Trato y Ocupación que había de darse a los Esclavos en las Colonias de España en América Real Cédula e Instrucción" (Código Negro), en el que, entre otras cosas expresa:

          Todo poseedor de esclavos de cualquier clase y condición que sea debe instruirlos en los principios de la Religión Católica y en las verdades necesarias para que puedan ser bautizados dentro del año de su residencia en mis dominios cuidándoles que se les explique la Doctrina Cristiana... (p. 179).

     No faltaron además juristas, teólogos, eruditos que trataran de justificar el derecho de esclavizar a los negros y su tráfico a América, y de su estigmatización. Torres en Ministerio del Poder Popular para la Cultura/Centro Nacional de la Historia/Archivo General de la Nación (2010), refiere que Alonso Sandoval, teólogo jesuita escribió en 1627 el "Tratado sobre la Esclavitud" donde expone que los descendientes de Caín son los negros, él y toda su generación están malditos, por lo tanto deben ser esclavos y siervos, el Creador les echó tizne en la piel (tez) como signo de castigo, y como castigo pertenecen a una cultura inferior y a una religión diferente a la cristiana. Sólo el agua bautismal volverá a sus ánimas blancas. Lo negro no es bueno.

     En esta idea Hugh, Thomas (1998) sostiene, que Alzurara Gomes Eannes, cortesano del hermano del Rey de Portugal (Enrique el Navegante) sostuvo la idea de que Ham Caín, su propio padre, Noé lo maldijo al verlo desnudo y borracho, por ello su descendencia se habían vuelto negra, formando parte de la tradición tanto cristiana como musulmana. En esta tesis, Gil y Duque en Ministerio del Poder Popular para la Cultura/Centro Nacional de la Historia/Archivo General de la Nación. (2010), apunta que Caín y otros personajes son las personas "perversas y malvadas" de la Biblia. La obra  Crónica del Descubrimiento y Conquista de Guinea y otros Relatos de Alzurara Gomes Eannes fue escrita en 1493 dedicada al Rey de Portugal donde sostiene la teoría antes mencionada sobre la maldición de Noé a su hijo Caín. Una tesis similar sostiene fray Juan de Torquemada en su obra "Monarquía Indiana" escrita en 1615, donde expresa la desigualdad racial como imposición divina.

     Thomas Hugh (1998) refiere que en 1576 el jesuita fray García Simaes —refiriéndose a África—, lo siguiente: "Aquí se encuentran todos los esclavos que se puedan desear y no cuestan nada. Con  excepción de los jefes, casi todos los nativos nacen  en esclavitud o son reducidos a esta condición al menor pretexto". (p. 549). Este autor refiere además que fray Martín Alfonso de Córdova (sacerdote agustino), en 1460 aducía que los bárbaros vivían sin ley y que los latinos eran quienes tenían la ley, por lo tanto podían capturarlos y hacerlos esclavos. Sobre este tema, refiere Bonfil Batalla (1990), la superioridad  natural que asumía el colonizador, no se limitaba a su convicción de que profesaba la única verdad, de esa convicción derivaba necesariamente en una afirmación de superioridad en todos los órdenes de la vida.

      El otro factor fundamental que impulsó la esclavitud negra en América, que encontró el respaldo del binomio Estado-Iglesia fue el económico. Eric Williams (1998), señala que la principal razón para la trata de negros, fue económica, no racial, no tenía que ver con el color de la piel del trabajador, sino con los bajos costos de su trabajo, aunque se empleó como retórica para justificarlo. No tiene que ver tampoco con el clima. Guerra (1998), sostiene:

          Cuba, Jamaica y Haití se convierten en los más poderosos centros del sistema de plantación del Caribe. Después del fracaso en las búsquedas de oro que costó la desaparición del indígena antillano, el azúcar adquiere gran estimación en el mercado europeo y necesitó de miles de africanos para constituir la fuerza de producción de las colonias esclavistas. (p. 60).

