jueves, 15 de abril de 2021

UN PARAÍSO Y DOS MENDIGOS PARA GEORGES ANGLADE

 

UN PARAÍSO Y DOS MENDIGOS  PARA GEORGES ANGLADE

 

Manuel Bas

Dr. en Cultura y Arte para América Latina y el Caribe

Instituto Pedagógico de Caracas

 

 

manuel.bas@hotmail.com

Caracas, D. C., Venezuela

 

“Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañado” (Mark Twain).

 

     En el Caribe, el cuento, de procedencia oral, es un género literario muy aceptado. Recorre, de boca en boca la comunidad como un rotativo oral, que va casi a la par de la cuentística escrita. No nos extrañe, que muchos de los escritores de este estilo literario y de otros de ficción, utilicen la combinación de textos oral y escrito, es decir la hipertextualidad en sus creaciones. El cuento verbal en el Mar Mediterráneo Americano, cuenta con un complaciente público que goza de eventos, donde es narrado por los cuentacuentos, que dan comienzo con la expresión ¡Krik!; a la que el auditórium responde ¡Krak!, en señal de que están prestos para oír. Tan particulares y tan emotivas expresiones dentro de la cuentística caribeña so pretexto para el título de la obra: Varios autores. Krik… Krak… Cuentos de las Antillas, que nos ofrece Monte Ávila Editores Latinoamericana publicada en el año 2010.

     El cuento seleccionado del grupo de 15, es el de  Georges Anglade (Haití, 1944-2010), el último en el orden como está dispuesto en el libro, titulado: Dos mendigos en el paraíso, título por cierto algo irónico y realista a la vez, debido que las circunstancias de mendicidad, de ningún modo es algo paradisiaco; pero sí, la jugosa calle donde están apostado a diario, como los zamuros comiendo de todos pero nadie come de ellos. Se trata de dos haitianos mendicantes, vestidos a la usanza invernal, que a diario piden limosna en la calle de Sainte-Catherine en pleno centro de Montreal, Canadá, a quienes, sobres sus espaldas, para el otoño, pesa la sentencia por parte de las autoridades, de ser sacado de la jugosa y rentable calle nombrada. Ambos, ante una situación tan preocupante, deciden hacer una apuesta: ¿Quién logra la mejor limosna?

     Presumen, los pordioseros, que debía ser una apuesta entre caballeros. Se dirigen, al día siguiente, un sábado primero de octubre, a la estación del metro Berri-Uqam, momento de celebración del Día Internacional de la Música, gracias a la destacada actuación del violinista Yehudi Menuhin en 1975. Día por cierto en la que los gendarmes, andan mano floja con los artífices de la pedigüeñería, y éstos se siente en el paraíso, debido a que los hombres responsables del orden público se hacen la vista gorda con los pendienteros. Dichos hombres de calle, trazan su estrategia de marketing, que consistía, en primer término, respetar lo acordado. Fijan sus “reglas”, para ir a la caza del águila, consistente en el reparto equitativo de los vagones del tren que se dirige hacia estación Henri-Bourassa, al norte, donde se apostarán desde el mediodía hasta las 5 de la tarde. Se repartieron 4 vagones para cada uno, de los 9, dejando el vagón del medio como zona limítrofe de sus acciones de chanza y picardía.

     Uno de ellos, no sé por qué razón olvidó, que el pacto que habían hecho no era entre caballeros, sino entre rufianes. El que apuesta generalmente, si se trata de los hijos de Arneo, deben considerar que están cimentado el acuerdo en arena movediza. Que la ventaja y la chanza, son sus mejores aliados ¿Jugar limpio? Ni en sueños. Comienza el torneo de pedigüeñería, uno de los contrincantes le dio una paliza al otro. La trampa de uno casó 300 águilas ($); la del otro, apenas 3. Tres dólares ($). Fue una competencia aparentemente justa. El problemas es, que las apariencias engañan ¿Hubo justicia? ¿Respetaron lo pactado? To be, or not to be. He aquí el dilema. No. No respetaron lo acordado, al menos una de las partes.  