     Los dueños de las plantaciones apoyaron la idea de la Iglesia y del Estado para la justificación de la mano de obra esclavizada negra a bajo costo, y en gran número. El azúcar era una industria de esclavos negros explotada de manera extensiva, una solución económica en ciertas circunstancias históricas del problema de la mano de obra en el Caribe donde la caña de azúcar se aclimató de manera excepcional mejor que en otra parte de América. Eric Williams (2011), sostiene la idea de que sin la mano de obra esclavizada negra el desarrollo de las plantaciones de caña de Azúcar en el Caribe entre 1650-1850 no se hubiera  intensificado, ni tampoco la trata de negro. De modo que la esclavitud negra de la modernidad tiene como características esenciales el tráfico de hombres negros llevados de África Occidental a gran escala a América, mayoritariamente en el Caribe, no fue producto del botín de guerra como en la antigüedad, sino más bien resultante del comercio entre nativos y europeos, en la que el hombre pasa a ser objeto de cambio, el Estado y la Iglesia Católica crearon toda un metarrelato en la que expresa que el hombre de piel negro está maldito por Dios por ello deben ser esclavos.

Los Esclavos Negros del Middle Passage

     Derek Walcott (1992) refería en su Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura. "La Herencia Remota. Las Antillas: fragmentos de una memoria épica",  la travesía en el Océano Atlántico del comercio triangular de esclavos negros africanos: Europa-África América, en la que millones de africanos fueron embarcados para ser llevados al Nuevo Mundo, expresa, Walcott, en tono poético "la mar gime con los ahogados del Middle Passage, con la matanza de sus aborígenes: caribe, arahuaco, taino... el genio antillano está condenado a contradecirse, es un sinónimo de los pedazos separados del continente originario". (p. s/n.). A este respecto, González Ñánez en Universidad de Magdalena (2008), refiere que el número de esclavos traficados hacia América, fue mayor en el Caribe y en el golfo de México. El Caribe para entonces se convirtió en una suerte de "Mar Mediterráneo americano", que tuvo, no el único, pero sí su principal suscitador de demanda de mano de obra esclavizada negra africana, el cultivo de la caña de azúcar en las plantaciones.

     André Gunter Frank (1979), señala que desde la costa de Angola a los puertos de Santo Tomé y América se transportaron 3.000.000 de esclavos, trayendo como consecuencia que las zonas más pobladas de África como el Congo, Angola en el siglo XVII estaban despobladas. En el siglo XVI-XVIII  y XIX en el golfo de Guinea y el valle de Mozambique, se habían desarrollado estados militares basados en el comercio de esclavos negros. El ciclo comercial o triangular intercontinental Europa-África-América, partía desde Europa hacia África Occidental a donde llevaban productos para ser intercambiados por el ébano negro que posteriormente eran vendidos en las plantaciones del Caribe (mayoritariamente), y desde este lugar se llevaban para el viejo mundo principalmente azúcar, tabaco y algodón. Las plantaciones de caña de azúcar, según Eric Williams (2011) requerían  grandes contingentes de trabajadores baratos convirtiéndose de esta manera las pequeñas granjas en bastas factorías de magnates capitalistas  absentistas. Los ingleses, en estos menesteres jugaron un papel de importancia, la primera expedición inglesa de tráfico de esclavizados negros de África fue protagonizada por Sir John Hawkins en 1562 para ser vendidos en las Antillas. Hacia 1660, apunta Eric Williams (ob. cit.), terminada la guerra civil en Inglaterra, ya estaba lista para emprender el negocio comercial de la azúcar y el tabaco en el Nuevo Mundo, el cual se estima que fueron transportados 303.737 esclavos negros entre 1783 y 1793 (una década) hacia el Caribe, traídos de Senegal, Costa Dorada, Nigeria y Dahomey. El comercio británico, impulsó, como nunca antes, la exportación de esclavos negros para impulsar el rentable comercio de la azúcar, "...los negros, la más importante exportación de África, y el azúcar, la más importante exportación de las Antillas". (Eric Williams ob. cit.,  p. 100).

     Según Guanche (2006) en Centro de Estudios del Caribe de la Casa de Las Américas (2007), refiere en relación al tráfico de esclavos lo siguiente:

           ... el tráfico transamericano y caribeño, como proceso complejo y diverso estructuralmente relacionado con el poblamiento de los espacios continental e insular, y con el crecimiento socioeconómico de las colonias  y en dependencia de los conflictos bélicos de las metrópolis europeas. (p. 224).

     Este autor (ob. cit.), además de lo señalado sostiene la tesis de que el territorio de las actuales Islas Vírgenes estadounidenses, cuando eran colonias danesas, también arribaron esclavos a Cuba, ya que Dinamarca había colonizado Saint Thomas desde 1666 y durante el siglo XVIII  las islas prosperaron  como centro de comercio de esclavos y de la producción de azúcar. Siguiendo a Guanche (ob. cit.):

          Estos esclavos podrían ser traídos  de cualquiera de los puertos de transito y distribución de esclavos. En la costa Atlántica, bien podían venir de los barcos que depositaban su mercancía en La Habana y eran redistribuidos hacia Veracruz y Campeche (Nueva España); bien los que eran depositados en La Guaira y Cumaná para ser redistribuidos a través de Cartagena de Indias (Nueva Granada); bien los que eran depositados en Buenos Aires y Montevideo (Río de la Plata) y luego reembarcarlos hacia Rio de Janeiro. En la costa del Pacífico, los que eran desembarcados en Acapulco y luego redistribuidos en Panamá, Lima, El Callao y Valparaíso. (p. 227).

     Ahora bien, del tráfico transamericano y caribeño de negros africanos esclavizados existe documentación en diarios de la época cubanos sobre su comercio, donde se describen, como en los hoy "avisos clasificados" de los periódicos sus oficios y procedencia, muchos de ellos no tienen que ver directamente con las actividades en las plantaciones de caña de azúcar , pero cabe destacar, que las plantaciones de este rubro requería el empleo de mano de obra de diversos oficios como cocineros, lavanderas, barberos, entre otros, para poder asistir a los grandes contingentes de trabajadores esclavizados de las haciendas en su cultivo directo. Sobre este particular, Guanche (2006) en Centro de Estudios de la Casa de Las Américas (2007), refiere documentación de la época de los negros africanos esclavos que se ofrecían en diarios de La Habana, Cuba. Referiré algunos casos, sólo para ilustrar:
     -Papel Periódico de La Habana del 17 de marzo de 1791 ofrece en venta un negro inglés cocinero, barbero y peluquero.

     -Papel Periódico de La Habana del 19 de agosto de 1792 ofrece en venta un negro procedente de Jamaica de oficio albañil y carpintero.

     -Papel Periódico de La Habana del 27 de agosto de 1795 ofrece en venta mulato llamado Justo de oficio zapatero procedente de Caracas.

     -Papel Periódico de La Habana del 17 de mayo de 1799 ofrece en venta a un negro procedente de Santo Domingo de oficio albañil.

     -Papel Periódico de La Habana del 9 de diciembre de 1802 ofrece mulato calesero procedente de Cartagena de Indias.

     -Diario del Gobierno de La Habana del 22 de septiembre de 1810 ofrece en venta un calesero procedente de Mérida, México.

     -Diario del Gobierno de La Habana del 2 de octubre de 1814 ofrece negro panadero oriundo de Cartagena de Indias.

     -Diario del Gobierno de La Habana del 6 de enero de 1818 ofrece en venta un negro de Santo Domingo de oficio sastre y calesero.

     -Diario del Gobierno de La Habana del 18 de julio de 1828 ofrece en venta una mulata de Guatemala de oficio lavandera.

     Sobre la mano de obra empleada en las plantaciones de caña de azúcar cabe citar al historiador costumbrista cubano Cárdenas y Rodríguez (s. f.) en  Bueno (Comp.) (1985) quien  expresa sobre la mano de obra empleada, el ingenio, predio, hacienda o finca, son tierras cubiertas de caña, con las casas, las máquinas, los hornos, para elaborar la azúcar, que requiere además, un administrador, refaccionistas, operarios, artesanos, capataces, mayorales, sembradores, carpinteros y operarios de máquinas... 

     El comercio de la esclavitud negra impulsó el cultivo de la caña de azúcar en las plantaciones y la producción de azúcar;  y ésta a su vez,  impulsó además  la industria naval, y al desarrollo de puertos tales como Bristol, Liverpool y en Inglaterra. El comerciante  de la azúcar se ubica entre los capitalistas más poderosos de la época mercantilista, y va a ser la base en este país de la Revolución Industrial. De modo que el tráfico de negro a gran escala obedeció a razones económicas, fue determinante también para que Inglaterra, una vez agotado este modelo económico decidiera abolir la esclavitud entre sus dominios en las Indias Occidentales. A este respecto, Adams Smith citado por Eric Williams (ob. cit.), refiere: "La experiencia universal demostraba de manera concluyente que el trabajo hecho por esclavos, aunque parezca que solo su manutención es, en fin de cuentas, el más caro de todos". (p. 32). Esto naturalmente ocurrió en la medida que la Revolución Industrial cristalizó, tesis sostenida también por Adams Smith.