     Lo cierto de esta perogrullada, es que todo pacto se sirve en la mesa del respeto mutuo, cosa que no ocurrió, al menos por incumplimiento de una de las partes. La otra, esperaba de manera esperanzada que se iba a cumplir lo acordado. Recordemos, que la esperanza es un estado de fe y ánimo optimista que sin ella las vidas de las personas se desplomarían. Recordemos además, que en la caja de Pandora estaban todos los males de la humanidad, pero en el fondo de ella estaba la Esperanza. Tenía la esperanza, uno de ellos, que el otro obraría bien. Cosa que no ocurrió. Lamentablemente, muchas personas morimos sin conocerla; a los males de Pandora, sí.

     Lo cierto de esta historia de artimañas es que hubo un ganador, feliz con su victoria, un tramposo de oficio ganador y un perdedor; y otros muchos involucrados, también perdedores, debido al engaño y la mala fe de que fueron objeto. A veces, sin saberlo, nos involucran en cosas, ajenas a nuestra voluntad, por estar inocente de sucesos que no estuvo al frente de nuestro faro que nos guíe. Sabemos, que el día antes, el vencedor armó la trampa casa águilas, esta fue la antesala de su triunfo, que definitivamente, le iba a dar la ganga necesaria para obtener los resultados que obtuvo. Se instala en la estación elegida, se coloca la máscara de Tartufo y actúa. Ruega, ruega, ruega… que lo ayuden, a todos los transeúntes, viajeros, diciéndoles que era un recién llegado, un exiliado y un refugiado político. Así estuvo ese santo día antes de llevarse a cabo la apuesta. Se lo decía a todos los que pasaban frente a él.  Soy un perseguido político… de mi país Haití.  Por tal motivo era ampliamente conocido por los que iban y venían por la estación referida. Logró la simpatía de las personas. Cosa que no hizo el otro pedigón.

     Repetía una y otra vez con un eco sin fin, me marcho definitivamente del país y que debía para ello completar el dinero requerido para su pasaje de ida, sin posibilidad de vuelta. Lo repetía hasta saciedad como un mantra. La gente que lo escuchaba se comió el cuento. Los viajeros se condolían de Él. Esta fue su gran ventaja sobre el otro mendigo, para colocarse el laurel del triunfo de tan ignominiosa apuesta. La moraleja de este cuento, que por encima de la necesidad de pedir; debe estar la de trabajar. Las apuestas no son deportes. Esta gente siempre actúa a la guasa. Espera de las personas todo, y  de ellos, las gentes,  nada. El pícaro sale todos los días a la calle a buscar su cándido inocente.

     No olvidemos nunca los que nos dice Quevedo en La vida del Buscón llamado don Pablos, que Pablito busca licencia para venirse de España a la América, cosa que obtuvo. Se vino con la creencia de que mudando de lugar, mudaba de condición, cosa que no ocurrió. Nos cuenta Enrique Bernardo Núñez, en su libro Don Pablos en América, que fue tan embaucador, y quizá más, que cuando estuvo en el viejo mundo. El haitiano ganador, tuvo una superioridad de 300 Águilas sobre 3. Que estoy seguro, que Georges Anglade no le hubiese levantado la mano como vencedor del comentado envite...

 

REFERENCIAS

 

Anglade, G. Dos mendigos en el paraíso. En A. Hernández y A. M. Boadas (sel.). (2010). Varios autores. Krik… Krak… Cuentos de las Antillas (A. Hernández, Trad.). Caracas: Monte Ávila Latinoamericana, C. A.

 

    

MUESTRA VISUAL

 











José “Cheo”  Pérez Varela

El Trapecista (2017)

Óleo / madera contra enchapada

Colección y Fotografía Manuel Bas. Caracas, D. D., Venezuela

 

Poster on line: Eduardo Palmera Gómez.

Edición: Manuel Bas

Caracas, D. C., Venezuela,  mes cuatro de 2021

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