     Ahora bien, mi interés en este punto tratado aquí, además de lo ya expuesto, y de lo que han expresado muchos autores en la literatura en relación a las atrocidades sufridas por los esclavizados negros en las plantaciones de caña de azúcar, que es cierto, es sostener además la tesis que las plantaciones fueron también espacios donde de manera solapada estuvo viva su cultura, la cual nunca fue aniquilada como muchos autores creen, lo que sí es cierto que ha pasado por un proceso que Adolfo Colombres denomina hibridación cultural expresada en la religión, el arte, la gastronomía, la danza, etc. El triangulo comercial Europa-África-América culturalmente hablando, constituye, de acuerdo con Rojas Mix (1991) los tres abuelos de América expresado en la metáfora de Juan Indio, Juan Negro y Juan Español, que se refiere a los tres continentes y su cultura, las cuales ni la india ni la negra fueron exterminada ni a "cristazo" como diría Miguel de Unamuno a través del proceso de evangelización, ni con el intento de reproducir en suelo americano a través de la de la endogamia de educación familiar y escolar de los hijos en la sociedad receptora los aspectos de la cultura europea. No se impuso de manera absoluta.

     La prueba más fehaciente la expresa Araújo (2007) en Centro de Estudios del Caribe de la Casa de Las Américas (2007), de esta manera, el mar andrógino, la mar de Poseidón y es Afrodita, es Olokún y es Yemayá (deidades de la religión yoruba), el primer experimento capitalista en el mar, el encuentro de África, Asia y Europa, de encrucijadas y de puentes, un momento histórico y filosófico, un cuerpo literario que se ha nutrido de un saber ancestral, invocando a panteones idénticos pero disímiles, a Erzulie (diosa reina del vudú), Krishna (India) y Oshún ( esta última deidad de la religión yoruba). Esta acertada descripción del Caribe refleja que la trata de negro no solo fue "plantaciones, sufrimiento y explotación humana", sino  que estuvo presente en el espíritu de cada esclavizado sus raíces, y que nunca fueron aniquiladas del todo su cultura remota.

     En América y el Caribe la presencia africana materializada en los negros esclavizados traídos durante los siglos que van del XVI al XIX  ha estado latente a lo largo del período colonial, su legado valioso e importante, que sin él es imposible dar una explicación lógica de lo que somos hoy en Nuestra América. Al respecto Guanche (2006) en Centro de Estudios del Caribe de la Casa de Las Américas (2007), lo expresa magistralmente de esta manera:

              La complejidad del Mediterráneo americano, desde diversos puntos de vistas, también hay que valorar en cuanto al legado africano y al contacto intercultural de los países que participaban en calidad de metrópolis coloniales, no sólo por la entrada directa desde el gran granito arqueozoico que es África, sino desde el reiterado tráfico entre el continente americano y las islas del Mar Caribe, y especialmente entre las propias islas, donde se intercambiaron lenguas, imaginarios, creencias, tradiciones, costumbres, concepciones económicas, filosóficas, religiosas y otras muchas relaciones humanas que sirvieron  de simiente a la diversa amalgama cultural de nuestros días. (p. 245)

     En atención al autor citado, Guerra (1998), refiere de manera esclarecedora referente a la cultura africana en tierras americana de suma importancia a tal punto que se llegó a africanizar las imágenes católicas, se llegó a pintar de negro el rostro de la Virgen del Rosario y así fue que pudieron sobrevivir las hermandades  de hombres negros en América.

Candombes Plantaciones de azúcar y Manifestaciones Culturales

     La palabra candombe es un término de origen negroafricano que significa (pueblo angoleño), es una manifestación cultural que surge en la Época Colonial como modo de comunicación entre los esclavizados negros en las plantaciones y haciendas y se bailaba desde el Cono Sur hasta los predios del mar Caribe y las costas del continente americano. Fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Forma parte de las sociedades creadas por los grupos étnicos africanos como un fenómeno del trasplante del negro en América, constituidas en prácticas de culto religioso, de manifestación cultural, cuyo trasfondo sociológico era la voluntad férrea de conservar la identidad africana en suelo foráneo, aunque el sistema esclavista buscaba borrar la cultura de los negros esclavos en América. Se expresaban con él ciertos ritos y ceremonias ancestrales disfrazadas con aspectos cristianizados donde se tocaban tambores y se cantaba a la manera de África rememorando ceremonias y antiguas y danzas.

     Según Guerra (1998) este tipo de sociedades o cofradías se le conoce en Cuba como cabildos; en Argentina y Uruguay Candombe; en Brasil Confrarias, de allí el vocablo cofradías. Estas manifestaciones culturales eran común en Santo Domingo y República Dominicana, en el Perú y en el continente, su raíz bantú fue predominante, estas asociaciones tuvieron una influencia religiosa de la fe católica, sus actividades tenían un trasfondo de tipo profano. Por ejemplo, sólo para ilustrar en las festividades de la Adoración de los Reyes Magos (6 de enero) aparecen en ella figuras típicas africanas que encarnaban personajes enmascarados de sus panteones religiosos: hechiceras, brujos, diablos y la jerarquía  religiosa de la etnia africana. El día de los Reyes se celebraba en Cuba, Buenos Aires, Montevideo, Mar de la Plata y Lima de modo ostentoso, y fue la más solemne expresión lúdica que tuvo el negro en suelo americano hasta fines del siglo XIX, que con la abolición de la esclavitud, esta tradición entró en decadencia.

     En relación a los cabildos cubano, Bachiller y Morales (s. f.) en Bueno (Comp.) (1985), señala:
... los cabildos de africanos, si africanos hubiera en edad de bailes...Tenían sus tangos en las orillas de la ciudad un día a la semana. El gobierno les reconocía sus capataces y se formaban reglas que guardaba el escribano de cabildo; no se les permitía llevar fetizos, ni el baile de la culebra; ni nada que recordase la idolatría y por lo regular elegían un patrono de nuestro calendario cristiano. El día de Reyes, los esclavos del rey, que eran muchos en toda América, iban a pedir a la representación  de su amo el aguinaldo y luego entraban en el patio de los demás cabildos... los negros criollos cubríanse el rostro y casi siempre con los congos asistían a las fiestas... siempre fueron prohibidos los ñáñigos. (p. 331-332).

     La principal confraria en Brasil tenía una íntima conexión con la ceremonia de la coronación  de los reyes negros que se funden con la supervivencias totémicas en las fiestas populares que se corresponden con las tradiciones religiosas populares de las luchas de moros y cristianos esparcidas por toda América por las congregaciones encargadas de cristianizar a los infieles indígenas y africanos. Cabe destacar en este punto que las colonias inglesas y holandesas eran menos permisivas  para este tipo de festividades que las españolas y portuguesas, sin embargo no se pudo borrar e impedir estas tradiciones que aparecen de diferentes formas y raigambre de africanidad, con modificaciones que se pueden visualizar con ciertas variantes en Jamaica, Trinidad-Tobago, Curazao y demás islas del Caribe a través de ritos, funerales, fiestas navideñas y de carnaval.

La Danza, el baile y la Música en Las Plantaciones de Caña de Azúcar

      Las plantaciones de caña de azúcar, y otros cultivos en general, no son, en términos absolutos lugares de explotación y sufrimiento de los esclavizados negros africanos. Fueron además espacios para la danza, el baile y la música. Carrió (2014), en sus Crónicas Costumbristas Cubanas expresa que los esclavos dedicados al corte de caña de azúcar que se hacían en los barrancones coloniales en Cuba hacia 1873 los negros saltaban de manera infatigable bajo el tinglado del ingenio, tocaban guitarra bajo el follaje de plátanos.

     En la Cuba colonial, señala Carrió (ob. cit.) los bailes de cuna eran conocidos en los barrios pobres, protagonizados por las mulatas del rumbo, quienes bailaban las danzas exóticas: la culebra, el papalote, el toro y el dengue, estas mulatas eran las reinas de estos bailes populares por su don y sabrosura, no faltaban los jóvenes criollos de familias decentes y acomodadas, blancos (petimetres) que se involucraran con la gente de color en estas diversiones. Por esos días se llegaron a formar escuelas de baile.  En relación al baile de la culebra, apunta Betancourt (s. f.) en Carbonell y Rivero (1928) en Bueno (Comp.) (1985), data del Descubrimiento de América cuando la formación de La Habana, en el barrio del Ángel donde se le erigió un templo a San Rafael, donde cada año se celebraba "Las Tortillas de San Rafael", una feria  tributo al santo, una de las más esplendidas del Sancta Sanctorum que amalgama el hecho del Descubrimiento de América y del maíz como símbolo de la civilización india.

     Refiere Baralt (s. f.) en Bueno (Comp.) (1985),  unas escenas campestres de bailes de negros que describe de esta manera: "en el mar de las Indias, o en la isla de Cuba en el mar de las Antillas a la entrada del golfo mexicano, el negro del campo, separado de la civilización, baila siempre su tango como lo bailaba en África...". (p. 154). Continúa Baralt (ob. cit.), los negros enseguida forman un círculo de dos o más de fondo y los hombres lo encierran  en otro exterior, el único instrumento que se usa en estas fiestas es una especie de tambor de un solo pedazo de madera de 4 pies de largo de forma irregular, cónico y hueco hasta la mitad. El canto y el baile para los negros son dos cosas íntimamente unidos.

     Profundizando este tema, Suárez (1840a.) en Bueno (Comp.) (1985), escritor costumbrista cubano refiere que en los ingenios dos negros mozos cogieron dos tambores, los demás encendieron el fuego en el suelo con paja seca y bailaron cada quien por su lado, los negros presentes en el ingenio, cerca de los tocadores, bailaban un negro con una negra, uno en frente del otro, los otros, los acompañaban palmeando y repitiendo acordes al estribillo que corresponden a la letra de las canciones que dos viejos entonaban. Cada ingenio, cada cafetal tienen sus canciones particulares de los tonos y de las letras. Hay tonadas que nunca varían, porque fueron compuestas en África y vinieron con los negros a América.

     Este autor (1840b.) en (ob. cit.) describe los domingos en los ingenios como momentos en que los negros esclavizados entonaban canciones y bailaban llenos de júbilo, andan siempre alegres, el rostro placentero, engalanados, siempre dispuestos a reír, cantar y bailar. Suárez (1853) expresa una estampa de la casa de los trapiches, en donde los cantares eran alegres, estrepitosos. Un viejo juntador de caña, entonaba unas notas en voz baja, y jóvenes varones y hembras repetían  estribillos; no hay lugar en los ingenios que no se entonen canciones alegres o tristes, canciones en recia faenas, donde cantaban incansablemente. Este mismo autor hacia 1859, escribe que los ancianos cantaban canciones y los otros negros respondían estrepitosamente, cantaban toda la noche, se oía el crujir del trapiche y los cantos de negros. En estos trapiches tenían cementerios desde su fundación donde se entonaban también canciones ceremoniales.

     Muchos de los bailes de negros, apunta Betancourt (s. f.) en Bueno (Comp.)  (1985), las danzas son acompañadas por clarinetes y cornetines, mezcladas de zapateo y tango, el baile para todos los negros es una costumbre, su segunda naturaleza. Se baila también, según Bachiller y Morales (s. f.) en Bueno (Comp.) (1985) "... el danzón de origen africano". (p. 149). Quiero referir en este espacio lo señalado por Francisco de Paula Gelabert (s. f.) en Bueno (ob. cit.), en relación a los "bailes de las mulatas de rumbo" y de las "rumbas" (fiestas), que deben su fama a estos menesteres, es decir a que gozan de esta manera y en estas circunstancias. Estas mujeres son trigueñas zandungueras o sandunguera (la frase sandunguera es del investigador, en el texto original aparece con z), es decir atractivas, que bailan en estas rumbas con arpa, violín y flauta, hasta más no poder, las danzas se suceden una tras otras, se baila sin tregua y sin descanso. Estas mujeres eran además arrogantes y de mucho aparentar.

     Apunta Villaverde (1842) en Bueno (Comp.) (1985) a estos bailes, lo siguiente:
          ... mujeres y hombres, los que poseen fincas de campo y carruajes... que han de transportarlos de aquí conducen  todas las noches del cafetal, e el ingenio al baile del pueblo y otros... todo es alegría, todo bullicio en los campos... cada cafetal, cada ingenio, cada pueblo, es centro de una diversión continua: diversión tanto más brillante y bulliciosa... (p. 175-176).

     En este contexto, cabe citar a Aniceto (2014), costumbrista cubano, quien refiere que la tradición de los primeros cuatro músicos aparecidos en Cuba, en la que figura la mulata horra (libre) Micaela Ginés, ejecutante de la vihuela, instrumento parecido a la guitarra, cuyo trabajo era muy bien cotizado y solicitado en la Cuba de la época. Esta negra junto con Catalina Guzmán (horra) también, figuran en la historia cubana como una de las primeras vecinas de la Villa de San Cristóbal de La Habana, que así se llamaba, La Habana, en el siglo XVI.

     Para Guerra (1998): "Las danzas en pareja o en grupos femenino o masculino van desde los rituales eróticos de fertilización y de travestismo con formas mágicas, hasta las danzas de cortejo, diversión y entretenimiento entre los jóvenes al ritmo del palmear de las manos o tambos. Según este autor en los africanos en América a pesar que se les prohibió las reuniones, las mezclas de las diferentes razas; el trabajo extenuante y el desarraigo, el maltrato, y la agresión en contra de la identidad individual y colectiva del negro africano y su cultura de valores, a pesar de todo esto, pudo mantener y reconstruir su identidad, sino étnica al menos racial,  y fue gracias al factor religioso, la danza, el baile y los cantos; siendo estos últimos, la expresión más genuina de la literatura oral que dejó la primera generación de esclavos para las generaciones futuras. De esta manera el Rey Azúcar pasó a ser vasallo de sus súbditos los esclavizados negros de las plantaciones de caña de azúcar.

La Religiosidad en las Plantaciones de Caña de Azúcar

     Según González en Ministerio del Poder Popular para la Cultura/Centro Nacional de la Historia/ Archivo General de la Nación (2010) en el barco negrero venía su cultura, religión, idioma, que subsisten de una manera u otra a lo largo de los siglos. Los tambores, la danzas y las ceremonias llegan bajo el manto del vudú de Benín (Dahomey). Vienen también las técnicas de fabricación de sus instrumentos musicales, en la que su ingenio cobra vida en América. Por ejemplo la marimba es el antepasado del xilófono africano construidos con materiales distintos. Emplean para hacer instrumentos musicales cilindros, conos, barriles, cueros para ser las prácticas religiosas africanas, siendo el más típico y conocido: el tambor.

     La religiosidad de antecedente africano en Cuba la santería o Regla Ocha-Ifa, Regla de Palo Monte, las prácticas arará, el vodú, el yedrismo, las sociedades Abakua, entre otras, se han desarrollado principalmente a través de prácticas de transmisión oral de su saber como mecanismo de legitimación de sus practicantes. La existencias de cofradía abakua a la ñáñigo data de 1836, según Menéndez (2008), sin embargo la población africana que hoy conocemos como de ascendencia yoruba, llega a Cuba, masivamente en la segunda mitad del siglo XIX, insertada en la estructura sociocultural conformada por las plantaciones. El Vudú, según González; Soriano en Ministerio del Poder Popular para la Cultura/Centro Nacional de la Historia/Archivo General de la Nación (2010), una religión de resistencia e insurgencia, basta recordar tan solo a los jacobinos negros en el proceso de independencia  Haití, quienes estaban vinculado a esta religión.
     Los cabildos o candombes o Confrarias fueron espacios en Cuba establecidos para los negros y mulatos libres en las ciudades. Las modalidades religiosas de origen africano, siempre perseguidas y vilipendiadas, y en permanente estado de construcción fueron como vehículo de sobrevivencia a los embates internos, seguidas y acompañadas del ruido de los tambores como una manera reflexiva de negación y réplica contra de los símbolos de grupos dominantes, expresada en la forma como los fieles reinventan  sus propias formas de religión, como la conciencia de su cultura, como sinónimo de rebeldía, indisciplina, desobediencia, desacato, burla e insurrección.

     Las religiones cubanas se han elaborado, como otras tantas expresiones de la cultura popular, sobre las bases de diversos elementos comunes vinculados con la cotidianidad independientemente de la posición social de los individuos que en ella han participado históricamente. Existe una estrecha relación entre danza y religiosidad, sólo para ilustrar me referiré a los "diablos danzantes del nuevo mundo", que, no obstante, gozan de diversas expresiones en las distintas regiones y localidades de América Latina y el Caribe. La figura del "diablo medieval", adquirió una connotación distinta en América creándose una nueva tradición popular como producto del proceso de hibridación y sincretismo pluricultural. Los diablos del Corpus, según Guerra (1998), con sus maravillosas danzas, introdujeron  un capítulo nuevo en la cultura popular de América Latina y el Caribe con las figuras enmascaradas que prefiguran la imaginería del maligno, que por cierto figura ya desde 1595 en el Corpus de Caracas, en la que existía para la época alguna danza con un amplio escenario de diablos, diablitos y diabladas, en los que la danza ocupa un papel primordial. (J. a. Arrom, 1983 citado por Guerra, 1998).

     En este contexto cabe citar a Fernández Carrillo (s. f.) en Bueno (Comp..) (1985)  lo referente a la religión ñáñigo proveniente de África Central llegada a Cuba, introducida por los primeros negros de nación carabalí que vinieron a esta isla a trabajar en las plantaciones, quienes para librarse de la fatiga del trabajo del campo comenzaron a formar cabildos (candombes o Confrarias) constituyéndose en asociaciones de africanos.

     Los ñáñigos se dividen  en grupos llamados "tierras", la más antigua gobierna a las otras, reconocen su autoridad superior llamada Macombo en la que reside el poder absoluto, y en los otros dos cargos inmediatos: el Illamba y el Isué. El  Macombo no se comunica con todos sus súbditos, él es el acta sagrada en que se soporta el ñañiguismo, sus esperanzas, sus aspiraciones y su fe. El templo ceremonial de la religión ñáñigo se llama cuarto. El Macombo lleva la bandera en las fiestas y procesiones, rara vez su principal símbolo de su culto lo sacan en procesiones, y cuando sucede, se emplea un ritual expreso. Esta religión era considerada por la Iglesia Católica como diabólica, estaba prohibido, sin embargo de una manera encubierta con el santoral católica siempre estuvo presente en los ritos de los negros.

Conclusiones

     La diferencia de la esclavitud negra africana con la conocida desde  el mundo antiguo  hasta la Edad Moderna radica, que antes del siglo XV-XVI, es que cualquier persona podía ser esclavizada independientemente del color de la piel o raza, era producto de los botines de guerra en la que el prisionero tenía dos alternativas frente sí: morir o ser esclavo. Innegablemente que en algunos casos se comercializaba con ellos, pero no era un propósito en sí mismo. La modernidad introdujo la "trata de esclavos negros" traidos de África, que no procedían en su totalidad de la guerra sino mayoritariamente de su comercio, pasando a ser el hombre objeto de cambio como cualquier mercancía. Esto condujo al comercio a gran escala intercontinental del tráfico humano que no tiene su igual en la historia de la humanidad. A diferencia de la esclavitud antes del siglo XV, la que se inicia a partir de este siglo, se fundamenta en la maldición bíblica de la raza negra, que contó con la argumentación teórica de clérigos, catedráticos, eruditos, de la época patrocinio del Estado y la Iglesia Católica.

      Estado e Iglesia tuvieron un aliado, que quizá fue causa principalísima, en la llegada a gran escala de seres humanos procedente de África, la participación del capital europeo en la producción de azúcar, la que demandó en las grandes extensiones de plantaciones de caña de azúcar, más que en cualquier otro rubro,  un número importante de mano de obra  esclava para trabajar en ellas, a tal punto que el África Occidental quedó casi despoblada para el siglo XVIII. Esta es quizá la disertación más sencilla que a simple vista, y  la ardua y tratada explicación del martirio que vivieron estos seres humanos en el proceso de explotación humana que no tiene homólogo en el devenir humano; en la que se echó mano al intento de destrucción de su cultura y la imposición de otra muy ajena a su mentalidad y concepción del mundo, y que por tiempo se pensó que había sido aniquilada. Pero solapadamente como mecanismo de resistencia para mantener su legado ancestral, encontraron en la danza, el baile, la música y la religión, no sólo un mecanismo de sobrevivencia física, sino el más fundamental: el espiritual, que en nuestro tiempo, es uno de los legados culturales  pluriversales, como aporte a la humanidad.

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 Muestra Visual 
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Jaime Rolingson. Barcelona, Edo. Anzoátegui. Carnaval del Callao (2017). Colección y fotografía Manuel Bas, Caracas, Venezuela.

Jaime Rolingson. Barcelona, Edo. Anzoátegui. Diablos Danzantes (2013). Colección y fotografía Manuel Bas, Caracas, Venezuela.

Jaime Rolingson. Barcelona, Edo. Anzoátegui. Parranda de San Pedro (2015). Colección y fotografía Manuel Bas, Caracas, Venezuela.

Edición Digital: Eduardo Daniel Palmera Gómez
Los Teques, Edo. Miranda, Venezuela, 22 de Septiembre del 2017.

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